“Hay que hacer notar la incoherencia del propio Moreno Bonilla que mientras quita impuestos le pide al gobierno central que le incremente las partidas presupuestarias para Andalucía

OPINIÓN. Compromiso con Andalucía. Por José Antonio Jiménez Ramos
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oportavoz de Iniciativa del Pueblo Andaluz


26/09/22. Opinión. José Antonio Jiménez, docente jubilado y coportavoz de Iniciativa del Pueblo Andaluz (IdPA), escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la eliminación del impuesto de patrimonio: “No hay ninguna razón para dar tregua a este gobierno de la derecha extrema española que pretende señalarse como defensor de las andaluzas y los andaluces; todo mentira,...

...su único interés es poner lo público al servicio de las grandes corporaciones y de camino conseguir que la política estatal esté siempre pendiente de asuntos de interés partidista”.

¿Un nuevo 1 de octubre?

El presidente del Partido Popular de Andalucía ha anunciado utilizando la bocina institucional de la Junta de Andalucía, que al PP le vienen bien las broncas con Cataluña y otras comunidades. Para ello ha utilizado el patrimonio andaluz y lo ha puesto al servicio de especuladores y arribistas, como si no tuviéramos ninguno en nuestra tierra.


Solo así entiendo que en momentos, donde los derechos públicos están amenazados de manera brutal por la situación internacional y como no, por la ambición “honesta” de llegar a controlar el poder del estado, se le ocurra eliminar un impuesto que solo repercute en unas pocas personas (0,24% de la población) a las cuales les importa un pimiento tener o no tener 5.000 euros más en sus cuentas corrientes millonarias.

Dicho en plata, a una persona de cada 400 andaluces y andaluzas les dejan seguir teniendo, en su cuenta bancaria 5.000 euros en las que al menos tienen 700.000, es decir por obra y gracia de Moreno Bonilla les pone a estos ricos 5.000 más de los miles que ya tenía. Esto, como es lógico, no le supone ninguna mejora sustancial y, por el contrario, esos 5.000 euros puestos en el presupuesto de la Junta permitiría atender algunas de las múltiples necesidades de los derechos básicos de la gente.


Mientras tanto, la Consejera de Educación (me resisto al eufemismo de Desarrollo Educativo) se lamenta de no poder llevar a cabo una justísima reivindicación de la educación andaluza, bajar la ratio de las aulas, porque es carísimo. No hay que ser un empollón en números para darse cuenta que algo hay que no cuadra.

Esto solo es un ejemplo, porque esos 100 millones que se dejan de ingresar deben repercutir en los ámbitos más necesarios, que serían salud y educación. En el caso de educación la mitad de ese dinero serviría para contratar a 1500 docentes que aportarían a la hacienda pública impuestos por valor de más 11.500.000 de euros anuales, además de mejorar en bastantes casos la calidad de la enseñanza. No olviden que el trabajo remunerado y transparente genera más riqueza y bienestar al conjunto de la población. No hay por donde defender la decisión de eliminar el impuesto de patrimonio.

Y además hay que hacer notar la incoherencia del propio Moreno Bonilla que mientras quita impuestos le pide al gobierno central que le incremente las partidas presupuestarias para Andalucía. Si pides, justamente, que te financien mejor, no puedes eliminar impuestos, precisamente a los ricos de manera que haya un traslado de los que más tienen a los que más lo necesitan.

Y entonces, ¿por qué monta Moreno Bonilla un espectáculo demagógico dirigido a los empresarios radicados en otras comunidades y muy particularmente a los catalanes? Solo le veo una explicación, al PP le viene bien que en Cataluña se mantenga la bronca independentista. Ahora que parece que una parte del independentismo ha entendido que es mucho mejor seguir una senda de normalidad frente al aspaviento del 1 de octubre de 2017, ahora el PP y sus correligionarios quieren otro 1 de octubre.

Solo les recuerdo que una de las razones más aducidas por el independentismo catalán son los llamados reproches económicos. Una de las bases de aquella situación está en la idea de que Cataluña da más de lo que recibe del estado y ahora este personaje recubierto de una especie de orla monárquica, que se llama Moreno Bonilla, se pone a mover el avispero de Cataluña.

No pueden permitir que una conquista del actual gobierno central, el apaciguamiento de Cataluña, signifique una nueva pérdida del poder del estado. No les conviene y no les importa con ello utilizar a Andalucía en ese asunto. Lo dije en su momento, no hay ninguna razón para dar tregua a este gobierno de la derecha extrema española que pretende señalarse como defensor de las andaluzas y los andaluces; todo mentira, su único interés es poner lo público al servicio de las grandes corporaciones y de camino conseguir que la política estatal esté siempre pendiente de asuntos de interés partidista. Un dislate.

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