”Nuestros amigos los hosteleros, esos ogros que nunca tienen satisfecho su apetito, eternos voraces, que siempre quieren más y más, exigen ahora al Ayuntamiento de Málaga, de muy malos modos, el derecho de pernada sobre los oídos de los maltratados residentes”

OPINIÓN. Vox populi
Por Dolors Lluy. Ciudadana


20/11/18. Opinión. Dolors Lluy, poeta ibicenca (Efectos secundarios es el título de un libro con sus poemas) que estuvo afincada en Málaga durante 13 años, escribe en su nueva colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre ‘los decibelios’ del Centro de Málaga. De la actual lucha entre los residentes vecinos y los invasores hosteleros por eliminar el ruido de...

...las vidas de los primeros. Es la descripción de un panorama no muy alentador.

Decibelios

MÁLAGA se ha subido al carro de la lista de ciudades donde el casco antiguo se ha convertido en un gran centro comercial y donde han aumentado de manera alarmante los pisos turísticos, en muchos casos ilegales y la oferta más que cuestionable de Airbnb u otras plataformas.

LA gentrificación no se refiere exclusivamente a la restauración de calles o edificios para ir echando a los residentes a otros barrios, sino también al exceso de centros comerciales o proliferación excesiva de negocios pertenecientes a multinacionales o franquicias, además de un exceso de oferta hostelera, de modo que el pequeño comerciante “de siempre” también se ve forzado a echar el cierre. Es decir, el centro histórico está lleno de bares, tabernas, tascas, bodegas y de restaurantes de gastronomía local y extranjera y franquicias, muchas franquicias, pero donde apenas se encuentra una ferretería, un supermercado o un zapatero remendón.


SI ya era difícil vivir en el centro, se ha logrado subir un peldaño más en la escalera del despropósito y ahora los hosteleros, como salidos de una película de ciencia-ficción ¿recuerdan Ultimátum a la tierra? amenazan con el cierre patronal el día del encendido de luces navideñas (las cuales, por cierto, no dejan de ser otro despropósito) si no les permiten subir en 10 los decibelios a la escala existente. Escala que, por cierto, no se cumple ni en nuestros mejores sueños. Por lo que podría decirse que pasaría de ser considerada (respecto al ruido) de zona residencial a zona turística. ¡Ala! Así, sin anestesia, como si estuviéramos en Magaluf o El West-end de Sant Antoni.

NUESTROS amigos los hosteleros, esos ogros que nunca tienen satisfecho su apetito, eternos voraces, que siempre quieren más y más, exigen ahora al Ayuntamiento de Málaga, de muy malos modos, el derecho de pernada sobre los oídos de los maltratados residentes, y por qué no, de muchos que quisiéramos un centro más tranquilo y vivible. Una zona acústicamente ya saturada, como si no hubiera suficientes decibelios. ¿No querías caldo?: pues toma dos tazas. Menos mal que Francisco de la Torre no está muy por la labor y se lo está pensando, ignoro si por convencimiento o ante las próximas elecciones. Imagino que aún quedan más votantes en el centro que hosteleros, pero todo se andará.

VOLVIENDO a lo de ciencia ficción, Málaga centro se convertiría en un gran parque temático, donde los visitantes se tendrían que abrir paso con sus espadas láser o pistolas de neutrones entre las mesas, sillas, estufas y carpas, cantarines con guitarras o cabras (o ambas), cuerpos de baile Electro-moonwalk-robot, promotores de ONG a la caza de socios, sombreros mexicanos, despedidas de soltera, turistas arrastrando maletas y estatuas vivientes. Un barrio vacío de residentes que habrían buscado refugio en Portada Alta, Churriana o más allá.

MALAGUEÑOS: apunten en sus agendas que el próximo 30 de noviembre, además del encendido de la iluminación navideña en Calle Larios, también será el día en que los hosteleros de la zona cierren, ergo… ¡cabrá más gente!, por lo tanto, les estarán haciendo un favor a las hordas que quieran inmortalizar con sus móviles ese gran momento. ¡Temblad Facebook e Instagram!

ME dan ganas hasta de ir. En serio, aunque no creo que caiga esa breva.

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-09/10/18 Libre horario
-25/09/18 La cultura que muere

-11/09/18 Aquí estoy