El sistema actual de sanidad tiene que dotar al área de salud mental de los medios humanos y materiales para que la ciudadanía tenga un servicio de calidad y que sea efectivo para solucionar el grave problema que estamos atravesando en esta materia”

OPINIÓN. Enredada con Iniciativa. Por María José Torres
Coportavoz de Iniciativa del Pueblo Andaluz (IdPA). Psicóloga sanitaria


05/10/22. Opinión. María José Torres Gómez, técnica de inserción laboral y coportavoz de Iniciativa del Pueblo Andaluz (IdPA), escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la salud mental: “Después de leer los últimos datos estadísticos sobre el suicido de jóvenes y los altos índices de ansiedad y depresión entre adolescentes, creo que es importante volver a incidir en que los modelos...

...actuales que se están aplicando dentro de la sanidad pública del área de salud mental no funcionan. Es evidente que algo no estamos haciendo bien”.

Un asunto de todas: la salud mental

Antes de empezar quiero expresar que la salud mental no es tener una enfermedad mental. Y ahora espero poder explicarlo.

Después de leer los últimos datos estadísticos sobre el suicido de jóvenes y los altos índices de ansiedad y depresión entre adolescentes, creo que es importante volver a incidir en que los modelos actuales que se están aplicando dentro de la sanidad pública del área de salud mental no funcionan. Es evidente que algo no estamos haciendo bien.

La salud mental sigue apoyándose en un modelo biomédico reduccionista centrado en la farmacología. Para la crítica de este paradigma, quiero escoger el ejemplo que pone George Engel, ya que es muy clarificador, entre dos enfermedades, la diabetes y la esquizofrenia.

El hecho de que se den ciertas anomalías bioquímicas no significa, necesariamente, que surja la enfermedad. Tanto en la diabetes como en la esquizofrenia intervienen aspectos bioquímicos que son necesarios, pero no suficientes, para su aparición. Se requieren, de manera adicional, factores psicológicos y sociales que desencadenen la sintomatología.


Con esto lo único que quiero es poner de manifiesto que el abordaje de los problemas mentales tiene que ser multidisciplinar, que tenemos que contemplar e incluir los campos educativos, sociales, culturales, psicológicos y por supuesto los médicos. No podemos hacer compartimentos estancos. Y un aspecto de suma importancia es tener en cuenta la opinión del paciente, ya que en la problemática de la salud mental es muy importante que el paciente deje de ser pasivo.

Así nos aseguramos el derecho del paciente a participar en las decisiones médicas y terapéuticas no sólo estamos respetando su autonomía, su dignidad, su proyecto de vida; con ello estamos evitando el abandono de la terapia y la implicación de la persona en el tratamiento, por eso creo que es tan importante un enfoque biopsicosocial.

Este modelo contempla diferentes facetas de la vida de las personas:

BIO

PSICO

SOCIAL

Genéticas

Cogniciones

Normas sociales

Defectos Orgánicos estructurales

Emociones

Presiones del entorno para modificar la conducta

Virus

Conductas

Valores sociales sobre la salud

Bacterias

Capacidades

Clase social

 

Actitudes

Entorno ambiental

Este modelo intenta integrar los factores emocionales, sociales y comportamentales en la práctica médica. Se basa en la interacción, no sumatoria, de los tres determinantes principales del estado de salud: el biológico, el psicológico y el social.

Otro aspecto importante es incluir dentro del sistema educativo el aprendizaje de estrategias, herramientas para saber gestionar las emociones, que los adolescentes aprendan a ser más autónomos.


El sistema actual de sanidad tiene que dotar al área de salud mental de los medios humanos y materiales para que la ciudadanía tenga un servicio de calidad y que sea efectivo para solucionar el grave problema que estamos atravesando en esta materia.

Y como no, como siempre que hablo de salud mental quiero reflejar lo del sistema sanitario, sin desdeñar que los ayuntamientos son una pieza clave en esta cuestión. Las gentes con problemas suelen acudir siempre a esta institución, a los servicios sociales, y aquí es donde se hace necesaria una atención temprana que ponga soluciones. No se puede permitir que no existan políticas que hagan factible la existencia de estas herramientas. Dicen que no es no; pues digamos no a un funcionariado público municipal que tenga por norma la burocratización del sistema olvidando que hablamos de personas con problemas. Ante todo, hay que evitar el surgimiento de una enfermedad mental no superable y eso se hace entre todas.

Puede leer aquí anteriores artículos de María José Torres.