OPINIÓN. ¡Qué mundo éste! Por Alberto Montero
Profesor de Economía Aplicada de la UMA. Presidente Fundación CEPS

14/12/12. Opinión. “Desde que comenzó la crisis, se han aprobado ayudas directas para salvar a los bancos por valor de 216 mil millones de euros, es decir, el 21 por ciento del PIB o, lo que es lo mismo, que lo que se ha dedicado a salvar a la banca equivale a 54 veces lo que supondría la revalorización de las pensiones.”. Alberto Montero expone en esta colaboración con EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com la preocupante pérdida de poder adquisitivo de los jubilados españoles.

Con los mayores tampoco se juega

ESTE
viernes pasado, como tantos otros viernes de este año que está a punto de concluir, el almuerzo venía con sorpresa: el gobierno no iba a revalorizar las pensiones de los jubilados por la pérdida de poder adquisitivo acumulada durante el año 2012. Eso significaba, básicamente, que todos ellos iban a perder para siempre casi un 2 por ciento de su poder adquisitivo (la diferencia entre la subida del 1 por ciento decretada para 2012 y la tasa de inflación a noviembre de este año, que era del 2,9 por ciento). Eso sí, para el próximo año, las pensiones inferiores a mil euros subirían un 2 por ciento y un 1 por ciento las superiores a ese importe. Dicho lo cual, el gobierno y el partido que lo respalda desplegaba toda su batería retórica para infundir espíritu de responsabilidad entre los jubilados y hacerles entender que la decisión no era culpa del gobierno y venía impuesta por la realidad, en palabras del propio presidente del gobierno.

TANTA desfachatez cansa. Creo que habría que recordarle a Mariano Rajoy qué nos dice la realidad porque igual hay una parte de esa realidad a la que él no le presta excesiva atención, a pesar de ser la que más la merece.

LA realidad nos dice que la medida de revalorización hubiera supuesto 4 mil millones de euros que, al parecer, no tenemos; pero la realidad también dice que, desde que comenzó la crisis, se han aprobado ayudas directas para salvar a los bancos por valor de 216 mil millones de euros, es decir, el 21 por ciento del PIB o, lo que es lo mismo, que lo que se ha dedicado a salvar a la banca equivale a 54 veces lo que supondría la revalorización de las pensiones.

AL parecer, la realidad sí que daba para una cosa, pero no para la otra.


PERO, además, la realidad también nos decía este lunes pasado que somos, junto a Rumanía y Bulgaria, el país de la Unión Europea con un mayor porcentaje de población en riesgo de pobreza, el 21,8 por ciento; es decir, incluso después de producirse todas las transferencias sociales por parte del Estado para tratar de paliar esa situación, casi 12,5 millones de personas se encontraba en riesgo de exclusión social en 2011. Esto es completamente lógico si tenemos en cuenta que España es el país de la UE-27 en donde más están creciendo las desigualdades sociales: si antes de la crisis el 20% de la población más rica ingresaba 5,3 veces lo que ingresaba el 20% de la población más pobre, en 2011 esa proporción había subido hasta 6,8 veces, cuando la media europea es del 5,1 o la de Alemania es de 4,5.

COMO pueden imaginarse, estos datos son una expresión inequívoca de lo que está suponiendo la crisis para España y, especialmente, para sus grupos sociales más desprotegidos: una transición acelerada y sin paracaídas hacia la pobreza y el subdesarrollo. Pero si seguimos indagando un poquito más sobre la realidad, Eurostat también nos dice que casi el 21 por ciento de las personas mayores de 65 años se encontraban, después de haber recibido su pensión, por debajo del umbral de pobreza. Esto también es comprensible si tenemos en cuenta que, según datos del Ministerio de Trabajo y de la Seguridad Social, el 43,6 por ciento de los jubilados cobra una pensión inferior a 641 euros o que la pensión más frecuente, la que cobran más de 885 mil jubilados, se sitúa entre los 550 y los 600 euros y miles de ellos tienen a varios familiares sin ingresos a su cargo.

ASÍ que tampoco es de extrañar que el 73 por ciento de los españoles tema no tener suficiente dinero para poder jubilarse e integren el grueso de ese 11 por ciento de europeos que piensan que no va a poder jubilarse nunca. Y los que se jubilen siempre podrán seguir el modelo alemán, la nueva tierra de las oportunidades, en donde casi 800 mil jubilados, 120 mil de ellos mayores de 75 años, trabaja en un “minijob” por 400 euros mensuales para complementar su pensión y realizando tareas tan gratificantes como repartir periódicos o reponer productos en las estanterías de los supermercados.

Y si esa es la situación de muchos jubilados que dependen de su pensión pública, para aquéllos que tuvieron la posibilidad de ahorrar durante su vida activa y han caído en la trampa de los planes de jubilaciones privados el panorama tampoco es muy halagüeño: en el último año, sólo un 16 por ciento de los 1.199 planes de pensiones privados existentes en el país obtenían una rentabilidad por encima del 1,9 por ciento que era la tasa de inflación interanual en junio (así que el porcentaje se habrá reducido significativamente si tenemos en cuenta la tasa de inflación del 2,9 por ciento de noviembre); el resto, la gran mayoría, perdía poder adquisitivo cuando no directamente sufría minusvalías. Pero, claro, para difundir esto último los bancos e instituciones financieras no dedican tantos recursos como a sufragar trabajos académicos para “demostrar” que el sistema público de pensiones no es sostenible, algo completamente falso como he defendido en otros escritos.

ASÍ que, cansado de tanta visión sesgada de la realidad como la que muestra el presidente del Gobierno, sólo me queda decir que, si hace unos días escribía ante el brutal incremento de la tasa de pobreza infantil que con los niños no se juega, ahora es el momento de reivindicar que, sobre todo por respeto a nosotros mismos, tampoco se puede jugar con los mayores.

PUEDE leer otros artículos de Aberto Montero Soler (@amonterosoler) en su blog La Otra Economía.

PUEDE ver aquí otras informaciones relacionadas
- 30/11/12 Amnistía fiscal: ¿por qué aquí sí y en Alemania no?
- 23/11/12 Si Sócrates levantara la cabeza
- 09/11/12 Indignación in crescendo
- 14/09/12 La zanahoria de Draghi y los palos de Merkel
- 13/07/12 El Protectorado a la vuelta de la esquina
- 12/06/12 Las mentiras del rescate
- 04/06/12 Los tópicos asesinos
- 25/01/12 Empezar a pensar en lo impensable
- 13/12/11 La familia es la familia y a ti te encontré en la calle
- 05/12/11 Un peligro público anda suelto
- 08/11/11 El G-20 y el gatillazo griego
- 02/11/11 La lenta agonía griega
- 28/09/11 Dejad que Grecia quiebre en paz
- 21/09/11 Adiós Lehman; hola crisis
- 16/07/11 No es Grecia, es el Euro
- 21/07/11 Reconstruir o desmantelar
- 10/05/11 Desempleo: la mejor política gubernamental
- 20/04/11 Telefónica da ejemplo
- 18/03/11 Cajas de ahorro. A nacionalizar por narices
- 09/03/11 Réquiem por las cajas de ahorro
- 14/12/10 Sobre familias, desempleados y niños
- 30/11/10 Irlanda: un milagro que nunca existió
- 12/11/10 Ayudas agrícolas europeas: los nuevos fondos reservados
- 24/09/10 Razones y datos para una huelga general de la ciudadanía
- 15/09/10 A vivir del aire
- 09/07/10 Los corruptos son los otros
- 06/07/10 ¡Es la deuda privada, estúpido!
- 13/05/10 Más carnaza para los tiburones
- 13/04/10 La larga soga de la ejecución hipotecaria en España
- 21/01/10 La presidencia española de la Unión Europea: lo que mal empieza...
- 01/10/09 Políticas económicas frente a la crisis: ¿basta con volver a Keynes o hay que cambiar el mundo?
- 02/07/09 ¿No era de izquierdas bajar los impuestos?
- 10/06/09 El nuevo modelo económico: otro brindis al sol
- 13/05/09 Hablemos de las pensiones