“En 2016 sale en Andalucía el primer Decreto Ley sobre la regulación de viviendas con fines turísticos (VFT), tan escueta que yo creía que era el prólogo (…) las obligaciones consistían en un certificado fin de obra, botiquín y aire acondicionado”

OPINIÓN. La arquitectura del turista. Por Luis Callejón
Arquitecto


18/01/23. Opinión. El arquitecto y experto en turismo Luis Callejón escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com un artículo sobre las viviendas con fines turísticos (VFT): “Sigo pensando en esa casa semi vacía, donde uno de sus ocupantes necesitaría una pequeña inyección económica, por la cual veía bien el modelo de VFT, hoy en día esa ilusión desapareció convirtiéndose en un negocio...

...para unos pocos que han conseguido colapsar los mejores lugares de cada municipio”.

Los hoteleros no tienen viviendas

Por fin llegó una feria de turismo como las de antes, donde empresarios, políticos y algún trabajador, se encuentran en un lugar donde el hilo conductor es el turismo y sus derivadas (generalmente ocio). Sí, FITUR ya ha empezado, pero no es el tema de mi artículo de opinión, sino la desesperación de algunos alcaldes y vecinos por la transformación de sus lugares de residencia habitual, en lugares de convivencia con personas que vienen a divertirse, y según el grado de convivencia y respeto de los visitantes, se generan más o menos tensiones.


Hagamos un poco de historia, la figura del apartamento turístico (AT) surge en los años 70, antes solo existía la modalidad hotelera para el alojamiento reglado, el AT se regula y no con poca discrepancia por parte de los hoteleros, ya que consideraban que perdían un nicho importante de clientes. Todos vendían camas, aunque al principio se les aceptí en la asociación de empresarios hoteleros con recelo, y existía la vicepresidencia de Apartamentos Turísticos. Con el tiempo la idea que todos vendían camas unificó el sector y a día de hoy no existen diferencias dentro de la asociación entre empresarios hoteleros y empresarios de apartamentos turísticos.

Ese AT que se reguló en los años 70, que desde entonces funciona integrándose en los núcleos urbanos, conviviendo con vecinos sin desplazar a nadie y generando empleo de calidad (según convenio), han tenido limitaciones de todo tipo ya que, aunque están dadas de alta como viviendas, tienen que cumplir las exigencias establecidas en la consejería de turismo y de urbanismo para este uso. Un ejemplo sería el que tenemos en el centro de Málaga, donde los Apartamentos Turísticos tipo conjunto no tiene cabida en la zona de influencia del PEPRI (centro histórico), ya que exigen determinados elementos de evacuación inviables a día de hoy, aunque si tienen cabida los AT tipo complejo, es decir un edificio entero dedicado a apartamentos, que según la clasificación que ostente tendrán que disponer de más o menos servicios.

En 2016 sale en Andalucía el primer Decreto Ley sobre la regulación de viviendas con fines turísticos (VFT), tan escueta que yo creía que era el prólogo, ya que la legislación hotelera y de apartamentos turísticos, tienen varios anexos de obligaciones, en este caso las obligaciones consistían en un certificado fin de obra, botiquín y aire acondicionado (posteriormente se anuló la obligación de tener aire acondicionado). Ante esta situación tuve la fortuna de comentar al Consejero de Turismo de la Junta de Andalucía en ese momento lo que ocurriría, se lo grafié diciéndole que se imaginara una cartulina en blando donde dejamos que caiga una gota de tinta negra, la gota se extiende desde el punto de caída hacia el borde del papel, haciendo cada vez la mancha más grande y sin control, casualmente esas gotas caen en las zonas céntricas de las ciudades, primera línea de playa, etc, los mejores lugares.


Las VFT vinieron para quedarse, de eso nadie debe tener duda a día de hoy. Yo imaginaba que este modelo estaba realizado para mejorar la economía de determinados perfiles, véase la viuda que tiene una casa casi vacía y podía tener un incremento de sus ingresos, o aquel que con su esfuerzo se ha podido adquirir una segunda vivienda que solo usa 30 días al año y el resto podría tener algún beneficio. Generalmente estas viviendas no suelen encontrarse en barrios de lujo, por lo que los visitantes ayudarían también a la economía de barrio.

Ante toda esta oferta de camas para alojarse en un destino, me surge una pregunta, ¿por qué los hoteleros no explotan viviendas con fines turísticos? Teniendo toda la infraestructura necesaria, desde la recepción pasando por limpieza de piso y restauración entre otras cosas, y ninguno las explota, cuando si lo hacen con los apartamentos turísticos.

Los empresarios hoteleros no tienen viviendas con fines turísticos porque deberían de pasarlas a apartamentos turísticos, ya que un hotel es una explotadora y es la única forma que tienen de sacarle rentabilidad a un alojamiento. Mientras que las VFT no requieren de una explotadora para su puesta en escena, ya que con una gestora es suficiente, que suelen ser inmobiliarias y no empresas con experiencia en el sector alojativo turístico.

Tanto el AT como la VFT vienen del mismo lugar, del parque residencial, la diferencia es que los apartamentos turísticos tienen un uso compatible con el residencial definido en la actividad y su única posibilidad es la de ser explotada y no gestionada.

Sigo pensando en esa casa semi vacía, donde uno de sus ocupantes necesitaría una pequeña inyección económica, por la cual veía bien el modelo de VFT, hoy en día esa ilusión desapareció convirtiéndose en un negocio para unos pocos que han conseguido colapsar los mejores lugares de cada municipio.

Ante esta situación, decir que existen soluciones, con dialogo, pero me gustaría terminar este artículo de opinión con una pregunta que nos haga reflexionar. ¿Sobraría algo de todo esto en una legislación sobre el alojamiento turístico del Siglo XXI y a futuro?

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