Muchos alumnos se quejan de que sus prácticas curriculares no tienen nada que ver con los estudios que cursan, y que además de no cobrar tienen que pagar la matrícula ya que es una asignatura optativa u obligatoria en algunos casos

01/12/17. Opinión. La Universidad de Málaga (UMA) presume de tener 41 grados en los que se incluyen prácticas, en algunos casos obligatorias y en otros optativas, según recoge una información de La Opinión de Málaga AQUÍ. Sin embargo, detrás de este hecho se encuentra una legión de becarios que trabajan de forma gratuita, que no tienen tutores reales y que están en una situación...

...de explotación, echando muchas horas sin recibir remuneración a cambio. Hay un gran sector del alumnado que también se queja de que sus prácticas no van acorde con los estudios que realizan, y que esas empresas tan sólo buscan “empleados a los que no tener que pagar”. Informa EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com.

EL plan Bolonia de 2010 trajo consigo la implantación de prácticas en las carreras, que en la actualidad se hacen de forma obligatoria en pocas, y en otras se oferta como una asignatura optativa que da créditos, aunque no remuneración. De hecho hay que pagarlas en la matrícula al estar consideradas una materia más. Estos alumnos no tienen ninguna relación contractual con las empresas, y se supone que este es un proceso de formación para ayudarlos a incorporarse al mercado laboral, incluso algunos tienen la ilusión de continuar como empleados en el futuro. Pero esta innovación en el plan de estudios tan idílica sobre el papel en la realidad se ha traducido en un conjunto de becarios que hacen trabajos gratis y en muchos casos son víctimas de una explotación salvaje, algo que ya avisaron los sindicatos estudiantiles antes de que se implantara Bolonia.


UN alumno que cursó Económicas y que prefiere mantenerse en el anonimato cuenta que durante sus prácticas del año 2016/2017 su principal tarea era meter información en bases de datos, algo que no tiene relación con su carrera. Explica que dejó pasar la oportunidad de hacer unas prácticas pagadas externas porque creía que las que se ofrecían como asignaturas serían más didácticas y enfocadas a aprender, nada más alejado de la realidad. Tuvo que pagar el precio correspondiente de una asignatura de 12 créditos, que le supuso alrededor de 150 euros. La lógica neoliberal, pagar por trabajar. En total hizo 290 horas en la empresa, repartidas en cinco horas diarias de lunes a viernes, junto a él había más becarios haciendo lo mismo, ninguno consiguieron un puesto. No se realizaron inspecciones para saber si todo estaba en orden, el profesor de la facultad responsable de esta asignatura tampoco mostró mucho interés por supervisar.


TAMBIÉN existe otro modelo de explotación, las prácticas extracurriculares mencionadas anteriormente, aquellas que no son una asignatura pero se convalidan por créditos. Estas se consiguen principalmente a través de la plataforma de la UMA Ícaro, donde se publican las ofertas. Tienen las mismas condiciones: obligación de tener un tutor, repartidas en cinco horas y dentro del horario lectivo y tienen que poder compaginarse con los estudios. La diferencia es que a cambio se recibe una remuneración que oscila entre los 340 euros y los 600, conforme se sube de la cifra más baja es más raro encontrarlas. Dentro del mundo del periodismo tienen muy mala fama, ya que se llega a trabajar de 10 o 12 horas, diez días seguidos, y todo a cambio de 340 euros, no es trabajar gratis, pero casi (La situación laboral de los becarios empleados en los medios de comunicación de Málaga es desoladora. Los alumnos en prácticas sustituyen a los trabajadores, teniendo la misma carga laboral pero cobrando un sueldo que no llega a los 400 euros). Esto sucede especialmente en verano, cuando llegan las vacaciones y los medios buscan cubrir los puestos de quienes están de descanso, algo en lo que la Universidad participa “vendiendo” a los estudiantes a las empresas como denuncia el colaborador de esta revista Alberto Aguiar (AQUÍ). “Puede tener alumnos preparados para trabajar durante 6 meses por 400 euros al mes” o “seleccione alumnos en prácticas para su empresa este verano”, así ayuda la UMA a la inserción laboral, dando la espalda a la realidad que viven los becarios.


OTRA antigua estudiante de periodismo que prefiere identificarse como María, cuenta su experiencia de prácticas extracurriculares, de las cuales tuvo dos “totalmente opuestas”, ambas conseguidas a través de la plataforma Ícaro. “La primera vez estuve en la Universidad de Málaga en Cultura, en mi contrato ponía que iba a hacer muchas cosas, al final acabé tres horas al día cuidando de una sala de exposición durante un año” afirma. Añade que para lo que hacía le pagaban “bien”, 360 euros, pero que no aprendió “nada”, ni llegó a conocer nunca a su tutora que cuando terminó le firmó un papel y puso una nota aleatoria. Esto dentro de la propia UMA, que en lugar de contratar vigilantes de salas escoge becarias, la inmensa mayoría de ocasiones chicas, que no tienen nada que ver con este sector. La segunda experiencia fue algo peor, en un diario local de Granada, cobrando 340 euros, trabajando 10 días seguidos una media de 8 a 10 horas. “Estábamos cubriendo las vacaciones de los redactores, nos presionaban, y no se dedicaban a enseñarnos, ese mismo periódico ha hecho varios EREs y pretende seguir adelante de este modo” concluye.

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