“Soy de la opinión que hay muchos más objetivos que nos unen, que los que nos separan en este proceso de mejorar la vida de las personas, pero los personalismos nos impiden unirnos en la acción frente a la agresión

OPINIÓN. Compromiso con Andalucía. Por José Antonio Jiménez Ramos
C
oportavoz de Iniciativa del Pueblo Andaluz


12/09/22. Opinión. José Antonio Jiménez, docente jubilado y coportavoz de Iniciativa del Pueblo Andaluz (IdPA), escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la iniciativa popular para bajar el ratio de alumnos en las aulas: “Con los votos a favor del PP y de Vox la mesa decidió contra el criterio seguido durante años, no conceder una prórroga al tiempo establecido para conseguir 45.000 firmas...

...de apoyo a la Iniciativa Legislativa Popular que USTEA presentó en su momento y que fue aceptada por la Mesa del Parlamento anterior”.

Las buenas prácticas deben ser utilizadas

En el último artículo (11/07/22) que publiqué en esta revista, advertía de la necesidad de no dar ni un minuto de tregua al “nuevo” gobierno de la Junta, las razones eran evidentes, son los mismos que antes con más poder y capacidad de acción. En él me refería, fundamentalmente, a asuntos de salud. Sabía y tenía previsto continuar con esa línea de denunciar las deficiencias de los derechos básicos de las andaluzas y los andaluces y, en consecuencia, habría que fijarse en la educación y sus problemas.


Pero no me imaginaba que la primera de las decisiones de la Mesa del Parlamento andaluz fuera ser un ataque directo a una de las cuestiones que preocupan a la comunidad educativa, la ratio escolar. Permítanme una aclaración de este concepto, la ratio escolar no es la división del total de alumnas y alumnos entre el total de docentes de un nivel o de una etapa del sistema educativo, la ratio es el número de alumnas y alumnos que hay por aula o grupo de clase.

Pues bien, hecha esta aclaración, vamos a esa decisión tomada por la Mesa del Parlamento andaluz; con los votos a favor del PP y de Vox la mesa decidió contra el criterio seguido durante años, no conceder una prórroga al tiempo establecido para conseguir 45.000 firmas de apoyo a la Iniciativa Legislativa Popular que USTEA presentó en su momento y que fue aceptada por la Mesa del Parlamento anterior. La consecuencia era inmediata, el 25 de julio se niega la prórroga y, por tanto, el periodo de recogida de firmas acaba el 11 de agosto.

Los colectivos implicados en ese proceso se encontraron que en pleno periodo vacacional había que conseguir pasar de 30.000 firmas que ya estaban controladas a por lo menos 45.000 en 16 días. Todos los centros cerrados y con la consiguiente dificultad de poner en marcha un proceso físico, fundamentalmente, porque el digital, estaba obsoleto desde el primer día. El día 10 de agosto se entregaron 52.846 firmas. Un éxito en toda regla.


Una buena práctica socio-política; contra la agresión que sufrió la comunidad educativa, ésta reacciona con firmeza y con cooperación alcanza lo que 15 días atrás parecía una quimera. Hay que aprender de este tipo de acciones. Es imprescindible en tiempos, como los actuales, en donde casi todo lo que se ve es descoordinación, desaliento, contrariedades o, sencillamente, mal rollo.

Y cuando hablo de esta situación, no la hablo de oído, la conozco en primera persona y con todos sus perfiles. Somos capaces de partirnos la cara por ser el que más medallas nos ponemos, aunque eso signifique pisar a quien sea y a los grupos que sean. Este caso debería convertirse en el paradigma de la acción social y política, que las personas y los colectivos que declaran sentirse progresistas y luchadores por el bienestar de los que menos tienen, manifiestan no tener.

Las agresiones individuales y colectivas que venimos sufriendo desde el ámbito político, cultural y social, son permanentes y constantes y una y otra vez no somos capaces de aplicar la cooperación para luchar contra ellas. Podrán decir que lo ocurrido es muy excepcional, porque ha sido muy descarado y demasiado visible, pero hay que entender que la situación actual de forma permanente se basa en las agresiones diarias de los sectores más neoliberales de la sociedad y en demasiadas ocasiones, no se  responde con respuestas colectivas, sino con acciones descoordinadas e individuales.

Soy de la opinión que hay muchos más objetivos que nos unen, que los que nos separan en este proceso de mejorar la vida de las personas, pero los personalismos nos impiden unirnos en la acción frente a la agresión. Y mientras no aprendamos a superar esa situación, tenemos todas las papeletas para perder.

Por eso es necesario aprender de las buenas prácticas, como la que hemos tenido este verano, porque hay muchas y muy buenas y la gente las necesita para mejorar sus vidas.

Puede leer aquí anteriores artículos de José Antonio Jiménez