La expulsión de dos periodistas mallorquines de una rueda de prensa de Vox propicia la iniciativa de que los periodistas abandonen todo acto en que alguno de ellos sea maltratado y no cubrir la información de ese evento

OPINIÓN. ¿Me quieren oír? Por Dardo Gómez
Periodista

27/03/19. 
Opinión. El conocido periodista Dardo Gómez reflexiona en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la propuesta del Sindicat de Periodistes de les Illes Balears (SPIB para que todos los periodistas abandonen las convocatorias o ruedas de prensa en las que veten a algún profesional, como ha hecho Vox en Palma de Mallorca con dos trabajadores de ‘Diario de Mallorca’...

...“Ninguna empresa editorial en España ha tenido la percepción, hasta ahora, de ver que quien concurre a cubrir una rueda de prensa o cualquier otro evento informativo es, en ese momento y espacio, el representante de su medio y que tiene la obligación (por lo menos, ética) de respaldarlo en su trabajo”, denuncia Gómez.

Debemos responder a los abusos de la prepotencia

EL pasado 19 de marzo el “Diario de Mallorca” informó que el partido de ultraderecha Vox, fiel a su línea, había vetado esa misma mañana a dos de sus periodistas y los había expulsado de la sede de ese partido en Palma, donde habían sido convocados para asistir a la rueda de prensa de presentación de sus candidatos al Congreso.

SEÑALA el medio que “los responsables de la formación ultra” se sorprendieron de verlos allí ya que, según ellos, habían presentado una demanda contra ese medio exigiéndole la rectificación de una noticia dada por Vox y que había sido clasificada como “fake news”.

SIN duda, fotógrafo y redactor estarían tan sorprendidos como ellos pero por la grosería del argumento; por lo cual la responsable de esta ingrata y pobre misión les pidió que no se lo tomaran como algo personal, “solo” los expulsaba por su condición de trabajadores del Diario de Mallorca. Como si trabajar no fuera algo personal. Para que quede en la memoria, la autora material de esta expulsión es la periodista balear Patricia Moreno; que puede mostrar a quién se lo pidiera su licenciatura en Ciencias de la Información por la Universidad Pontificia de Salamanca. Lo apunto como mérito y apoyo para quienes pretenden la exigencia de titulación para el ejercicio de la profesión y que lo sustentan en que ese diploma asegura la idoneidad y calidad de su ejercicio periodístico.

EN algún momento habrá que hablar de los periodistas que se ganan la vida difundiendo los mensajes de empresas y partidos, tienen todo el derecho de hacerlo pero, por alguna razón será que en algunos países se los separa de las organizaciones profesionales mientras se dedican a esta tarea.

LO mismo hacen con los que se dedican a la prensa del corazón o a presentar programas de entretenimiento. En fin, los franceses -entre otros- creen que son periodistas los que se dedican al periodismo y no digo que, entre estos últimos, todos honren ese trabajo.

VOLVIENDO a la expulsión de los colegas por la comunicadora de Vox, como es de imaginar el hecho provocó la reacción de las organizaciones periodísticas españolas e internacionales como la Federación Internacional de Periodistas (FIP) que aseguró que el partido ultraderechista español está copiando “las prácticas de Bolsonaro, Salvini o Trump para silenciar a los medios”.

Alguien da un paso más allá…

TODOS los mensajes de repudio han sido casi miméticos entre ellos y también lo han sido con repulsas anteriores ante casos similares, lo que no está mal, el único que ha ido un paso más allá ha sido el Sindicat de Periodistes de les Illes Balears (SPIB).

EN su comunicado de repulsa, además de condenar los hechos, el sindicato balear hace una propuesta que considero importante: “Si el veto se repite en este u otros partidos, el sindicato recomienda al resto de profesionales de los medios que abandonen el acto en cuestión y dejen de cubrir la información en solidaridad con sus compañeros. La defensa de los fundamentos del libre ejercicio del periodismo debe ser conjunta e independiente de ideologías políticas.

HAY empresas periodísticas que reconocen expresamente el derecho de sus profesionales a secundar plantes por vetos u ofensas graves, sin que puedan suponerles consecuencias disciplinarias. Pedimos a los medios de Baleares que reconozcan este derecho a sus trabajadores.”


AUN puedo recordar cuando el desaparecido Jesús Gil, directivo de fútbol de triste recuerdo, insultó de forma grave a un periodista y lo hizo retirar de la sala de prensa por la seguridad del club que presidía. Ningún colega se movió de su asiento.

EN otra oportunidad, el entonces presidente de Cantabria, Juan Ormaechea, expulsó a una periodista de una conferencia de Prensa e insulto luego a otros informadores cuando mostrando su solidaridad con la compañera expulsada abandonaron la sala.

POR redondear ejemplos: el entrenador de fútbol Louis van Gaal solía castigar a los periodistas -con los cuales nunca supo mantener buenas relaciones- convocando ruedas de prensa al aire libre y aparecer una hora después, lloviera o cayera un sol de justicia. Hartos, varios reporteros hicieron ademán de dejarlo plantado pero, consultado con sus redacciones, sus respectivos jefes les negaron ese derecho. El pobre argumento de algunos fue que si no se marchaba el colega de la competencia directa “tu tampoco” y otros que se pensaban más listos dijeron “mejor si se van, tendremos la exclusiva”. Hay casos en que la pobreza en espíritu se combina con la idiotez.

EL repetido estilo de convocar ruedas de prensa y no admitir preguntas, también ha sido repudiado de forma repetida pero si no se concretaron los plantes que repetidamente fueron proyectados fue porque los jefes de los medios no se animaron a autorizar “un feo” al político de la trinchera en la que ellos estaban apuntados.

El periodista olvidado o escondido

ME ha tocado (como a todos) ver a periodistas golpeados por manifestantes y fuerzas de seguridad; también he acompañado a alguno a urgencias y no han sido pocos los fotoperiodistas que han demandado a sus agresores ante la justicia.

SIN embargo, no puedo recordar que ningún medio haya enviado a sus abogados (siempre tienen más de uno y especializados) a formular o respaldar esas demandas. Debiera sorprender que quienes siempre dicen estar preocupados por la libertad de prensa no se manifiesten cuando el ejercicio de esa libertad está siendo ejercido por su trabajador y en su nombre.

AUNQUE, muchísimas veces, ese trabajador ni siquiera puede mostrar una cuartilla que lo acredite como corresponsal de ese medio. Es que la mayoría de ellos son falsos autónomos y los gerentes desaconsejan a los directores, que le den una “credencial” que demostraría en un posible juicio laboral la existencia de una relación laboral.

CON credencial o sin ella esa relación casi siempre se puede demostrar, pero los gerentes suelen ser obsecuentes en sus manías. Ya se dice: “el que sabe, sabe… Y el que no, para gerente.” Esos que, tras fundir un medio, se suelen reconvertir en asesores del sector.

NINGUNA empresa editorial en España ha tenido la percepción, hasta ahora, de ver que quien concurre a cubrir una rueda de prensa o cualquier otro evento informativo es, en ese momento y espacio, el representante de su medio y que tiene la obligación (por lo menos, ética) de respaldarlo en su trabajo.

ESPERO equivocarme, pero creo que en el caso de Mallorca las empresas mirarán para otro lado y darán la callada por respuesta a la invitación del SPIB.

SIN embargo, la primera parte del invite a la solidaridad y a hacer piña ante la prepotencia, abre las puertas a una excelente oportunidad para entrar en lisa por la defensa de sus derechos profesionales.

LA defensa de los fundamentos del libre ejercicio del periodismo debe ser conjunta e independiente de ideologías políticas; dicen los compañeros del sindicato balear de forma precisa y clara. Espero que los oigan y apoyen su iniciativa.

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