El borrador de la nueva ordenanza exige que las terrazas dejen un espacio de dos metros para los peatones y que nunca ocupen más del 50% del ancho de la calle, ni que ocupen en el exterior más del 75% del total interior del local. Estas medidas se llevarán a cabo para evitar la saturación de mesas y sillas por las terrazas de los establecimientos hosteleros como hace El Pimpi en calle Zegrí

09/05/17. Sociedad. El controvertido tema de la ocupación masiva hostelera en el Centro Histórico de Málaga podría tener solución. La revista EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com informa desde hace años sobre el incumplimiento de la Ordenanza Reguladora de la Ocupación de la Vía Pública por parte de algunos establecimientos, y el perjuicio que esto ha generado a los residentes y vecinos...

...de la zona.

EL borrador de la nueva Ordenanza Reguladora de la Ocupación de la Vía Pública, cuya tramitación se llevará a cabo los próximos días, contempla aspectos más prohibitivos para evitar el abuso de las terrazas por parte del sector hostelero. La nueva ordenanza exigirá como mínimo que exista un espacio de dos metros de ancho en la calle para que las personas puedan pasar, y que se encuentre preferentemente en el centro de la calle. Independientemente del espacio obligatorio libre de mesas y sillas en la vía, los establecimientos hosteleros no podrán ocupar más del 50% del ancho de la calle. De esta manera, se pretende que los peatones puedan pasear por las calles tranquilamente, sin tener que esquivar las terrazas atestadas de los negocios como hasta ahora. Recordamos que en la antigua Ordenanza Reguladora de la Ocupación de la Vía Pública en el apartado número 9 del Anexo I "Condiciones Técnicas sobre Mesas y Sillas se contempla esta regla para vías peatonales: "En plazas y calles peatonales, al existir un espacio de capacidad limitado, la superficie total susceptible de ocupación con mesas y sillas, en ningún caso excederá del 50% de la superficie peatonal total”. A pesar de esto, establecimientos como ‘El Pimpi’ o ‘La Plaza’ ignoran la normativa con el consentimiento del Ayuntamiento. El nuevo borrador añade, que en el caso de que la vía no sea peatonal, y exista tráfico de vehículos, a los dos metros libres obligatorios se le sumará uno más que separe las mesas y sillas del bordillo. En calles peatonales y pasajes, la norma será más estricta, aumentando a tres metros el espacio, y en el caso de calles con preferencia peatonal, a cuatro metros, con la intención de facilitar el acceso de vehículos de emergencia. Para el Centro Histórico, en cambio, se realiza una excepción: en calles “con una antigua tradición hostelera” y con un ancho que no supere los cuatro metros, se permitirán las terrazas de los negocios, siempre y cuando respeten los dos metros mínimos reglamentarios.


EL número de vecinos del Centro Histórico se ha reducido mucho en los últimos años, como ya informó esta revista (AQUÍ). Este descenso de los residentes viene motivado por la ocupación abusiva de la hostelería y cómo ésta afecta al vecindario. El ruido o la dificultad para pasar por calles atestadas de terrazas son los problemas principales. La nueva ordenanza establece que el tamaño de las terrazas ha de concordar con la superficie de los establecimientos, por lo que la dimensión de las terrazas no podrá superar el 75% del tamaño del negocio, ajustándose en cualquier caso a la obligación de dejar la zona de paso estipulada. Esta medida afectará a tabernas como ‘El Pimpi’, que incumple varios puntos de la ordenanza (AQUÍ) al tener barras de alcance, publicidad del negocio en elementos decorativos u ocupar un amplio espacio de la calle (obviamente superior al establecido) con las mesas y sillas de la terraza, entre otros. Además, otra medida que afectará a restaurantes y bares directamente, es la relación con elementos publicitarios (mesas, sillas, etc.) en las terrazas. La publicidad está (y estará) expresamente prohibida en las calles del centro, aunque fuera de esta zona, previa aprobación del Ayuntamiento y cumpliendo con las medidas de mobiliario,  existe la posibilidad de que las mesas o sillas lleven publicidad. En relación al ruido, si las actividades pueden alterar el descanso de los vecinos, el Ayuntamiento podrá requerir la instalación de toldos fonoabsorbentes, para reducir la contaminación acústica, además, las sillas y mesas deben llevar obligatoriamente, remates de goma en las patas para reducir el ruido cuando se arrastren.


LAS prohibiciones, recogidas en el artículo 12 del borrador, incluyen algunos puntos adicionales que no estaban reflejados en el mismo apartado de la antigua ordenanza, de forma que los titulares de los negocios no podrán: Incluir dentro del espacio autorizado con toldos ningún tipo de mobiliario urbano o elemento situado en la vía pública; transmitir al medio ambiente exterior, o al interior de las viviendas, niveles de ruido, derivados del funcionamiento de las instalaciones, superiores a los máximos establecidos; colocar toldos con estructuras rígidas en toda la zona definida como Centro Histórico; realizar ocupación fuera de los límites de la fachada del local, salvo que por alguna causa especial se considere conveniente, aunque esta excepción no podrá aplicarse dentro del perímetro Pepri Centro; en ningún caso se permitirá la ocupación con mesas y sillas, toldos o semejantes en zonas de aparcamiento, tráfico rodado, calzada, jardines y espacios verdes; tampoco se autorizará ocupación cuando el local esté separado de la terraza por una vía abierta al tráfico rodado y no se concederá autorización a ningún establecimiento que no acredite poseer la preceptiva licencia municipal de apertura o declaración responsable.


CON respecto a las sanciones por incumplimiento de la ordenanza, la novedad incluida en el borrador ofrece la posibilidad de suspender la autorización para montar las terrazas durante varios días, o incluso de forma permanente. El régimen sancionador continúa prácticamente igual, las faltas se dividen en leves, graves o muy  graves, aunque ahora se incluyen en cada categoría los grados: mínimo, medio y máximo, lo que condicionará el importe de las sanciones. Las sanciones económicas para faltas leves podrán alcanzar los 750 euros (en grado mínimo hasta 100 euros, en grado medio de 101 a 300 euros y en grado máximo de 301 a 750 euros), en el caso de falta grave el importe variará desde los 751 euros hasta los 1.500 euros, y para las faltas graves oscilará entre los 1.500 y 3.000 euros, además de la suspensión de las autorizaciones. Cabe destacar que, a pesar de que en la ordenanza antigua ya se contemplaban la mayoría de las prohibiciones, los negocios “intocables” como ‘El Pimpi’, ‘Café Central’ o ‘La Plaza’, han incumplido durante años la normativa, sin que esto haya sido causa de cese o sanción por parte de las autoridades competentes que no han tenido en cuenta las diversas denuncias ciudadanas. Hay una nueva medida que otorga esperanza de que estos negocios cumplan el reglamento, según una información del periodista Sebastián Sánchez en el diario Málaga Hoy (AQUÍ), la Policía Local está formando un grupo especializado para la vigilancia e inspección de los establecimientos hosteleros en el centro de Málaga. La unidad, que estará formada por tres oficiales y nueve agentes del distrito Centro, podrá ordenar la retirada de las terrazas o elementos perturbadores cuando comprueben si existe alguna irregularidad o se altere la seguridad o tranquilidad pública. Esta medida provino de una puesta en práctica en la zona de Teatinos, y los agentes, con la ayuda de una tablet y una aplicación, podrán consultar inmediatamente los datos disponibles sobre determinados establecimientos en las bases de datos de áreas como Comercio, Medio Ambiente y Urbanismo.

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