“Los garbanzos son muy nutritivos. Contienen una gran proporción de proteína vegetal con todos los aminoácidos esenciales, excepto la metionina, qué sí posee el arroz, por lo cual si los ingerimos juntos obtendremos una proteína completa y de alta biodisponibildad”

Cocina vegetal

Por Dela Uvedoble


18/05/21. Opinión. La conocida escritora malagueña Dela Uvedoble comparte con los lectores de EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com recetas de ‘su’ cotidiana cocina vegetal: “Aquí encontrarán recetas sencillas y familiares, la mayoría malagueñas. Son las comidas que preparo para los míos, sanas, económicas y... totalmente vegetales”. Esta semana nos trae una receta...

...de potaje de garbanzos con arroz. Pasen y pónganse el delantal.

Receta 30. Potaje ‘deconstruido’ con arroz rojo

Se le llama potaje, según la RAE, a “un guiso de legumbres y verduras que a veces puede llevar arroz y que se come en los días de cuaresma. Guisado en olla todo a la vez”.


Esta receta lleva esos avíos, pero cocinados por separado de ahí el nombre. Es un “bien queda” cuando hay prisas.


Ingredientes

—1 bote de garbanzos cocidos.
—1 paquete de “picadillo vegano”(soja texturizada con verduras en salsa que puede comprarse en muchos supermercados y, por supuesto, en tiendas veganas).
—1 mini brick de nata de soja.
— Media cucharada de especias Ras el Hanout (mezcla de curry, cilantro, pimentón picante, cúrcuma, alcaravéa, cominos y sal).
—2 tazas de arroz rojo.
—1 cebolla.
—Vino dulce (un chorrito pequeño).
—Zumo de limón.
—Aceite de oliva.
*Opcional: 1 aguacate y cebolla cruda picada.


Esta receta es bastante rápida (exceptuando el cocimiento del arroz que lleva 30 minutos). Los ingredientes son “de fondo de despensa”, montándose con ellos un plato único, rico y vistoso.


Preparación:

1) Poned a cocer el arroz siguiendo las instrucciones del envase, la proporción suele ser 1 taza de arroz = 3 de agua, durante media hora. Al terminar dejad escurrir y no enjuagarlo. Reservar.

2) Picar fina una cebolla y dejarla a fuego lento hasta que caramelice, cuando empiece a transparentar añadir el chorrito de vino dulce.

3) Añadid a la cebolla el brick de nata y el paquete de picadillo vegano (en esta ocasión he escogido el de estilo hindú). Probad de sal y aderezar con media cucharada de Ras el hanout. Dar un hervor.

4) Abrid un bote de garbanzos cocidos, lavarlos bajo el grifo, escurrir y añadir a la salsa, removiendo y dejándolo tapado para que la legumbre tome gusto.

5) Rociar el arroz con zumo de limón, ajo en polvo y un poco de aceite de oliva. Si os apetece, picadle cebolla cruda cortada fina y un aguacate a dados pequeños. Mezclar.

6) Servid las dos preparaciones juntas, apunto una sugerencia, pero dejad que vuestra imaginación juegue.


*Yo no tengo apuro de usar en mi cocina congelados y conservas, tienen el mismo valor nutritivo y son excelentes para cuando se carece de huerto propio o no se puede salir a comprar ese día.

Los procesados o precocinados apenas entran en mi casa; aunque acudo a ellos en un apuro, ya veis que doy el callo en los fogones.

La pareja ideal

Los garbanzos son muy nutritivos. Contienen una gran proporción de proteína vegetal con todos los aminoácidos esenciales, excepto la metionina, qué sí posee el arroz, por lo cual si los ingerimos juntos obtendremos una proteína completa y de alta biodisponibildad.


Esta legumbre no tiene gluten y sus hidratos son de absorción lenta. Su contenido en vitamina B favorecen al sistema nervioso y al muscular.

Es un imprescindible en la alimentación de embarazadas, niños y deportistas. Y obviamente en la cocina vegetal.

El arroz rojo conserva el grano entero, es integral por lo que aporta mucha más fibra, minerales y vitaminas que el blanco, así mismo tiene menos hidratos y más proteínas que este.

Este cereal, proveniente de China, tiene un extra de ventajas ofrecidas por sus pigmentos con efectos antioxidantes, así como por los polifenoles (elementos que combaten los radicales libres, es decir, el envejecimiento de las células).


Un cuento para abrir bocas... de asombro

Siendo niña leí una historia que todavía me espeluzna. Creía que fue en “Las mil y una noche” pero después he vuelto a releerlo y no la he encontrado. Apelando a mi memoria y me temo qué reinventando el final, os la cuento.



“Hace mil años un joven arquero chino se desposó con una doncella de inusual belleza, que había encontrado junto a una fuente.
La vida del nuevo matrimonio transcurría con dulzura, pero algo afligía al esposo. Su mujer apenas comía y temía que su salud se resistiese y muriera. A la hora de la comida se sentaba, acomodando displicente su kimono de seda; sacaba de su peinado un largo alfiler y pinchaba de su cuenco tres granos de arroz.
Él le preguntaba si quería que la sierva le preparara otra cosa, pero ella insistía en que con eso quedaba llena. Su aspecto era saludable, de mejillas redondas y encarnadas y el pelo brillante.
Un día se encontró con un antiguo soldado, compañero de mil batallas, a quien contó su preocupación. Este, ensombrecido, le aconsejó: “no tomes el té que cada noche te ofrece tu esposa. Acuéstate, hazte el dormido y síguela si se levanta”.
Así lo hizo y esa noche la sintió acercarse a su lecho y preguntar: “maridito mío, ¿duermes?” Él no contestó.
La dama entonces se despojó de su ropa, liberando del tocado su mata de pelo negro. Tomó una escoba y subiéndose en ella a horcajadas, salió volando.
El hombre, venciendo su miedo, la siguió con esfuerzo, viendo que entraba en el cementerio. Allí se reunió con otras mujeres intercambiando con ellas caricias y besos lascivos. Después se dirigieron todas a la tumba más reciente y empezaron a escarbar hasta sacar el cadáver.
Con las largas uñas laqueadas de rojo lo fueron despedazando, comiéndose los trozos de carroña con fruición. El aquelarre seguía aún cuando el marido, espantado, inició su regreso a casa, volviendo a fingirse dormido cuando ella llegó.
A la mañana siguiente la bruja, pues no era otra cosa, se comportó como siempre. Sacó de su cabello el largo alfiler, pinchó tres granos de arroz, los masticó con parsimonia y manifestó sentirse llena.
El joven pidió consejo a su amigo y entre los dos urdieron un plan.
A la siguiente salida, cuando las arpías se hallaban en pleno macabro festín, salieron de entre las tumbas donde estaban esperándolas todo el batallón, apuntándolas con sus flechas. Entonces ellas, rabiosas, lanzaron humo negro por la nariz, giraron los ojos y lanzaron escalofriantes alaridos invocando al Gran Demonio. Un tornado espantoso surgió del suelo envolviéndolas y arrastrándolas consigo al averno”.

Moraleja: el arquero volvió a casarse con una mujer a la que había invitado a comer antes varias veces.

Para endulzar el final diré que de China viene la costumbre de lanzar arroz (del blanco) a los recién casados como deseo de fecundidad. Esto suele disgustar a los oficiantes porque supone un extra de limpieza al operario encargado de esta.

Termino con una cita de Confucio que siempre queda profundo:

“¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir”.

¡Que os aproveche el potaje deconstruido!

Puede ver aquí anteriores recetas de Dela Uvedoble.