“Para los que tienen el poder, las personas con diversidad funcional son solo números, son solo votos, incluso son solo un estorbo social”. “Basta ya de gastar el dinero público en construir parques infantiles con temáticas religiosas, queremos parques adaptados donde nuestros hijos puedan jugar”

OPINIÓN. Málaga desde dentro
Por Antonio Soler. Secretario político del PCPE en Málaga

21/06/18. 
Opinión. El secretario político del PCPE en Málaga, Antonio Soler, (@AntonioSolerF92) habla en su  nueva colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la necesidad de que el Ayuntamiento de la capital, cuyo alcalde es Francisco de la Torre (PP), se emplee en crear parques adaptados para niños con diversidad funcional. Un colectivo que Soler califica de “estorbo...

...social para los que tienen el poder”. “Si hay niños que no pueden jugar en un parque infantil porque no está adaptado para ellos, se priva a esos niños de poder desarrollar capacidades cognitivas y sociales, construyendo así personalidades individualistas, egoístas e inseguras”.

“BASTA ya de gastar el dinero público en construir parques infantiles con temáticas religiosas, queremos parques donde nuestros hijos puedan tener la simple - y a veces la tan complicada- oportunidad de jugar. Más bonitos o más feos, pero que haya parques seguros y adaptados para todos los hijos de los trabajadores, que somos, al fin y al cabo, los que pagamos cada céntimo que vale cualquier instalación de Málaga”, escribe el secretario político del PCPE en Málaga.

Personas con diversidad funcional, e inadaptados

MUCHAS personas que quieren tener hijos desean tener a los más inteligentes, sin ningún tipo de enfermedad, y si pueden ser rubios con los ojos azules, mejor. Por lo tanto, buscan el espécimen “perfecto”. Pero la realidad es otra, en España nacen miles de personas con diversidad funcional y otras tantas la adquieren a lo largo de su vida.

EN la provincia de Málaga tenemos el mejor clima de Europa. Los malagueños, al igual que todos los andaluces, estamos inmersos en una cultura donde el clima propicia que las personas salgamos a la calle durante largos periodos de tiempo, teniendo esa oportunidad de socializar que no tienen en otras partes del planeta.

LA suerte de vivir en una ciudad con tan buen clima puede generar cierto desazón al comprobar que no hay ni un solo parque infantil adaptado donde poder llevar a un hijo con diversidad funcional. Estas personas no solo tienen que lidiar día tras día con las barreras arquitectónicas que se pueden encontrar en la ciudad de Málaga, que por cierto, es de las peores ciudades que existen en Europa para las personas con movilidad reducida, también tienen que soportar los prejuicios de la sociedad y la pasividad de las instituciones.

LAS personas, al igual que otros mamíferos, aprendemos jugando con otros individuos. Es muy importante para el desarrollo de la personalidad de los niños que jueguen con otros niños, ya que esto va a determinar cómo se relacionarán cuando sean adultos. Si hay niños que no pueden jugar en un parque infantil porque no está adaptado para ellos, se priva a esos niños de poder desarrollar capacidades cognitivas y sociales, construyendo así personalidades individualistas, egoístas e inseguras.

BASTA ya de gastar el dinero público en construir parques infantiles con temáticas religiosas, queremos parques donde nuestros hijos puedan tener la simple - y a veces la tan complicada- oportunidad de jugar. Más bonitos o más feos, pero que haya parques seguros y adaptados para todos los hijos de los trabajadores, que somos, al fin y al cabo, los que pagamos cada céntimo que vale cualquier instalación de Málaga. Pero esto va más allá de la correcta administración del Ayuntamiento de Málaga.

PARA los que tienen el poder, las personas con diversidad funcional son solo números, son solo votos, incluso son solo un estorbo social. Debemos demostrarles que están equivocados. Con la práctica les demostraremos que estas personas son tan válidas como cualquier otra, que de niños pueden jugar como cualquier otro si el parque infantil está adaptado, y que de mayores pueden trabajar como cualquier otra persona si su puesto de trabajo está adaptado.

DEBEMOS luchar por una ciudad -y por un país- dónde las personas seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.

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