“Lo que no se puede entender es que se pretenda establecer una batalla soterrada por eliminar al compañero o compañera, con la única razón de que los grandes son los grandes y los otros deben hacer el pasillo de campeón

OPINIÓN. Compromiso con Andalucía. Por José Antonio Jiménez Ramos
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oportavoz de Iniciativa del Pueblo Andaluz


10/10/22. Opinión. José Antonio Jiménez, docente jubilado y coportavoz de Iniciativa del Pueblo Andaluz (IdPA), escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre las peleas en la izquierda andaluza: “Si la izquierda no comprende que la empatía es un valor clave en la acción política, mal vamos. Si la izquierda no acepta que las minorías son fundamentales para ampliar el...

...ámbito político, no tendremos de nuevo una posibilidad de ser hegemónicos en el estado”.

Esto no va de quién es más importante

En los últimos meses hay una especie de encuesta no publicada para comprobar quién o quiénes son los más importantes en el ámbito de la izquierda andaluza y/o federal. Si no fuera porque nos jugamos un futuro progresista en el conjunto del estado y, consecuentemente, en Andalucía, sería un guión perfecto para cualquier show televisivo con amplio respaldo.


Resulta penoso conocer las cuestiones de fondo para esta carrera de potencia política. No soy un ingenuo en este ámbito, tengo la suficiente edad como para entender de qué va este maldito rollo y por eso me indigno más. Mientras medimos nuestras fuerzas con acciones increíbles en un país civilizado, los otros, los de la otra orilla se esfuerzan en lo contrario.

Aunque en esa otra orilla, las rivalidades existen, no parece que sean tan sangrantes como en el espacio de la izquierda. Cada vez más la orilla derecha de la política se parece más a un monstruo de varias cabezas, pero de un solo cuerpo. Las cabezas solo tienen rasgos diferentes, pero en el fondo actúan como solo ser tenebroso. Este ser lo tiene claro, dice Bolaños, acabar con la poca sociedad del bienestar que tenemos.


No es el caso de la izquierda actual que está compuesta por una serie de seres de distinto origen y naturaleza y cada cual con su propio cuerpo diferente del de los demás, aunque en el fondo hay (o debería haber) un mismo interés de servicio a la justicia y a las libertades y, en consecuencia, unos objetivos comunes. Lo extravagante consiste en esa especie de concurso para demostrar quién es más importante y por tanto, quién tiene el mando. No digo que esto no tenga cierta lógica política, de alguna manera corresponde a una necesidad de liderar los cambios que nuestro estado requiere. Pero lo que no se puede entender es que se pretenda establecer una batalla soterrada por eliminar al compañero o compañera, con la única razón de que los grandes son los grandes y los otros deben hacer el pasillo de campeón.

Si la izquierda no comprende que la empatía es un valor clave en la acción política, mal vamos. Si la izquierda no acepta que las minorías son fundamentales para ampliar el ámbito político, no tendremos de nuevo una posibilidad de ser hegemónico en el estado.

La propia diversidad social lo requiere, las necesidades son muchas y son necesarias muchas miradas, por pequeñas que se consideren. Lo que importa es ponerse de acuerdo en el currículum básico de acción política. La humildad y la generosidad, tan escasas en la política, resulta una tragedia en el caso de la orilla zurda. En la derecha son capaces de juntarse a la mínima posibilidad que tengan, porque sus criterios son externos a las necesidades de las personas y de los pueblos.

El ámbito progresista de una sociedad como la actual, debe ser tan amplio como para que tengamos suficientes razones en nuestras propuestas para cumplir con esa mayoría social que lo reclama.

Necesitamos menos energía para mostrar nuestras cualidades personales y mucha fuerza para decir alto y claro, que somos capaces de dar respuesta a las necesidades colectivas por encima de los empeños individuales. Nos va en ello una sociedad más justa, libre e igualitaria.

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