De algún modo, el oxímoron anarco-capitalista es comparable al de nacional-socialista. Conceptos forzados para la propaganda y cuyos envoltorios son absolutamente contradictorios respecto a su contenido

OPINIÓN. 
La mirada crítica. Por Eduardo Sánchez de Hoyos
Doctor en Historia del Arte, gestión del patrimonio cultural


29/01/24. Opinión. El doctor en Historia del Arte, Eduardo Sánchez, continúa su colaboración con EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com con un artículo sobre los nuevos ‘libertarios’: “Gente que, al modo del teórico del liberalismo económico Adam Smith, propugna que el mercado es sagrado y auto regula todo lo necesario para la sociedad, al punto que entienden que el Estado debe quedar reducido a mera gendarmería,...

...a mero instrumento represivo. Vamos, el capitalismo o liberalismo de toda la vida”.

Milei, anarquismo y neofascismo

Desde hace varios años atrás vengo percibiendo en redes sociales la aparición de propagandistas del capitalismo más salvaje que se autodefinen contradictoriamente como libertarios o anarco-capitalistas. Generalmente son latinoamericanos. E incluso tienen una bandera, han sustituido la bandera roja y negra del anarcosindicalismo por una bandera amarilla y negra. Hasta tienen una entrada en wikipedia dentro del propio concepto de anarquismo. Tal mejunje me parece intolerable, acientífico y me resulta exasperante. El anarquismo no es más que una rama del socialismo utópico del s.XIX que se impuso como corriente predominante en la Primera Internacional de la mano de Bakunin. El anarquismo coincide en finalidades con el marxismo al preconizar una sociedad socialista como fin último, con la salvedad que se opone a los métodos autoritarios (dictadura del proletariado), y por contra, hablan de la destrucción del Estado burgués oponiéndose a los medios de participación política burgueses (partidos políticos y democracia parlamentaria). El sindicato es su herramienta y a partir de P. Kropotkin (en su libro La conquista del Pan) se establece como fin último, el  Comunismo Libertario como formulación mejor lograda del socialismo. Esto es, una organización social donde los trabajadores asociados por ramos y federaciones articulan la vida social y económica. En España el anarquismo o Movimiento Libertario está formado principalmente por CNT, FAI, FIJL, y MM.LL. Organizaciones que durante los años ´20 y ´30 tuvieron su máximo auge y que han proseguido con peor fortuna hasta el día de hoy.

De repente, sin ninguna tradición política irrumpen en el panorama una serie de… no sé como llamarlos… digamos frikis, que dicen que son libertarios o anarco-capitalistas (¿?). Y que no son más que gente que, al modo del teórico del liberalismo económico Adam Smith, propugna que el mercado es sagrado y auto regula todo lo necesario para la sociedad, al punto que entienden que el Estado debe quedar reducido a mera gendarmería, a mero instrumento represivo. Vamos, el capitalismo o liberalismo de toda la vida. Al principio, pensé: esto no va a ninguna parte, son cuatro frikis. ¿Quién me iba a decir que esa frikada estaba destinada a triunfar propagandísticamente hablando en política y que ganaría unas elecciones en algún país?


De algún modo, el oxímoron anarco-capitalista es comparable al de nacional-socialista. Conceptos forzados para la propaganda y cuyos envoltorios son absolutamente contradictorios respecto a su contenido. Todos sabemos que la función principal del partido nazi, no era precisamente el socialismo, más bien todo lo contrario su objetivo era barrer a los socialistas. Esta formulación táctica consistente en disfrazarse con elementos del rival se llama confusionismo político. El falangismo español lo utilizo muy bien, se apropiaron de los colores rojo y negro de la CNT y se vistieron con camisa azul aludiendo a los monos proletarios sovieticos. El auge del movimiento obrero en los años ´20 y ´30 del s. XIX llevaron al fascismo a disfrazarse de obrerista. Lo hizo Mussolini, lo hizo el partido nazi, y lo hizo Primo de Rivera y más tarde el propio Franco. Pero este falso obrerismo de los movimientos fascistas fue ya desenmascarado en su día. El propio Durruti, líder de la CNT decía en una entrevista para el Toronto Star el 18 de Agosto de 1936: “Cuando la burguesía ve que el poder se le escapa de sus manos alza el fascismo para mantener sus privilegios". Expresarlo de una manera más clara es complicado. El capital apunta y el fascismo dispara.

Disfrazado de libertario, el tal Milei, (un paracaidista que no sabemos muy bien que había hecho con su vida más que una biografía propia de un sociópata), motosierra en mano, con un lenguaje y formas absolutamente  autoritarias, termina siendo presidente de Argentina. Con un discurso al servicio del FMI y de las grandes acumulaciones de capital, a la vez que acusa de casta a sus opositores.  Auspiciando un discurso donde los problemas de los trabajadores se focalizan en el penúltimo contra el último,  y en la propia estructura proteccionista del Estado ganada a base de luchas sociales a lo largo del s. XX. El trabajador termina pensando que sus intereses son los del capital, que hay que ajustarse el cinturón y que el Estado no debe hacer gasto social. El Estado debe combatir el crimen, reprimir las manifestaciones que se opongan a sus políticas y liberalizar y desregularizar todos los aspectos de la vida. Milei con un discurso tan antiguo como Adam Smith se presenta en Davos ante los poderes económicos para decir que “la justicia social es injusta”.

Evidentemente Milei es un autoritario al servicio de la casta económica internacional. Y su táctica de decir lo contrario a lo que representa es tan antigua como el propio fascismo. El fascismo se vista como se vista, como señaló Durruti sale a pasear cuando a los poderes económicos les interesa.

Este neofascismo que está en auge, surge como reacción de los poderes económicos ante las democracias que han puesto sobre la mesa, por fin, que hay que enfrentar una serie de problemas mundiales de forma estructural, es quizás la llamada Agenda 2030 la expresión más evidente del consenso de los problemas internacionales. Evidentemente no hay consenso con las soluciones aunque sí de los problemas. Pare ello han hecho despertar a monstruo del Neofascismo, surge precisamente para negar la mayor, para negar la desigualdad social, para negar el cambio climático,  para  negar las necesidades de las minorías e imponer un orden de las cosas que perpetúe el dogma del crecimiento ilimitado del Capitalismo más salvaje y voraz.

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