“El hecho de que se haya centrado la infraestructura pública en aumentar el atractivo para el foráneo ha provocado que suba la renta a pagar en barrios que han sido típicamente obreros”

OPINIÓN. Málaga desde dentro
Por Antonio Soler. Secretario político del PCPE en Málaga


20/09/18. Opinión. El secretario político del PCPE en Málaga, Antonio Soler, (@AntonioSolerF92) reflexiona en su colaboración quincenal para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la extraordinaria subida de los alquileres en la capital de la Costa del Sol y en la problemática ocasionada entre estudiantes y trabajadores, que han tenido que ir desplazándose del centro de la ciudad a las periferias al...

...provocarse peligrosos procesos de gentrificación de origen especulativo en diferentes barrios malagueños.

Universitario busca casa. La odisea de alquilar un piso en Málaga

LA
llegada del mes de septiembre comienza como cada año el curso escolar. Miles de estudiantes universitarios se verán en la necesidad de buscar un piso compartido para poder acceder a sus estudios fuera de la localidad en la que residen.


MÁS allá de la dificultad que ya supone para una familia obrera el pago de las tasas universitarias, a día de hoy, éstas se topan además con una nueva barrera a la hora de poder acceder a la educación que desean: el alquiler de un piso. Esta barrera podría no ser tan complicada de saltar si no fuese por la tendencia al alza que han venido experimentando los precios de las viviendas en alquiler, siendo Málaga la provincia de Andalucía con el mayor encarecimiento y precio.


A esta problemática hemos de sumarle que la zona más cercana al campus es de las más caras de la ciudad en materia de arrendamiento (7,17 euros el metro cuadrado), lo que obliga al estudiantado a buscar un espacio más alejado de sus centros y lo que trae consigo la necesidad de tener que pagar el transporte.

PERO ¿por qué ocurre esto? ¿Por qué los precios de los alquileres no se han visto afectados durante la crisis, sino que además han subido? Parte de la respuesta la encontramos en la expresión peyorativa con la que desde algunos países de la UE se nos bautizó: país de camareros. Es de resaltar que, en la jerarquía entre las distintas potencias de la Unión Europea, el papel de España hace tiempo que sufrió un importante descenso, lo que unido a nuestra condición de país periférico de la eurozona, ha provocado la limitación de nuestras funciones, dejando de ser un país productivo y quedando relegados a ser un parador de turismo, en el que, a la hora de encontrar hospedaje, el visitante tiene más prioridad que aquel que la habita todo el año. Esto supone el auge de los apartamentos turísticos, ya que el arrendar a veraneantes genera una mayor rentabilidad; y Málaga es una de las ciudades más afectadas de toda España por este fenómeno.

ADEMÁS, el hecho de que se haya centrado la infraestructura pública en aumentar el atractivo para el foráneo ha provocado que suba la renta a pagar en barrios que han sido típicamente obreros. Esta subida obligó a los antiguos propietarios de esos inmuebles a migrar hacia la periferia de la ciudad, generando un proceso de gentrificación que se ha ido extendiendo cada vez más desde el centro de la ciudad, con lo que cada vez es más complicado encontrar una vivienda asequible para el sueldo medio.

EN definitiva, en Málaga es tarea complicada encontrar piso. Los anuncios de los archiconocidos portales de alquiler como Fotocasa o Idealista pierden su disponibilidad a las pocas horas de publicarse, y no por la asequibilidad de sus precios, más bien todo lo contrario. Hay que tener en cuenta que la demanda de alquileres es cada vez más alta por ser la única alternativa viable a la compra hipotecada en tiempos de crisis económica, y que en la ciudad el número de viviendas en arrendamiento no es precisamente abundante.

ESTA condición ha sido aprovechada por empresarios e inmobiliarias, que se han hecho con el control del mercado del arrendamiento. Prácticamente invadiendo los barrios, las franquicias de inmobiliarias tratan de hacerse con la gestión de todos los trámites posibles, lo que supondrá un gasto extra para el futuro inquilino, que tendrá que pagar una comisión por dicha gestión.

TODA una odisea para las familias obreras la tarea irrenunciable de encontrar un techo donde vivir.

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