“La opción más ‘votada’ es la abstención. Más de 40 personas de cada 100 no han votado. Y de las que han votado (menos de 60) 28 lo han hecho por el PP, 16 por el PSOE, 8 por Vox, 5 por Por Andalucía y 3 por Adelante Andalucía en términos aproximados

OPINIÓN. Compromiso con Andalucía. Por José Antonio Jiménez Ramos
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oportavoz de Iniciativa del Pueblo Andaluz


27/06/22. Opinión. José Antonio Jiménez, docente jubilado y coportavoz de Iniciativa del Pueblo Andaluz (IdPA), escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la participación en las elecciones andaluzas: “Estoy seguro que los sectores más neoliberales están alcanzando algunos de sus objetivos, desmotivar al electorado más necesitado por la vía de del descrédito de la política, ese...

...“todos son iguales” ha calado en la sociedad, esa idea hace decaer la confianza de los que más necesitan de la política y, sin embargo, alienta la participación electoral de los que más tienen”.

La participación, clave para muchas cosas

En estos días me ha llamado la atención una serie televisiva titulada The Minister. En una primera mirada la curiosidad llegó, al saber que era una serie islandesa. Lugar exótico donde los haya, sin salir de Europa. Y de segunda, ya me produjo más interés, porque la información que tenía, hablaba de un comportamiento aún más inquietante. Un político atípico y con problemas de personalidad.


Viniendo de Islandia nada es imposible, pequeño país, con soluciones colectivas frente al poder de los bancos, origen de las huelgas feministas y parlamentos con mayoría de mujeres y con una agitada vida parlamentaria y electoral es un campo abonado para la ficción política. Durante muchos momentos nos ha servido de ejemplo para ser valientes y más atrevidos. Si en Islandia, la sociedad organizada le para los pies a los bancos, ¿por qué en España no lo hacemos?, era una de las cuestiones que se nos planteaba.

En cuanto he podido he empezado a ver la serie; primer capítulo, un candidato de un partido minoritario plantea una coalición con uno de los partidos importantes del país en base a dos premisas, una, ser los más votados y dos, que la participación del electorado sea superior al 90%. No les adelanto nada más, si pueden, veanla y seguro que les sirve para más de una tertulia política.

Pero me sirve para poner el dedo en la llaga en uno, quizás el de más peso, de los elementos que están presentes en la política de Andalucía desde hace tiempo, pero que en las dos últimas convocatorias andaluzas es especialmente importante, la participación electoral. Solo del 56% al 59% de las personas con derecho al voto lo han ejercido últimamente. Pero aún es peor, la abstención en los barrios más necesitados llega al 50% en líneas generales, alcanzando en lugares hasta el 65%.


Eso significa que la opción más “votada” es la abstención. Más de 40 personas de cada 100 no han votado. Y de las que han votado (menos de 60) 28 lo han hecho por el PP, 16 por el Psoe, 8 por Vox, 5 por Por Andalucía y 3 por Adelante Andalucía en términos aproximados.

Algunas conclusiones, la democracia representativa no está en sus mejores momentos y este asunto debe preocupar a todo el arco político, pero no por igual. Teniendo en cuenta que los sectores de la población que son de más nivel económico votan más que los que están en el sectores más empobrecidos (véase este artículo), la abstención es un arma política utilizada por los partidos cuyo electorado es más rico y, por el contrario, los partidos que dicen mirar a los que menos tienen no han hecho los deberes con respecto a esa población.

Algo está fallando en nuestra sociedad, los que menos dicen necesitar de la política votan más que las clases que más necesitan de las ayudas de las instituciones. Es evidente que cualquier avance en esos términos necesita de políticas más cercanas y eficaces.

Cuando pedimos más políticas de izquierdas, estamos haciendo visible un cambio en las grandes decisiones, en convertir a la clase política en un estamento útil  para los sectores más necesitados y para ello se requiere más eficacia y voluntad de cambiar las cosas.

Es verdad que hemos avanzado en los últimos años en decisiones dirigidas a esos sectores, pero la crisis del 2008 no se resolvió bien para ellos y ellas y las medidas importantes y valientes que se han tomado a favor de los que más necesitados durante la pandemia no han llegado bien ni rápidamente y además no se ha hecho ni pedagogía, ni una buena cobertura mediática. Las clases más necesitadas no han comprendido de dónde vienen esas ayudas y cómo se han conseguido.

Y para ir terminando es imprescindible hacer una reflexión más profunda. Debemos analizar cómo se ha llegado a esta situación. Estoy seguro que los sectores más neoliberales están alcanzando algunos de sus objetivos, desmotivar al electorado más necesitado por la vía de del descrédito de la política, ese “todos son iguales” ha calado en la sociedad, esa idea hace decaer la confianza de los que más necesitan de la política y, sin embargo, alienta la participación electoral de los que más tienen. Los medios de comunicación están muy implicados en este asunto, en nombre de la equidistancia se pone el mismo énfasis en situaciones corruptas que salpican a unos y otras.

Necesitamos ganar la batalla cultural y política para recuperar la confianza de nuestra gente.

Esperemos que mientras tanto no salga ningún político que como objetivo se ponga como condición para gobernar alcanzar un 90% de participación. Seguimos.

Puede leer aquí anteriores artículos de José Antonio Jiménez