La tesis “El guiño del poder. La sonrisa del cambio”, recoge entrevistas y biografías con nombres y apellidos de vecinos de la barriada malagueña a los que se tilda de delincuentes, drogadictos y personas marginales y se ilustra con fotografías de sus caras

La UMA, como editora de la tesis, es la responsable legal de su contenido. El gabinete de Pérez no quiso decir por qué la descuelga si tiene todos los permisos en regla. Y si no los tiene, tampoco quiso contestar cual es la razón para tenerla colgada ilegalmente

El gabinete de comunicación en un principio aseguró que Pérez iba a responder a las preguntas de
EL OBSERVADOR. Era para ganar tiempo. Después retiraron la tesis de su web y afirmaron que no iba a contestar a nada. Y se limitaron a decir que la “tesis se ha descolgado temporalmente para analizarla a raíz de vuestras noticias, de manera que ‘cautelarmente’ no está disponible para el público” (?)


19/06/17. Opinión. La Universidad de Málaga (UMA) retira de su repositorio institucional (RIUMA) la tesis del profesor Pablo Cortés, del departamento de Didáctica de la Facultad de Ciencias de la Educación, editada y publicada por la institución académica en el año 2013. Esta ha sido la consecuencia de que esta revista pregunte tanto al servicio de publicaciones de la UMA como a su gabinete de comunicación, cuyo responsable...

...es Carlos Pérez Ariza, sobre la investigación de Cortés, titulada ‘El guiño del poder. La sonrisa del cambio. Estudio pedagógico sobre Identidad Resiliente en situaciones de desventaja social, cultural y jurídica’. Un documento basado en la reproducción de entrevistas y biografías de vecinos de la barriada malagueña donde aparecen datos sobre su pasado delictivo, sus problemas de drogadicción y de marginación. Una información que no se ha publicado desde el anonimato de los protagonistas, sino con nombres y apellidos e incluso con fotografías de los mismos. Lo que vulnera la Ley de Protección de Datos y el derecho a la imagen, al honor y a la intimidad de estas personas si no se tienen una serie de consentimientos y autorizaciones de cesión de derechos por escrito. Derechos no solo para reproducir conversaciones, sino otros explícitos en los que se puntualice si se pueden incluir fotografías y biografías de los intervinientes en las que con pelos y señales se describen sus pasados delictivos. Este hecho lleva a pensar en qué condiciones se editan y publican otras tesis de este tipo de una institución como la UMA que se niega a dar respuestas a un medio de comunicación. Pablo Cortés es hermano de Alfonso Cortés, director de secretariado de Relaciones Institucionales de la UMA y vicedecano de Estudiantes y Relaciones con la Empresa de la Facultad de Ciencias de la Comunicación. Quién además suena como sucesor de Pérez Ariza, responsable del oscurantista gabinete de comunicación de la UMA, que deja el cargo ya el próximo septiembre. Es una información de EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com.

OSCURANTISMO. Esta es la palabra que define la actitud de la Universidad de Málaga, que se niega a responder las preguntas sobre la posible vulneración de derechos y la vulneración de la Ley Protección de Datos en una de las tesis publicadas en su repertorio institucional. El profesor Pablo Cortés defendió en 2013 su investigación basada en testimonios de vecinos del barrio de la Palma Palmilla. Unas entrevistas explícitas con nombre y apellidos e incluso con imágenes de los protagonistas.


EL hecho es que según ha podido saber esta revista, algunos de los vecinos que aparecen en el estudio de Cortés manifiestan desconocer que cualquiera podía tener acceso desde la web de la UMA a sus testimonios publicados libremente desde hace cuatro años hasta ahora, cuando la Universidad decide retirarla ‘cautelarmente’. En las imágenes se puede comprobar cómo a fecha 7 de junio de 2017 se encontraba colgado en el RIUMA el documento en formato pdf de 623 páginas con el que cuenta esta publicación.


ESTA revista se puso en contacto con la Universidad para poder esclarecer si contaba con todas las autorizaciones de los entrevistados, como responsable legal de la publicación al ser su editora. Su primera reacción fue indicar que esto “debe ser preguntado al autor” y que “antes de ser publicada la tesis el autor y el director del estudio firman una declaración responsable”. Un documento que da el visto bueno para que se añada al repertorio público digital. Además, desde el gabinete de comunicación indican que “desde el año 2011 es obligatorio que se publiquen todas las tesis aprobadas por los tribunales”.

ANTE nuestra insistencia de que alguien conteste a nuestras preguntas, desde el gabinete aseguran que el director general de Comunicación y Gabinete del Rectorado, el profesor Carlos Pérez Ariza, será el encargado de responder. Que necesita tiempo para poder estudiar el tema y que tardará unos días en poder hacerlo. Pero cuán es nuestra sorpresa cuando a la hora de la verdad recibimos un escueto comunicado que se reproduce a continuación: “Buenas tardes. Carlos Pérez Ariza, director general de Comunicación y Gabinete del Rectorado, lo único que quiere trasladar oficialmente es que la tesis se ha descolgado temporalmente para analizarla a raíz de vuestras noticias, de manera que ‘cautelarmente” no está disponible para el público. Por otro lado, el autor del trabajo asegura tener por escrito y grabado en audio los permisos de la gente que cita en el trabajo. De momento no va a haber ninguna otra declaración.

OTRA muestra más de la ‘profesionalidad’ de Pérez Ariza puesta en duda por hechos como el que publicaba esta revista el pasado 2 de febrero (ver noticia: Indignación en la comunidad universitaria de Málaga por la cantidad de faltas de ortografía, erratas y redacción pobre del nuevo Manual de Identidad Visual de la UMA, elaborado por el Servicio de Comunicación de Carlos Pérez).

LA UMA se niega a reconocer por tanto que tiene los permisos de reproducción de los testimonios, biografías cuestionables e imágenes. Si bien asegura que Cortés tiene todas las autorizaciones necesarias. El profesor de didáctica, que sí accede a responder a nuestras preguntas, indica que  tiene “el consentimiento de algunas personas de forma escrita, firmados, y otros grabados. Por cuestiones como que algunos no entendían la lectura y se hizo de manera verbal durante la realización de las propias entrevistas”. Por lo que de ser así no resulta lógico que la UMA haya decidido retirar temporalmente la tesis del repertorio.


ASÍ, esta revista pregunta a Cortés si no cree que este hecho es algo que puede llevar a prejuzgar que existe un delito. A lo que el profesor de la UMA responde “que no hay ningún delito. Es un proceso por oficio. La gente está en su derecho de que sus datos dejen de aparecer. Es una cuestión que está contemplada en la Ley de Protección de Datos y están en su derecho. Es un protocolo que se hace y estamos intentando adelantarnos a las posibilidades. Ha estado cuatro años publicada y no hay nada que ocultar”. Pero si se tienen todas las autorizaciones por escrito no debe de darse esta problemática de gente que no quiera figurar en una publicación años después de que salga a la luz, puesto que no es operativo.

CORTÉS añade además que “hubo parte de los informantes que mostraron su deseo de que apareciera su nombre completo incluso fotos. Es un proyecto sin ningún ánimo de lucro al que se le dio difusión a través de una tesis doctoral en un repositorio institucional. Un proyecto destinado a visibilizar una buena acción y  la capacidad que tienen las personas de mejorar sus vidas. En ese marco, y eso lo entiendo desde los paradigmas de investigación en los que me muevo, los poseedores, independientemente de los acuerdos, los poseedores de la información o de las vidas pertenecen lógicamente a quien las expone. Porque son sus vidas. En este caso como hay datos en los que aparece su nombre y tal si alguien quiere que no siga apareciendo su nombre tiene el derecho, pero no es un derecho que yo… Lo contemplo así y así se lo hice saber a los informantes, porque trabajé durante seis años en ese concepto. Es decir, que los conozco muy bien. Ellos por la Ley de Protección de Datos tienen derecho a retirar algún tipo de datos, en este caso sería su nombre. Si alguien quiere retirar su nombre está en su derecho de hacerlo”.

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