“El tofu es insípido, una ventaja pues toma cualquier sabor o aliño, desde el picante o ácido hasta el más dulce. Es un lienzo en blanco sobre el que pintar”

Cocina vegetal

Por Dela Uvedoble


15/06/21. Opinión. La conocida escritora malagueña Dela Uvedoble comparte con los lectores de EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com recetas de ‘su’ cotidiana cocina vegetal: “Aquí encontrarán recetas sencillas y familiares, la mayoría malagueñas. Son las comidas que preparo para los míos, sanas, económicas y... totalmente vegetales”. Esta semana nos trae una receta...

...de tofu. Pasen y pónganse el delantal.

Receta 34. Adobo de tofu a la marinera

Ya sé que a muchos les entran picores al leer la palabra “tofu” pensando que es algo solo para asiáticos y “vegetas”. Lo digo porque hasta hace seis años yo no lo había probado. Para ser sincera no me supo a nada, pero como mi determinación a no volver a comer animales siempre fue firme, investigue y logré hacerlo más que apetecible.


Esta receta en concreto convierte al bloque de tofu en deliciosos dados con sabor a chiringuito, un adobo marinero sin tener que matar a ningún pez.

Pasen si no y prueben.


Ingredientes

—Un bloque de tofu firme (a la venta en la mayoría de los supermercados).
—Medio vaso de buen vinagre de vino.
—Sal.
—Comino, media cucharadita.
—Pimentón picante, media cucharadita.
—Orégano, un buen puñado.
—Ajo en polvo y 2 o 3 dientes machacados con la piel.

Preparación:

*Se hace la víspera.

1) Lo primero es poner el bloque de tofu en un colador con peso encima para que escurra, como 30 minutos. Después cortarlo en dados.

2) En una fuente de cristal poned todos los ingredientes y mezclarlos bien, esto será el adobo. Sumergir en este los dados y procurad que todos se impregnen. Yo lo hago en una fiambrera con tapa así puedo agitarlo sin miedo de que se salga nada quedando todos bien untados.

Dejad toda la noche en la nevera.


3) Al otro día, sacad por la mañana para que se vaya atemperando y si veis que ha absorbido todo el adobo, podéis ponerle un poco más.

4) Preparar una gachuela con harina de freír, agua y cúrcuma. Esperad un poco hasta que espese. Eso será nuestro “huevo”.

5) Bañar cada dado en la gachuela, pasar por pan rallado, otra vez gachuela y finalmente otra vez por el pan.

6) Freír en aceite de oliva muy caliente, de poco a poco, para que el tofu no se “cueza” y quede crujiente.

7) Escurridlos sobre un papel absorbente y servir calentitos con la guarnición que prefiráis. Lo más típico es con ensalada, pero hoy he querido presentarlo con unas espinacas salteadas, así me queda un plato único y completo de proteínas, hidratos y fibra, con la única grasa, bien saludable, del aceite de oliva.


A esta forma de adobo se le conoce en Cádiz como “bienmesabe”, pero este nombre en otras provincias e incluso países, hace referencia a un bizcocho relleno de cabello de ángel.

Tofu y más allá

Aunque no falta quien dice que el tofu es la piedra angular del vegetarianismo la verdad es que los pilares son las legumbres en general. El tofu es un alimento inventado hace 2.000 años por culturas orientales y no es más que soja “coagulada”, es decir, otra legumbre, tratada mínimamente y prensada en bloques que se parecen a un típico queso fresco, de hecho, también se le llama “queso de soja”. De esta forma podemos trocearla según convenga a la preparación.


Yo diría que el tofu no es sustituto de la carne sino un alimento que debería ser consumido por todos, para variar la dieta y porque es mucho más sano y barato que ella. Hay reticencia para probarlo, aunque bastantes de los que se niegan no dudan en meterse en la boca insectos fritos o cualquier novedad que salga al mercado.

El tofu es insípido, una ventaja pues toma cualquier sabor o aliño, desde el picante o ácido hasta el más dulce. Es un lienzo en blanco sobre el que pintar. Además, su proteína es de más fácil digestión que la animal y tiene calcio, hierro, potasio, fósforo y antioxidantes, siendo bajo en grasas y calorías.


Murakami y su mundo

Con los platos que aparecen en las obras de este exitoso escritor japonés (“1Q84”, “Kafka en la orilla”, “Tokio blues”) se podría elaborar un exhaustivo libro de cocina. La milenaria sopa de miso con algas y tofu es un reconfortante menú del que no priva a sus personajes.


Haruki Murakami (Kioto, 1949) da mucha importancia a la comida y la gastronomía en todas sus novelas. Para saborearlo hay que olvidar prejuicios y no buscar sentido a priori de lo que se lee, sino dejarse llevar, disfrutad del camino por “los acres de la escritura” como dice Alice Munro. Igual que comer tofu.

El escritor confesó en una entrevista que sus dos primeras novelas le salieron de un tirón y sobre la mesa de la cocina. Dice no estar muy orgulloso de ellas, pero se publicaron, fueron traducidas al español y hoy pueden comprarse en algunas librerías argentinas.



“En adobo”, buscando la ternura

La técnica del adobo se remonta a la Edad Media. Con sal y vinagre se evitaba (o disimulaba) la corrupción de la carne durante el transporte o largas travesías. El adobo tal como conocemos nació sobre el siglo XV en Castilla, extendiéndose la técnica por toda la península, especialmente en el sur, para evitar los estragos del calor. Luego llegaría a América.


Hoy día, cuando la conservación no es problema, se utiliza para ablandar y sobre todo, dar sabor a un ingrediente, como es este caso al tofu.

El adobo tradicional incluye: vinagre, sal, pimentón, orégano y ajos crudos machacados.

Vinagre, el Mr. Hyde del vino

Cuando el vino se agria aparece el vinagre. Al disgusto del primer “vinatero” por encontrar su producto dañado alguien le supo encontrar partido. Imagino que por casualidad como suelen ocurrir las pequeñas-grandes cosas.

De vinagres, imprescindibles en aliños, adobos y vinagretas, existen gran diversidad, desde el humilde que se vende por céntimos hasta reducciones que han reposado cien años y cuestan un par de miles de euros el frasquito.



Para no desmarcarme de mentar una obra literaria alusiva a la receta traigo “Corazón de vinagre” de Anne Tyler. Es una reinterpretación de “La fierecilla domada” de W. Shakespeare. Aprovecha la autora para poner sobre el mantel el combo de la situación de los inmigrantes y la emancipación de las mujeres.

De Tyler se dice: “La estadounidense tiene la capacidad de hacer extraordinario lo ordinario”.

¡Como un buen adobo!

Puede ver aquí anteriores recetas de Dela Uvedoble.