La identidad no se elige, al igual que no se elige la orientación sexoafectiva, la identidad se construye. Todos y cada uno de nosotros construimos nuestra identidad a lo largo de nuestra vida”

OPINIÓN. Enredada con Iniciativa. Por María José Torres
Coportavoz de Iniciativa del Pueblo Andaluz (IdPA). Psicóloga sanitaria


02/11/22. Opinión. María José Torres, técnica de inserción laboral y coportavoz de Iniciativa del Pueblo Andaluz (IdPA), escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre las personas transgénero: “Cuando hablamos de identidad no solo nos estamos refiriendo al género, estamos hablando de nuestra personalidad, nuestros rasgos, actitudes y aptitudes, valores, características…

...en definitiva “quienes somos” como personas”.

Las transgéneros también son personas

Últimamente estamos viendo en los noticieros que la Ley de Trans ha sufrido un nuevo revés en su tramitación, un nuevo retraso, ampliando nuevamente su tramitación, para recoger las nuevas enmiendas parciales y corregir su contenido. Esta decisión provocó de manera inmediata la renuncia a la militancia socialista de la activista trans Carla Antonelli.

Creo que este tema genera tanta controversia y recelo en la sociedad, debido a las grandes dudas que genera el tema y sobre todo a las fake news (noticias falsas) que han corrido por las redes.

Estamos asistiendo a un momento importante en nuestra sociedad con respecto a la identidad de género, donde gracias a este debate las personas transgénero han conseguido visibilidad en nuestra sociedad generando multitud de opiniones.


Pero definamos en primer lugar una serie de conceptos que nos ayuden a clarificar las ideas.

En nuestra sociedad se nos asigna, según nuestros genitales, una identidad de género al nacer (mujer u hombre) y desde ahí se nos educa según pautas acordes a cada uno de los sexos.

La identidad no la marcan nuestros genitales, a veces puede coincidir el sexo biológico con la identidad de género y en otras ocasiones no, el género no lo marca ni lo físico, ni lo biológico, va más allá, no debemos quedarnos solo con lo biológico ya que sería algo muy reduccionista, no nos deja conocer la diversidad y pluralidad del ser humano. Nos estamos refiriendo a “quien soy”.

La identidad no se elige, al igual que no se elige la orientación sexoafectiva, la identidad se construyeTodos y cada uno de nosotros construimos nuestra identidad a lo largo de nuestra vida, no sólo las personas trans. Cuando hablamos de identidad no solo nos estamos refiriendo al género, estamos hablando de nuestra personalidad, nuestros rasgos, actitudes y aptitudes, valores, características… en definitiva “quienes somos” como personas.

Es evidente que esto no quiere decir que nuestra identidad de género no sea importante, que si lo es forma parte de nuestro autoconcepto. Éste establece la manera en que experimentamos nuestra sexualidad y contribuye al sentido de identidad, singularidad y pertenencia.

Para las personas es importante la inclusión, la pertenencia, saber que puedo ser y puedo pertenecer desde el respeto y la diferencia.


Por tanto, cuando hablamos de identidad de géneroestamos hablando de sentirnos hombre o mujer, los dos, ninguno de los dosindependientemente del sexo biológico. En nuestra sociedad las personas trans se encuentran con muchas barreras sociales a la hora de construir su identidad transgénero.

Las personas transgénero y no binarias, han de pasar por un proceso de cuestionamiento interno y posteriormente por un proceso de cuestionamiento social debido a la transfobia existente. La sociedad actual atribuye unos valores normativos donde las personas cisgénero no tienen ningún cuestionamiento social, lo cual no ocurre con las personas transgéneros, como si éstas no tuviesen la misma validez.

Las personas transgénero y no binarias son iguales a las que no lo son y tan diversas como las demás, con diferentes trabajos, estudios, gustos o formas de ver la vida, orientaciones sexoafectivas (homosexual, lesbiana, heterosexual,…) viven, sienten, tienen sus rutinas y sus inquietudes como cualquier persona. Y también diferentes maneras de expresar y ser hombre, mujer o persona no binaria. No en todas las personas trans existe el deseo de realizar un tratamiento hormonal o cirugías corporales.

Después de lo expuesto no tiene mucho sentido que una proporción del feminismo rechace esta Ley (la Ley conocida como Trans), con un argumento tan falaz como que una persona decida elegir su genero por un mero capricho o deseo. No debemos olvidar que las feministas siempre hemos luchado por la igualdad de derechos dentro de esta sociedad patriarcal, y no creo que ese derecho de iguales se le deba negar a otro colectivo, que representa un 0.5 por ciento de la población mundial, estamos hablando de cerca de 40 millones de personas.

Es chocante que determinados colectivos feministas, se alíen con el sector más rancio, conservador de la sociedad para impedir la aprobación de “La Ley para la Igualdad Real y Efectiva de las Personas Trans”. Nadie debe sentirse excluido de una sociedad donde cada cual vive su propia vida. No podemos, por lo menos yo, pensar en que la igualdad es peligrosa, que las personas son diferentes, las personas somos personas sin más y cada cual decide su vida con el apoyo de toda la sociedad.

Puede leer aquí anteriores artículos de María José Torres.