“Se acaba de publicar que serán inmunizados 360.000 niños en Malawi, y se continuará en Ghana y Kenia, países elegidos por la OMS por cumplir una serie de criterios por parte de la sanidad del país, para asegurar que la vacuna llegará a todos los niños

OPINIÓN. Caleidoscopio. Por Laura Martínez Segorbe
Cofundadora de la Asociación Enjipai para mejorar las condiciones de vida de los masai de la aldea de Mfereji, Tanzania


29/04/19. Opinión. La cooperante internacional Laura Martínez, en esta nueva colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com, habla sobre la malaria y su vacuna. Que recientemente se va a empezar a implementar en algunos países de África. Espera que llegue pronto a Tanzania y a ‘su’ aldea masái de Mfereji. Un pueblo, el masái...

...que conoce muy bien gracias a que es coofundadora de la Asociación Enjipai AQUÍ (en su perfil en Facebook, AQUÍ), en la que trabaja desde el año 2012 con el objetivo de mejorar sus condiciones de vida, en la referida aldea de Mfereji, al norte de Tanzania.

Algo sobre vacunas

EL viaje de Anófeles comenzó en una pequeña charca. Aunque por su nombre parece macho, no lo es. Es hembra. Debido a una sequía extrema, buscó un lugar donde alojarse y lo encontró. El viaje fue largo, pues tuvo que transitar por torrentes (sanguíneos) y a través de fuertes vientos (oxígeno). Le mereció la pena y pronto llegó a su destino: el hígado de un niño tanzano de cuatro años. Y de ahí, al final (que nunca es final, sino un ciclo) ya se conoce: se infectan los glóbulos rojos y es en ellos donde se multiplica el joven Anófeles (convertido ya en parásito: esporozito). Él está bastante a gusto, no así el pequeño en el que se alojó.


ÉL es uno de los candidatos firmes a morir. Entre doscientos y trescientos millones de personas están afectadas anualmente y según la OMS con datos de 2017, en el año 2016 se produjeron 216 millones de casos y fallecieron 445.000 personas, la mayoría en África Subsahariana. Es pues, una de las mayores enfermedades infecciosas de mayor morbilidad y mortalidad. Estamos hablando de la malaria. A lo mejor para la población actual, malaria suena a África, suena a pobreza. Pero en España el paludismo o malaria dejó de ser una enfermedad endémica en 1964. Mi madre tenía quince años. No hace tanto.


LA malaria es antigua, muy antigua. Ya Hipócrates lo describió como calentura periódica que sufría la gente que vivía cerca de aguas quietas y estancadas. Y entre los remedios que paliaban sus síntomas ya se encontraba la Artemisia annua. En el siglo XVII se descubrió que la corteza de un árbol era eficaz contra la fiebre. De su corteza se extraían principios activos, entre ellos la quinina. Ya en el siglo XIX, holandeses y franceses plantaron de forma masiva en sus colonias el conocido "árbol de las calenturas" (cinchona). Hasta entonces, aún se desconocía cuál era el origen de la enfermedad. Se pensaba que estaba asociado a los malolientes, y de ahí su nombre: malaria (del italiano mala aria) y paludismo (del latín palus, pantano).

NO es hasta finales del siglo XIX cuando Ronald Ross, Giovanni Battista Grassi y Amico Bignani descubren que el mosquito Anófeles transmitía la malaria. Y más tarde Charles Louis Laveran demostró que además del mosquito, la enfermedad dependía del parásito Plasmodium.

Toda la historia de la civilización ha costado dar con una vacuna

LA mayoría de casos de malaria está causada por cuatro especies del parásito Plasmodium, siendo el más grave para la enfermedad  Plasmodium  falciparum. Los síntomas aparecen entre 10 y 15 días después de la picadura de la mosquito Anófeles y suelen ser fiebre, dolores musculares, dolor de cabeza y vómitos. Y los más vulnerables como siempre, son los niños menores de cinco años (además de mujeres embarazadas).


SE acaba de publicar que serán inmunizados 360.000 niños en Malawi, y se continuará en Ghana y Kenia, países elegidos por la OMS por cumplir una serie de criterios por parte de la sanidad del país, para asegurar que la vacuna llegará a todos los niños. Cuatro dosis en niños menores de dos años. Con todo, las investigaciones siguen adelante, ya que la eficacia de la vacuna de de un 40%.

ENTRE tanto, en nuestro mundo, el occidental, están apareciendo brotes, por ejemplo, de sarampión. Los motivos son varios: movimientos antivacunas (en Alemania, por ejemplo, constituyen un 3%), creencias religiosas, familias desfavorecidas sin recursos... El movimiento "antivacunas" tomó fuerza en EE.UU, especialmente a partir de 1998 cuando se publicó en la revista The Lancet un estudio del doctor Andrew Wakefield, en el que se vinculaba a la vacuna tripe vírica -que se administra para la inmunización contra el sarampión, la parotiditis y la rubeola- con el autismo. Es curisos que en EEUU las familias que deciden no vacunar a sus hijos sean familias acomodadas.


EN Europa, la mayoría de países no obligan a vacunar a los niños. En España, la Ley de General de Sanidad suprimió en el año 1986 la obligatoriedad. No obstante, financia la mayoría de ellas. Pero la realidad es que ni un solo médico ha visto un caso de difteria en su consulta. Existe un calendario de vacunación único, pero no común (ya conocemos los tan de moda "asuntitos" de las autonomías). En definitiva, en los casos en los que no se vacuna por no disponer de medios, la decisión de vacunar o no a los niños, es decisión exclusiva de los padres. Esto sería un debate extenso.

LO que queda claro en el tema de las vacunas es que sin duda, es un debate del llamado primer mundo. En África, concretamente, no existen dudas. Todos los padres quieren a sus hijos vacunados. El problema es cómo. En cualquier caso, dejando de lado el debate, las creencias religiosas, las críticas de las vacunas por el engranaje empresarial y financiero que hay a su alrededor, personalmente, doy la enhorabuena y felicito a todos los investigadores y científicos que han conseguido esta vacuna contra la malaria. Más de treinta años experimentando. Entre ellos, dar las gracias a un médico español, Pedro Alonso, director del Programa Mundial de la Malaria de la Organización Mundial de la Salud, desde el año 2014. Toda una vida de lucha contra la malaria.


TENGO el convencimiento, desde la humildad, de que cuando se ha visto la muerte, y son las madres las que suelen verla, caminan lo que haya que caminar y hacen colas que suelen durar horas para conseguir una vacuna. Esto ocurre, cuando se ha visto la muerte.

ESTAMOS de suerte. Esperemos que pronto se extienda a Tanzania. Mientras, los masai de Mfereji, entre los que no hay de momento, científicos ni médicos, saben que la malaria (enkojongani) se extiende con mayor facilidad después de las épocas lluviosas.  El resto de dolencias humanas las tratan con hojas y raíces. Las más empleada es la de la Acacia (olkiloriti) que alivia problemas digestivos, asdemás de ser un excitante.

PUEDE leer aquí anteriores entregas de Laura Martínez:
-11/04/19 Debemos ser honestos
-29/03/19 En Mfereji no tenemos un Peter Tabichi. Tenemos dos.
-15/03/19 Unidad didáctica: La sabana (para niños y adultos, para adultos niños y para curiosos)
-01/03/19 La mujer es un árbol de magnolias
-15/02/19 El sonajero
-01/02/19 Conservar la belleza

-18/01/19 Málaga-Estambul-Nairobi-Arusha
-03/01/19 Los poetas del firmamento y algunos desapegos
-21/12/18 La Navidad de cada día
-07/12/18 Es posible vivir en armonía
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