El Festival AV anuncia su nueva etapa en el Teatro Cervantes de Málaga

Salomón Castiel21/07/06 MÁLAGA. El AV Festival nunca ha tenido suerte, por más simpatías que despierte entre un limitado pero entendido sector de la población local. Por una razón muy real, nunca ha logrado zarandear la curiosidad del espectador medio nativo/residente en Málaga.

El Festival AV anuncia su nueva etapa en el Teatro Cervantes de Málaga
 
Salomón Castiel21/07/06 MÁLAGA. El AV Festival nunca ha tenido suerte, por más simpatías que despierte entre un limitado pero entendido sector de la población local. Por una razón muy real, nunca ha logrado zarandear la curiosidad del espectador medio nativo/residente en Málaga. Por otra mucho más evidente, nunca ha sido capaz de atraer al público de fuera, ese que en Madrid es capaz de llenar un concierto de Sigur Ros o de los Godspeed, pero que no baja a Málaga. El AV nunca ha tenido suerte con el público ni con los patrocinios, poca con las empresas de venta de entradas, y aún menos con la promoción.

ESTE año, el AV se traslada y no se entiende muy bien. Mal augurio: el avance de programación del AV se presenta el día siguiente de que los músicos de Belle&Sebastián, Mercury R’ev y Cristina Rosenvinge, se dieran un inmerecido batacazo de público en el auditorio ése que está en el quinto pino y suena a demonios. Había sido organizado por el teatro Cervantes, el que dirige o algo así Salomón Castiel, el mismo teatro con el mismo supuesto director que se hace cargo del Avant Festival. 

SE puede recordar aquí lo que supuso que Salomón Castiel se hiciera cargo de la dirección del Etni-Málaga Salomón Castieldespués de tres ediciones. Se pasó de los percusionistas kurdos a la Mala Rodríguez, y de ahí a desaparecer. En el origen de ambos festivales hay coincidencia de personal en equipo de dirección y programación. Es deseable que no compartan también destino. Baste recordar el Terral, con su Falete, su Estrella Morente, su Toquinho o su Wayne Shorter, para comprobar la coherencia y el criterio del actual anfitrión del AV. 

EL AV ha presentado su mudanza. Del castillo de Fuengirola en verano, con un ambiente previsiblemente idóneo para algunos conciertos e inesperadamente envolvente para otros, Molvaer, Mogwai, por ejemplo, se ha pasado al teatro Cervantes, hostil al sonido amplificado, y con un espacio y unas maneras que tanto distorsionan la clase de experiencia que debe constituir un concierto de, por ejemplo The Books, que tocarán el próximo octubre. Del verano al otoño. Este AV, que no tiene vocación de mayorías, debería ser más cuidadoso. 

QUIZÁS con muchas otras cosas debería ser más riguroso y exigente. Seguramente la programación final incorporará combinaciones tan extrañas como la de la última edición, con Morrisey y John Cale, algo difícil de digerir. De hecho la coincidencia de The Books y Tunng exige una razón. Pero es el otro lado del problema del AV. Es evidente que sus programadores aman la música y tienen un gusto exquisito, pero su trabajo incluye la contextualización y la coherencia. Desde lejos, hay programaciones espléndidas, y seguramente la revista Wire señala la del AV porque en Salomón Castiel y Francisco de la Torreabstracto lo es, y por el alto nivel de coincidencia con la línea de la publicación britanorteamericana. Pero el situar el acontecimiento en Málaga y ponerlo a dialogar con el público de aquí es un punto flaco que hasta ahora no se ha sabido resolver, y que, si el mal augurio de la noche anterior a la presentación se cumple, impulsará al AV al espacio exterior o a pasar al sobaco de Castiel. Con lo que eso conlleva de faletismo. 

LAS razones por las que el AV pasa a estar bajo el ala de Castiel se entienden: es otro patrocinador en su larga búsqueda del adecuado, y una reducción en costes de producción. Las de Castiel se pueden ver a la luz de varias necesidades. Una podría ser la de dar al Cervantes ese barniz exquisito y mundano del que carece en términos absolutos: la vulgaridad es su sello. El otro, quizás contrarrestar la evidente progresión en el prestigio local del teatro Cánovas, de la Junta de Andalucía, cuya programación en general y en particular la de pop-rock con la que cierra la temporada se ha convertido en referencia para el público entendido en los últimos años. Algo que nunca y en ningún género ha conseguido el Cervantes por sí mismo, teniendo bastante más fondos que el Cánovas. A ver si aprendemos, se podría decir; a estas alturas, ya se sabe: es imposible.