19/03/13. OPINIÓN. Tras hablar con varios trabajadores de Limasa, barrenderos de calle, que no son miembros del comité de empresa ni representan a ninguno de los seis sindicatos de este colectivo de trabajadores, EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com cree que la huelga de basuras anunciada para Semana Santa no llegará finalmente a producirse.

LA huelga de basuras de Málaga de hace una década fue tremendamente antipopular y causó lo más parecido a una revuelta social que ha vivido esta ciudad, pero proporcionó a los trabajadores de Limasa la consecución de buena parte de sus demandas laborales. El escenario de entonces es muy diferente al de ahora. Con la convocatoria de una huelga similar para la próxima Semana Santa, todavía en pie al cierre de esta edición, esta revista ha consultado a algunos barrenderos por el sentir que hay en la plantilla, entendiendo que las posturas del comité de empresa no siempre reflejan las actitudes individuales de cada empleado, y que una cosa es lo que se vota en asamblea, y otra lo que se acaba haciendo finalmente.

EL contexto actual es diferente del de hace una década primero porque producimos mucha menos basura. Es una de las consecuencias de la crisis. De la caída generalizada del consumo se desprende una reducción de la cantidad de desperdicios que se generan por habitante. Sin que esté fenómeno este cuantificado, sí que resulta evidente y considerable, especialmente para aquellos que recogen la basura, que lo reconocen abiertamente. No es casualidad que el Área de Medio Ambiente esté planteando precisamente ahora -lo publicó el sábado 16 La Opinión de Málaga- la posibilidad de reducir la frecuencia de recogida en algunos puntos de la ciudad, algo que ya se ha hecho en otros puntos de España.

OTRA de las variables a considerar es que la opinión pública local tiene en el punto de mira crítico a los barrenderos. Cuestiones como los puestos heredados y los daños que se pueden causar al conjunto de la ciudad han empeorado sensiblemente la imagen del colectivo, que es consciente de ello. “No me paro a fumar un cigarro porque me ve un vecino y me tira una maceta” bromea una de las fuentes consultadas dejando entrever ese sentimiento. Lo de los puestos hereditarios ya es un tema cerrado. Se aprobó allá por 1982, con el apoyo de todos los grupos políticos, como un incentivo a una profesión entonces denostada. El privilegio, arcaico e injusto, se ha mantenido durante décadas pero ya no se discute que haya que quitarlo, que se va quitar, sino cómo y de qué manera.

LAS negociaciones entre comité y Ayuntamiento se extendieron durante todo el día de ayer, y hoy hay prevista una nueva en el Sercla (Servicio Extrajudicial de Resolución de Conflictos Laborales) que puede cerrar definitivamente la posibilidad de huelga. Uno de los puntos de desencuentro está en el número de eventuales. Limasa tiene una plantilla de 1.250 trabajadores fijos a los que se sumaban 400 eventuales que cubrían las vacaciones de los fijos, establecidas en verano. Por eso se negociaba que las vacaciones se pudieran repartir durante todo el año, ya que posibilitaría la reducción de contratación de eventuales. Otro de los puntos de fricción era el cobro de una paga de productividad que, indican las fuentes consultadas, está en vías de solución

AYER era la grabación de los representantes del comité bromeando en uno de los descansos de las negociaciones lo que más se comentaba entre empleados, siendo objeto de polémica y controversia, con todo tipo de opiniones al respecto. Con un laudo emitido por el Consejo Andaluz de Reivindicaciones Laborales la semana pasada que ya acotaba los puntos de confrontación con indicaciones de obligado cumplimiento, la opinión que esta revista percibió de los trabajadores consultados era la de que finalmente no se produciría  este paro.

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