“Si te han mandado alguna vez a freír espárragos que sepas que han querido echarte de un lugar o apartarte con desaire, cansados de tus comentarios o impertinencias”

Cocina vegetal

Por Dela Uvedoble


11/05/21. Opinión. La conocida escritora malagueña Dela Uvedoble comparte con los lectores de EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com recetas de ‘su’ cotidiana cocina vegetal: “Aquí encontrarán recetas sencillas y familiares, la mayoría malagueñas. Son las comidas que preparo para los míos, sanas, económicas y... totalmente vegetales”. Esta semana nos trae una receta...

...de sopa de esparragos. Pasen y pónganse el delantal.

Receta 29. Sopa de espárragos sencillita

“Los espárragos de abril para mí, los de mayo para el amo, los de junio para ninguno”. Es en primavera cuando la naturaleza nos ofrece de forma generosa este manjar, que al igual que tagarninas, cardos y ortigas, ha redondeado la escasa dieta de muchos en tiempos malos. Todavía pueden verse espontáneos vendedores ambulantes que los ofrecen, aunque ya es normal encontrarlos de cultivo todo el año en fruterías y supermercados.



Ingredientes

—Un manojo de espárragos.
—1 tomate.
—1 cebolla.
—3 dientes de ajos.
—Aceite de oliva.
—Media cucharadita de pimentón dulce.
—Pan de la víspera para freírlo.
—Caldo de verduras (o agua, si no tenéis).
* Cuchara de madera y olla honda, para ahorrarse pasar el sofrito al vaso de la batidora.

Preparación:

1) Cortar una rebanada de pan y hacer dados con otras tres para usarlo como tropezones. Reservar.


2) En ese aceite pochar la cebolla, los ajos y el tomate hasta hacer un buen sofrito. No hace falta cortarlos muy finos porque vamos a triturar después.

3) Trocear los espárragos de esta forma: id rompiéndolos con los dedos en porciones que sean fáciles de tomar a cucharadas, sabréis cuando debéis desechar el final en el momento en que el tallo no se quiebre fácilmente. Esos cabos son leñosos e incomestibles (al menos sin mucha hambre, hay quien hace con ellos un caldo para risotto). Lavad con cuidado de no romper las yemas y dejad escurrir.


4) Cuando el sofrito esté en su punto añadid la rebanada de pan frito hecha trozos y un poco de caldo de verduras. Pasad por la batidora.

5) Incorporad los espárragos y el pimentón, añadid más agua, rectificar de sal y dejad cocer hasta que estén tiernos (20 o 30 minutos). Debe quedar un caldo gordito.

6) Servid caliente y con tostones de pan frito.
El sabor a sopa tradicional y el delicado amargor de los espárragos hacen de este plato una delicia.


Un poquito de historia

Es espárrago es un buen aliado para la “operación bikini” pues apenas llega a las 25 cal/100gr, y además posee abundantes folatos y vitaminas C y E. Antiguamente se les atribuía un efecto diurético, tónico y sedante; muy recomendable para el reumatismo, la vista cansada y (vaya usted a saber el porqué) el dolor de muelas.

Los espárragos verdes y los blancos proceden de la misma planta, pero dándoles diferentes formas de cultivo. Son los brotes de la esparraguera, planta típica del bosque Mediteraneo litoral, siendo comestibles antes de volverse leñosos. Como el brote va a buscar la luz se le cubre con tierra para que aumente de grosor sin endurecerse, dejándolo salir a la superficie donde tomará el tono verde de la clorofila.

Para que el espárrago salga blanco se le va cubriendo de tierra para que engorde en la oscuridad. Como no ve la luz sale clarito.

Ambos tipos tienen las mismas propiedades nutricionales. Voy a pasar de puntillas por el hecho de que comerlos proporciona a la orina un olor “peculiar” debido al ácido asparagúsico, que es el que le proporciona el toque azufrado.


Los macabros “espárragos” de Rommel

“El zorro del desierto” ideó un sistema de defensa en el Muro del Atlántico, sobre las costas francesas y holandesas, para contener el avance de la infantería aérea. Los primeros fueron colocados en 1944 y eran troncos de madera, de entre 4 y 5 metros de longitud y explosivos en la punta. Otros se colocaron bajo el agua para reventar el fondo de las lanchas y de los vehículos anfibios. Estos últimos no funcionaron porque el desembarco de Normandía se produjo con marea baja y quedaron al descubierto.

Rommel, el más famoso mariscal de campo del ejército alemán, era un ferviente admirador de Hitler, aunque terminó por comprender que su ídolo era un criminal de guerra sin escrúpulos.



Un espárrago de 200 francos

Estamos en 1880 y Manet pinta, inspirándose en los bodegones holandeses del XVII, un manojo de espárragos. Es una obra excelente donde los nacarados brotes reposan sobre unas hojas ante un fondo oscuro. George Bataille, novelista autor de “Historia del ojo” que se considera una obra maestra de la literatura erótica, al verla dice: “No es una naturaleza muerta como las demás pues pese a muerta al mismo tiempo resulta jovial”. Charles Ephrussi, historiador del arte y banquero, quedó prendado de la obra y se la compró. Manet le pidió 800 francos, pero a Ephrussi le pareció que valoraba poco su trabajo y redondeó a 1.000.


Manet, sintiéndose abrumado por ese gesto tan amable, respondió como solo puede hacerlo un pintor: pintando. Dibujó un pequeño cuadro de 16x21 en el que aparece un espárrago solitario sobre mármol, y lo acompañó con una nota que decía: Faltaba uno en su manojo.

Hoy día podemos ver ese cuadrito en el museo d’Orsay, pudiéndose agrupar en una serie de naturalezas muertas que Manet solía regalar a sus amigos íntimos. A Berthe Morisot, la famosa modelo, la obsequió uno que representaba un ramillete de violetas por haber posado para él y a otra amiga, Méry Laurent, le regaló uno con tres manzanas.


También gustaba decorar sus cartas con acuarelas.


Espárragos verdes fritos

Si te han mandado alguna vez a freír espárragos que sepas que han querido echarte de un lugar o apartarte con desaire, cansados de tus comentarios o impertinencias. También se dice: vete a esparragar, y es que en la cocina del XIX, época de donde viene la expresión, se consideraba que esa verdura no era digna de freírse. La globalización del mundo y de la cocina ha cambiado este hecho. Las famosas verduras en tempura japonesa (rebozadas en harina disuelta en agua muy fría con gas y fritas con el aceite a unos 180º) incluyen espárragos resultando muy ricos y crujientes.


Y ya os dejo por hoy que tengo que ir... ¡A disfrutar de la cocina vegetal!

Puede ver aquí anteriores recetas de Dela Uvedoble.