La Asociación para la Integración de la Comunidad Gitana reclama el arreglo del camino que lleva al centro “porque se ha convertido en un auténtico problema”

casa_buena_vida21/10/10. Sociedad. La Asociación para la Integración de la Comunidad Gitana de la barriada de Palma-Palmilla informa a EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com de que el Área de Bienestar Social del Ayuntamiento de Málaga que dirige la concejala Mariví Romero...

La Asociación para la Integración de la Comunidad Gitana reclama el arreglo del camino que lleva al centro “porque se ha convertido en un auténtico problema”

casa_buena_vida21/10/10. Sociedad. La Asociación para la Integración de la Comunidad Gitana de la barriada de Palma-Palmilla informa a EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com de que el Área de Bienestar Social del Ayuntamiento de Málaga que dirige la concejala Mariví Romero (PP) está derivando algunos de los casos más complicados de personas enfermas, sin hogar y desasistidas a la ‘Casa de la Buena Vida’, a pesar de que este mismo área ha negado ayudas a este centro social autogestionado, que se hace cargo a día de hoy de casi medio centenar de personas excluidas.

“MARIVÍ Romero no quiere saber nada de nosotros, pero al mismo tiempo el Albergue Municipal dependiente de su Área no para de mandarnos a los casos más complicados, con la intermediación de los trabajadores sociales de los hospitales de Málaga”, expone el vicepresidente de la Asociación de Integración de la Comunidad Gitana de la Palma-Palmilla, Antonio Villanueva.
casa_buena_vida4
ESTE colectivo solicitó una subvención para mejorar las condiciones de la ‘Casa de la Buena Vida’ a la concejala Romero, que fue denegada por causas formales. Ahora, Villanueva está tratando de que otras áreas del Consistorio malagueño, como la de Participación, colaboren en el arreglo del camino que conduce al centro, cada vez más intransitable.

EL viejo caserón, olvidado, deshabitado y en ruinas que hace unos tres años comenzó a utilizarse como centro de acogida de marginados, fundamentalmente con problemas de adicción a las drogas, se ha transformado notablemente.

DE espaldas a las administraciones, la ‘Casa de la Buena Vida’ ha pasado de tener una media de ocupación de 25 personas al casi medio centenar que la habita ahora. El perfil de sus ocupantes ya no es el de toxicómanos y ex toxicómanos; a ella también llegan enfermos terminales, con problemas psiquiátricos o las víctimas más recientes de la crisis económica: los que no tienen dónde ir y allí encuentran cobijo, sustento, apoyo moral y ocupación. Porque si en algo ha cambiado la casa es en el aspecto exterior y en su consolidación arquitectónica. Las constantes obras que vienen realizando sus usuarios con toda clase de materiales han hecho del caserón un lugar habitable.

marivi_romero“LA situación es a veces desesperada. Tenemos muchos enfermos, vienen a diario ambulancias para su tratamiento en casos de patologías crónicas. Ahora, con las lluvias, las ambulancias se niegan a subir. Cuando nos metimos en la casa, los políticos nos dijeron que no podían ayudarnos porque éramos okupas, ‘cuando os regularicéis’, nos dijeron. Pero de lo dicho nada, pagamos un alquiler y nadie nos ayuda, eso sí, la administración bien que se aprovecha de nuestros recursos”.