Una psicópata que dejó morir en condiciones de absoluta inhumanidad a miles de ancianos solo porque eran pobres, pues a todos aquellos que tenían seguro médico privado sí que les permitió que fueran asistidos en distintos hospitales

OPINIÓN. Diario de un poeta casi muerto. Por Sergio Domínguez
Entrenando personas para que no dejen nunca de serlo


19/02/24. Opinión. El entrenador deportivo Sergio Domínguez (@TrainerExtreme) escribe en su colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre los muertos en las residencias de ancianos madrileñas: “Hemos asistido a la mayor atrocidad de nuestra historia reciente mientras la mayoría de los medios callaban o intentaban culpar de forma infame a Pablo Iglesias, entonces...

...vicepresidente del Gobierno, que es en realidad el que descubre todo lo sucedido tras solicitar al Ministerio de Defensa la ayuda de la UME”.

Ayuso los mató

Vivimos en un país donde la mayoría de los grandes medios de comunicación, regados con infames cantidades de dinero público disfrazados de publicidad institucional, no informan al ciudadano, sino que tratan de dirigir nuestra opinión según sus propios intereses político-empresariales.


Esto, y la falta de independencia judicial, son la única causa real por la que Isabel Díaz Ayuso puede seguir ejerciendo cargo público alguno y no cumpliendo cadena perpetua en alguna cárcel de lujo hasta que una enfermedad terminal repentina a los 3 días de ingreso la eximiese de cumplir la pena durante 30 o 40 años más.

Isabel Díaz Ayuso es una asesina. Asumo en carne propia el peso de mi acusación.

Una psicópata que dejó morir en condiciones de absoluta inhumanidad a miles de ancianos solo porque eran pobres, pues a todos aquellos que tenían seguro médico privado sí que les permitió que fueran asistidos en distintos hospitales.

No es solo que esta señora, incapaz de enlazar dos frases seguidas y con la oratoria de un niño de primaria, les negase cualquier mínima posibilidad de supervivencia, sino que les negó el legítimo derecho que todo ser humano tiene a una muerte digna.

Murieron entre terribles sufrimientos. Pidiendo una ayuda que nunca llegaría. Dejando sus cuerpos ya sin vida como única compañía de otros ancianos que acabarían perdiendo la suya poco después.

Pero para esta mujer todo esto no importa porque, ¡total, iban a morir igualmente!


Hemos asistido a la mayor atrocidad de nuestra historia reciente mientras la mayoría de los medios callaban o intentaban culpar de forma infame a Pablo Iglesias, entonces vicepresidente del Gobierno, que es en realidad el que descubre todo lo sucedido tras solicitar al Ministerio de Defensa la ayuda de la UME.

Vivimos en un país falto de memoria. Especialmente falto en lo que a memoria democrática concierne.

Pero algunos aún recordamos como Ayuso trató de impedir a toda costa que la UME interviniese en las residencias de la CAM.

Finalmente no pudo conseguirlo y fue la UME la que dio la voz de alarma al encontrar decenas de cadáveres abandonados en distintas residencias de Madrid.

Hace poco más de un año perdí a mi padre por un cáncer de pulmón.

Mi padre no quiso morir en un hospital.

Quiso hacerlo en su propia casa y eso obligó a que yo mismo, su hijo, llevase sus cuidados paliativos.

Ha sido la mayor responsabilidad de toda mi vida. Y la más triste.

Acompañar a la persona que más amaba en sus últimos días y horas de vida para que pudiese irse rodeado de los suyos y, por encima de todo, sin sufrir.

Una hora antes de que se fuera mi padre tuve que llamar al 061 aterrado, sin saber si mi padre sufría o no. Si había cumplido mi misión correctamente o no.

Y solo me rompí cuando el 061, apenas unos minutos antes de la muerte de mi padre, me confirmó que lo había hecho bien. Que mi padre no sufría. Las palabras que más necesitaba escuchar en esos momentos.

No puedo imaginar el dolor de esas miles de familias que no solo no pudieron acompañar a sus seres queridos en sus últimas horas de vida, sino que, además, saben que estas estuvieron cargadas de un sufrimiento, soledad y desasosiego indescriptibles.

Asumo el peso de mis palabras y lo haré mientras viva. Ayuso es una asesina y debe ir a prisión. Los más de 7200 ancianos asesinados que perdieron la vida durante esas semanas merecen justicia.

Y algunos seguiremos luchando por ello cada día no olvidando lo que la "justicia" parece querer olvidar.