”El aspecto general de la estación [de autobuses] es de cutrez, incomodidad, suciedad, rancio, de cartelería con fiso...  Una de las cosas que más me preocupa es la falta de seguridad (de los viajeros y de nuestras maletas) y la falta de una zona de espera cómoda y caliente o fresca, depende de la época”. “Pero la estación de guarripé que Málaga no merece, sin duda, es la de Muelle Heredia”

OPINIÓN. Vox populi
Por Dolors Lluy. Ciudadana

06/11/18. 
Opinión. Dolors Lluy, poeta ibicenca (Efectos secundarios es el título de un libro con sus poemas) que estuvo afincada en Málaga durante 13 años, escribe en su nueva colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre ‘las estaciones’ de Málaga. No las referidas al clima, sino a las de autobuses, para desgracia de los malagueños. Tanto la que se ubica...

...junto a la de ferrocarril, como la existente en Muelle Heredía, son ‘comentadas’ convenientemente por Lluy, usuaria de ellas durante años.

Estaciones

POCOS lugares existen más románticos, diría también trágicamente románticos, como las estaciones. Protagonistas de rupturas y arreglos, recibimientos y despedidas, infidelidades y sorpresas, ofreciendo a los más imaginativos, un sin fin de ideas para historias o versos. Tengo que confesar que suelo escribir mucho en las salas de espera o en las cafeterías de las terminales o incluso dentro del autobús, intentando mantener firme la pluma sobre el papel en movimiento.

NO me referiré hoy a la Estación María Zambrano, nueva y funcional que cumple perfectamente con su cometido. En esta ocasión quisiera hablarles de las dos estaciones de autobuses con las que cuenta nuestra ciudad.

LA estación del Paseo de los Tilos, fue construida en el año 85, siguiendo el proyecto del arquitecto José Seguí, imagino que teniendo en cuenta que han pasado 35 años, debió ser la pera, un alarde de modernismo y vanguardia, al margen de cuando parte de su cubierta salió volando por el tornado del 2009, fecha que recuerdo bien porque vivía en Málaga y el susto fue de órdago.

SIEMPRE he sido reticente a conducir. Antes tenía coche, pero lo usaba poco, más bien lo imprescindible, por lo que siempre he sido una defensora del transporte público. He tomado ahí muchas veces el autobús para ir a Madrid, por citar un ejemplo, y 35 años son suficientes para remodelar un lugar por donde pasan tantos viajeros. Ignoro si está en mente del consistorio el hacerlo, les recomendaría que se dieran una vuelta por ahí. En la planta primera, parece ser que existe “El Museo del Transporte”, ¿a qué no lo sabían? pues yo tampoco. Esa información aparece recogida en varias webs informativas, aunque tengo que reconocer que el primer piso de la estación siempre ha sido un lugar inexplorado y misterioso, prometo subir la próxima vez que vaya y ya les contaré, además cuenta con varias salas para actividades culturales y están abiertas para todo aquel que lo solicite adecuadamente y ese tema me interesa mucho más que lo del museo, aunque yo por ustedes, lo que sea.

EL aspecto general de la estación es de cutrez, incomodidad, suciedad, rancio, de cartelería con fiso y anticuado.  Una de las cosas que más me preocupa es la falta de seguridad (de los viajeros y de nuestras maletas) y la falta de una zona de espera cómoda y caliente o fresca, depende de la época, dado que los asientos del interior son insuficientes y el pasajero termina esperando fuera, que junto con la ausencia de un comercio atractivo y una(s) cafetería(s) donde te apetezca pasar el tiempo (menos mal que muy cerca tenemos mejores lugares), hacen del conjunto algo anticuado, incómodo e incluso peligroso y donde lo poco que existe es insuficiente y eso incluye las dos mesas con libros de saldo.

PERO la estación de guarripé que Málaga no merece, sin duda, es la de Muelle Heredia, que cubre una parte importante de la provincia y que conozco bien, después de haber estado viviendo un año en Torremolinos y utilizarla continuamente.  Llamarlo estación, aunque sea una subestación, es incluso una ofensa. Un lugar prácticamente al raso, donde en invierno te mueres de frío sin apenas resguardo. Lugar que compartes con indigentes y borrachos además de con el resto de los pasajeros. A la estación de Muelle Heredia hay que llegar meado y cagado (porque no hay baños) y armarse de valor por la noche y más aún si tienes que esperar, ya cerrado el mostrador y el ridículo, por minúsculo, quiosco de bebidas. A su alrededor, el paisaje devastador de comercios y locales cerrados por horario o de manera definitiva, forma la calle perfecta para el decorado perfecto para rodar una película de suspense o de miedo.

MIENTRAS, a la espera de reformas o traslados, seguiré buscando ese romanticismo e inspiración en otras estaciones.

PUEDE leer aquí anteriores artículos de Dolors Lluy:
-09/10/18 Libre horario
-25/09/18 La cultura que muere

-11/09/18 Aquí estoy