“La concejala de Promoción Empresarial y Fomento del Empleo, Elisa Pérez de Siles (PP), alega en su escrito, que se crearán 3.000 puestos de trabajo en cinco años. Pero no puedo dejar de pensar, como ciudadana de a pie, qué clase de empleo se generará, porque me temo que será más de lo mismo: trabajos eventuales de unas horas a la semana y con total flexibilidad horaria”

OPINIÓN. Vox populi
Por Dolors Lluy. Ciudadana

09/10/18. 
Opinión. Dolors Lluy, poeta ibicenca (Efectos secundarios es el título de un libro con sus poemas) que estuvo afincada en Málaga durante 13 años, escribe en su nueva colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la libertad horaria para la apertura de comercios que el Ayuntamiento de Málaga solicita a la Junta de Andalucía y cómo ésta influye de...

...forma negativa en el pequeño comerciante y en los trabajadores. Para los que cada vez es más complicado conciliar la vida laboral con la familiar y doméstica. “Algunos mandatarios o empresarios viven en las nubes o en otra realidad paralela quizás porque tuvieron una vida demasiado fácil (al menos en las lides domésticas) y no tuvieron que bregar con los problemas cotidianos a los que, el resto de mortales, tuvimos (o tenemos) que hacer frente. O porque siempre tuvieron a quien les sacara las castañas del fuego, aunque fuera pagando. Les recomendaría que se dieran una vuelta por los anuncios publicados en los portales de trabajo, donde una nueva clase de esclavitud se instala en el comercio, donde a los empleados se les hace estar 100% disponibles por unas pocas horas de trabajo que pueden ser repartidas durante toda la semana a voluntad de la empresa y donde, generalmente, la jornada laboral no se cumplen porque, no nos engañemos, siempre se trabaja más y se cobra lo mismo”, indica Lluy.

Libre horario

EL
Ayuntamiento de Málaga, siempre preocupado por el bienestar de sus ciudadanos, reclama a la Junta de Andalucía más libertad de horarios para los comercios de la capital malagueña aduciendo la gran afluencia de turistas durante todo el año.

COMO
madre de familia y además divorciada, es decir: sin nadie que me ayudara en casa en el reparto de las tareas o cuidado de los niños, conozco de primera mano la dificultad de conciliar la vida laboral con la familiar y doméstica. Las actuales jornadas de apertura de los centros comerciales o en las zonas de más tránsito de la ciudad, son verdaderamente draconianas: de 10 a 22:00h y no permiten la conciliación ya no solo en las familias monoparentales, sino tampoco en las familias en la que no falta ninguno de sus progenitores.

LA
concejala de Promoción Empresarial y Fomento del Empleo, Elisa Pérez de Siles (PP), alega en su escrito, que se crearán 3.000 puestos de trabajo en cinco años. Pero no puedo dejar de pensar, como ciudadana de a pie, qué clase de empleo se generará, porque me temo que será más de lo mismo: trabajos eventuales de unas horas a la semana y con total flexibilidad horaria. No debemos olvidar con qué clase de establecimientos cuenta la zona de afluencia, no hay más que pasear por calle Larios y calle Nueva o por cualquiera de los centros comerciales de la capital; la mayoría franquicias de grandes marcas que se pueden permitir esos horarios.


EL pequeño comercio, mucho más implicado con la realidad de sus trabajadores, queda, otra vez, desprotegido ante el gigante multinacional, ya que no se puede permitir contratar más personal o pagar el precio de la hora festiva o, sencillamente, también quiere descansar el domingo porque los propietarios dirigen personalmente sus negocios.

ALGUNOS mandatarios o empresarios viven en las nubes o en otra realidad paralela quizás porque tuvieron una vida demasiado fácil (al menos en las lides domésticas) y no tuvieron que bregar con los problemas cotidianos a los que, el resto de mortales, tuvimos (o tenemos) que hacer frente. O porque siempre tuvieron a quien les sacara las castañas del fuego, aunque fuera pagando. Les recomendaría que se dieran una vuelta por los anuncios publicados en los portales de trabajo, donde una nueva clase de esclavitud se instala en el comercio, donde a los empleados se les hace estar 100% disponibles por unas pocas horas de trabajo que pueden ser repartidas durante toda la semana a voluntad de la empresa y donde, generalmente, la jornada laboral no se cumplen porque, no nos engañemos, siempre se trabaja más y se cobra lo mismo. Una ampliación de horarios no solo aumentaría este problema, sino que empeoraría la calidad de vida familiar ya de por sí muy deteriorada.

SON muchas las familias que solo pueden compartir unas horas tranquilas y felices los domingos o festivos. ¿Qué será lo siguiente?

ATERRICEN,
por favor.

PUEDE
 leer aquí anteriores artículos de Dolors Lluy:
- 25/09/18 La cultura que muere
- 11/09/18 Aquí estoy