«Voy a llegar a todas las instancias que sea necesario hasta que se valoren las pruebas que he aportado y se sepa la verdad», asegura la ex dirigente socialista en la entrevista concedida a la revista ‘La Mar de Onuba’

I.B.A. lamenta que haya caído sobre ella «la apisonadora del poder duplicado por el eco de los medios de comunicación» y que haya transcendido a la opinión pública “una imagen destructora de mí y benevolente de el denunciado

Por Perico Echevarría
Editor de la revista La Mar de Onuba


11/10/21. Opinión. Sociedad. Huelva. Victoria, nombre ficticio para preservar -“de momento”- la identidad de I.B.A., ex dirigente socialista de 53 años, necesita sanar su dolor y una reparación por el daño sufrido. Para lograrlo cree necesario “zarandear conciencias” y despejar las ideas inducidas en el imaginario de la opinión pública. Sobre todo, después de que Ignacio Caraballo, ex presidente de la Diputación Provincial...

...de Huelva y ex secretario general del PSOE provincial, lograra desviar el tiro al ser él quien diera a conocer implícitamente (a través de una nota de prensa emitida y difundida por el partido) que el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Huelva había abierto diligencias contra él, para investigar si los hechos denunciados por Victoria ante la Policía el 27 de octubre de 2020, son constitutivos de delitos de “amenazas, violencia sexual,  violación, y acoso sexual y laboral”. En un hábil movimiento de gestión de medios, lo que anunció Caraballo fue una querella por “falsa denuncia” que nunca presentó, pero con la que logró presentarse ante la opinión pública como “víctima de una operación política diseñada contra su persona y en la que han utilizado a la denunciante”.

Cuando el 27 de julio de este año, la jueza Raquel Iniesta decretó el «sobreseimiento provisional» de las diligencias abiertas contra él por el Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Huelva, los medios de comunicación volvieron a hacerse eco de la noticia, que fue difundida ampliamente por prensa escrita, radios y televisiones. Una de las principales cabeceras de la provincia llegó a publicar un laudatorio artículo titulado El alivio de Caraballo en el que el líder socialista aseguraba estar «convencido de que se procederá al inmediato sobreseimiento de todas las actuaciones» y reiteraba que tomaría «medidas legales contra todas aquellas manifestaciones que se hagan y que puedan vulnerar su honor e imagen«. Victoria ha recurrido el sobreseimiento y se muestra dispuesta a llegar hasta el final «para que se sepa la verdad». Considera que en la proyección pública de su caso «se han invertido los roles». Que ha caído sobre ella la «apisonadora del Poder duplicado por el eco de los medios de comunicación».

El caso de Victoria «se ha medido con un rasero diferente a otros similares». La Violencia de Género es una lacra. Una vergüenza que a alguien le ocurra algo así. Máxime cuando no responde al perfil de víctima de Violencia de Género. No es algo de lo que sentirse orgullosa. A este respecto cabe preguntarse qué hubiera pasado si el caso se hubiese dado en las filas o instituciones gobernadas por un partido de derechas? ¿Cómo hubiésemos actuado? Porque se supone que toda la sociedad repudia esta tipología de actos denigrantes para la mujer. ¿O sólo nos mueve y conmueve cuando hay víctimas mortales? ¿Con qué mirada íbamos a valorar una denuncia de esta envergadura- mediáticamente hablando- pero como cualquier otra denuncia de otra mujer? ¿Se le habría tratado igual? ¿Se hubiese producido el mismo silencio por parte de los colectivos feministas? Son preguntas retóricas.

Al contrario, al conversar con Victoria observas cómo se siente objeto de un juicio social paralelo, en el que, sin que hayan transcendido  detalles de los hechos denunciados o de las pruebas aportadas, en todas las esferas y estamentos de la provincia ya se ha dictado sentencia pública, reprochándosele que lo sucedido son «hechos antiguos» que tendría que haber denunciado antes. O difundiendo falsedades a través de mensajes en grupos de WhatsApp a los que ha tenido acceso La Mar de Onuba. En uno de ellos, compartido en el «grupo de veteranos» del PSOE de Huelva a las 15:18 horas del 27 de octubre (el mismo día que ABC dio a conocer la denuncia interpuesta por Victoria), un conocido ex alcalde socialista aseguraba, textualmente, que «el juzgado ha habierto una investigación para aclarar la declaración de la denunciante cuando le manifesto al juez que habíaa varias personas que le daban dinero por denunciar a Ignacio» (sic). Era falso.

Dos días después, otra destacada socialista, que ocupó un alto cargo en la anterior administración de la Junta de Andalucía, era la encargada de compartir en los grupos del partido el mensaje con el que Ignacio Caraballo se despedía de sus compañeros y compañeras tras haber formalizado, ese mismo jueves, su renuncia como presidente del Diputación Provincial de Huelva. En el largo texto de Caraballo, compartido a las 21:45 h, podía leerse lo siguiente:

Me acusan de algo tremendamente fuerte y rechazable como es “violencia de género y acoso laboral”, y ante estas acusaciones, quiero que tengas la plena seguridad de que nunca he cometido tales hecho, ni jamás haría algo tan deleznable. Por eso, he interpuesto una querella por denuncias falsas. Quiero que sepas, que unos días antes de que se presentara la denuncia, ya un periodista nos advirtió que estaban preparando, desde dentro, algo importante… y se ha demostrado que llevaba razón.

Mientras se sucedían innumerables mensajes de condolencia y apoyo al dimitido líder apenas un grupo de compañeras y compañeros del PSOE de Huelva hacían lo propio con Victoria y le mostraban su afecto, confianza y solidaridad. En uno de los escasos mensajes de apoyo recibidos, una veterana militante socialista onubense le advertía de los bulos y reproches que se estaban difundiendo, a los que situaba en el «modus operandi de todos los maltratadores y abusadores». En el mismo mensaje, la compañera añadía que «tengo oído que hay otras compañeras que han pasado por algo parecido» y sugería «que debería desencadenarse el a mi tb [#metoo] como pasó en EEUU con otros abusadores«.

A la posible existencia de otras victimas de hechos similares a los denunciados por Victoria también se refiere, en otro mensaje de apoyo, un compañero un dirigente de una agrupación local, quien escribió «A más compañeras les hizo lo mismo». Ese mismo, y otros dirigentes, han aseverado lo mismo a este redactor. «¿Y por qué nadie salió a decir BASTA?», respondió entonces, Victoria.

Sobreseimiento provisional y valoración de la UVIVG

El pasado 27 de julio, como recogían dos días dos después la mayoría de medios de comunicación, la titular del juzgado de Violencia sobre la mujer, Raquel Iniesta, decretó el sobreseimiento provisional de las diligencias abiertas ocho meses antes. La jueza se basó, entre otros informes de la fase de investigación (Diligencias Previas), en el informe elaborado por la Unidad de Valoración Integral de Violencia de Género (UVIVG), dependiente del Instituto de Medina Legal y Ciencias Forenses de Huelva (Junta de Andalucía). La valoración de la UVIGV ha sido impugnada por la denunciante con un Informe Pericial Psicológico que detalla un análisis crítico la falta de rigor en múltiples aspectos del informe de UVIVG.

Un informe que «falta a la verdad», y supone una distorsión de base tras la que la UVIVG emitió una valoración negativa en la que se incluyen «datos que son incorrectos” y se omiten otros informes, como uno de tipo pericial en el que se enumeran los daños psicológicos, las crisis de ansiedad o el estrés postraumático sufridos por Victoria tras los episodios de amenazas denunciados ante la Policía. “Se ha ofrecido una imagen destructora de mí y benevolente del denunciado”. Durante la conversación mantenida con La Mar de Onuba, Victoria no pronuncia el nombre de Ignacio Caraballo ni una sola vez.

Por ejemplo, el informe de valoración sobre Victoria realizado por la UVIVG de Huelva destaca que la denunciante había requerido el máximo de 45 minutos para responder el conocido como test PAI (Inventario de Evaluación de la Personalidad en sus siglas en ingles), una herramienta muy considerada en el ámbito de la evaluación clínica, y que en las evaluaciones de casos de violencia de género pretende establecer el estado mental y emocional de víctimas y agresores. En el informe se asegura que agotar el máximo de tiempo para completar el test PAI es algo inusual”, lo que se destaca para cuestionar el testimonio de Victoria y emitir una valoración negativa respecto de su denuncia. Sin embargo, grabaciones de las entrevistas demuestran que, en realidad, Victoria accedió al despacho, finalizó el test y abandonó la sala en algo más de 30 minutos, y no en 45 como afirma el informe. Es solo un ejemplo, pero, sin duda, es indiciario de irregularidades en el proceso de valoración.

Peor, más devastador, por el desgaste que supone verbalizar una y otra vez los hechos que constan en la denuncia, y es que el sistema de valoración de violencia de género ya es, de por sí, «agresivo» (como, de hecho, le señaló una de las entrevistadoras), es que Victoria tuviera que pasar dos veces la evaluación de la UVIG, frente a cuatro profesionales distintas. A lo largo de la entrevista de la segunda citación de  la UVIVG (que duró aproximadamente 3 horas y, posteriormente, la realización del Test PAI en otras instalaciones), de hecho, y mientras Victoria relata detalladamente un episodio de amenazas, la profesional de la UVIVG le interrumpe y le espeta “¡es que [Caraballo] está muy cabreado!”. “Ah, ¿pero es que ya has hablado con él?”, pregunta Isabel sorprendida a la evaluadora, a lo que esta asiente.

Varios días después, Victoria volvió a ser citada para iniciar, por segunda vez, el proceso de valoración por parte de la UVIVG. Esta vez ante dos nuevas evaluadoras. Durante la conversación, mientras Victoria relata detalladamente un episodio de amenazas, una de ellas  le interrumpe y le espeta “¡es que [Caraballo] está muy cabreado!”. “Ah, ¿pero es que ya has hablado con él?”, pregunta Victoria, sorprendida a la evaluadora, a lo que esta asiente.

En otro momento de la entrevista, las profesionales de la UVIVG también hacen saber a Victoria que el ex líder socialista “está muy dolido” por la situación generada a causa de la denuncia. «Es algo que te deja aturdida ¿Acaso tengo yo que hacerme cargo del estado anímico de la persona a la que estoy denunciando?”, comenta indignada, como cada vez que revive la situación contenida en las grabaciones.

Victoria también destaca de la sesión cómo pudo constatar que la profesional de la UVIVG que la entrevistaba pensaba en todo momento que Ignacio Caraballo ha interpuesto una querella contra ella por «falsa denuncia». Algo que el líder de los socialistas onubenses había anunciado, pero que, realmente, nunca hizo. A medida que avanzaba la entrevista, Victoria sentía que aquí también se habían invertido los roles, y que en esa segunda valoración había perdido la condición de víctima.

Victoria también denuncia que una de las evaluadoras de la UVIVG desconocía algunas de las pruebas aportadas por ella ante el Juzgado, ya que estas no habían sido visionadas, tal y como manifiesta la propia profesional durante una serie de preguntas relacionadas con el material entregado. “No, las he visto”, comenta la  de la UVIG. También destaca pantallazos de conversaciones de Whatsapp que han sido manipuladas, recortadas. “Yo entregué conversaciones íntegras, diarias, de más de 6 meses de dos móviles ¿No se pudo comprobar eso?” “La misma estrategia de desprestigio y de inversión de roles utilizada con los whatsapp difundidos entre ex compañeros y conocidos, como me llegaron a confesar fuentes de máxima fiabilidad. Me resulta lamentable y doloroso que nadie se atreva a testimoniarlo. ¿Dónde quedaron la integridad y conciencia humana en estos tiempos?”.

Recurso pendiente de resolución

La valoración negativa de la UVIVG fue uno de los aspectos determinante para que el Juzgado de Violencia de Género dictara el pasado 27 de julio el sobreseimiento provisional de la causa sin considerar necesario entrar a valorar las pruebas aportadas por Victoria.

Victoria presentó un recurso de reforma y subsidiario de apelación del sobreseimiento provisional en el plazo que marcó el Auto de la jueza: tres días. Fue presentado el 2 de agosto. Hasta la fecha la únicas novedades datan del 16 y el 22 de septiembre. En la primera fecha, la jueza dicta una Providencia para informar a las todas partes partes de la presentación en tiempo y forma del Recurso contra el sobreseimiento, para que aleguen al respecto. En el segundo comunicado, se adjuntan dos copias en formato pdf de las alegaciones del letrado del denunciado, sin que estas vayan acompañadas de ningún oficio del Juzgado. El Juzgado debía haber resuelto el recurso “al segundo día de entregadas las copias, hubiesen o no presentado escrito las demás partes” (art. 222 de la Ley Enjuiciamiento Criminal). A día de hoy Victoria no ha recibido ninguna notificación al respecto.

“Esto es un sinvivir”, afirma Victoria, quien siente que lentitud de la Justicia le consume día a día impidiéndole recuperase del estado depresivo en el que esta lamentable historia la mantiene sumergida. «Es muy doloroso».