‘Sur’ volvía ayer a la carga colgando un vídeo ‘destroyer’ pidiéndole explicaciones al Ayuntamiento, al que preguntaba: "¿Por qué no se ha desbrozado al completo el río Guadalmedina?"… La respuesta es sencilla: "¡Porque es una salvajada!"

Los biólogos Salvador Arijo y Óscar Gavira denuncian en un didáctico vídeo que la actuación realizada por el Ayuntamiento ha dejado el río convertido en un lodazal, y que es peor tanto en caso de riada como a la hora de controlar los focos de mosquitos

OPINIÓN. Por Fernando Rivas
Editor de EL OBSERVADOR

17/09/21. 
Opinión. El Diario Sur publicó el pasado 1 de septiembre que el cauce del río Guadalmedina se había “convertido en una selva”. Al Ayuntamiento de Málaga le faltó tiempo y dos días después metía maquinaria pesada en la zona arrasando con la vegetación existente, destruyendo un “ecosistema incipiente”, según denuncian Salvador Arijo, microbiólogo, y Óscar Gavira, biólogo, que...

...han hecho un didáctico vídeo donde explican los beneficios de la flora y fauna que habitaban en la zona. Tras la actuación del Ayuntamiento el cauce se ha convertido en un lodazal. Informa EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com.

Para el Ayuntamiento los problemas existentes en el cauce del río Guadalmedina son varios. Por un lado estiman, a instancias del diario Sur (AQUÍ), que en caso de riada la existencia de vegetación puede resultar peligrosa al obstaculizar el flujo de agua. Para evitar esto procedieron a realizar un “desbroce selectivo”. Sin embargo, según Arijo, de selectivo nada, lo que hicieron fue “meter excavadoras y destruir todas las herbáceas, no solamente árboles o matas grandes que en algún momento pueden interferir en el curso del agua”.


Además, según explican Arijo y Gavira en el vídeo, al dejar el cauce sin la cubierta vegetal la tierra se seca y se queda polvorienta, por lo que “en caso de avenida la tierra entra en suspensión en el agua y va arrastrándose generando un efecto de bola de nieve que al final puede ser muy peligrosa en caso de inundaciones”. En cambio, si existe vegetación “el agua pasa por encima con lo que sigue limpia, podría generar inundaciones pero su peligrosidad disminuye respecto a un suelo desnudo”. Para más inri, Arijo asegura que “hace un par de días he pasado por el puente de Armiñán y se puede ver que hay árboles como eucaliptos y dos palmeras washingtonias, que son plantas alóctonas [no son de aquí], y esas podrían haberlas retirado y no las han quitado, porque estos árboles si pueden interferir en el flujo del agua”.

Por otro lado, según el director general de Medio Ambiente y Sostenibilidad del Ayuntamiento de Málaga, el polémico Luis Medina-Montoya, la actuación consistía en retirar especies vegetales alóctonas y “para eliminar una zona cenagosa, de agua estancada, donde abundaban lodos y malos olores y era foco de vectores de zoonosis [mosquitos]” (AQUÍ).

En este sentido, Arijo cree que la actuación va a provocar lo contrario a lo que se pretendía, ya que asegura que “lo que están haciendo es incrementar las posibilidades de que aparezcan mosquitos. Es decir han modificado un curso que estaba fluyendo, de agua que venía del acuífero, de la extracción que están haciendo en las obras de los rascacielos de Martiricos, y lo han convertido en una zona encharcada, llena de materia orgánica porque han levantado con la maquinaria lodos y demás, dejando la zona propicia para que se desarrollen los mosquitos”.


En el vídeo Gavira y Arijo comprueban que el número de larvas de mosquito en el río es escaso, algo que atribuyen a la cantidad de depredadores naturales que había en la zona. “Mientras el agua fluye no hay mosquitos, es más, había una gran cantidad de depredadores”, afirma Arijo. Para él, esta actuación es una pena, ya que “han quitado una cubierta vegetal, que además propiciaba que hubiese una avifauna bastante importante. La diversidad que había se estaba recuperando, había un ecosistema incipiente”.
 
Además, estima que el río estaba “estéticamente mucho mejor, ahora si que es una cicatriz, un lodazal, una cañería a cielo abierto”, y asegura que “una intervención selectiva quitando aquello que verdaderamente molestase y quitando basura hubiese quedado perfectamente”, tanto desde el punto de vista medio ambiental como estético. Arijo recuerda que “por ahí pasan muchos turistas, hay muchos hoteles que dan sus ventanas al Guadalmedina, y la imagen que damos es tercermundista, de dejadez y de falta de sensibilidad hacia el medio ambiente. En pocas ciudades, por no decir casi ninguna, el río que pasa por el casco urbano se degrada tanto y se destruye tanto como en Málaga”.


La concejala de Izquierda Unida en el Consistorio malagueño, Remedios Ramos, ha sido la única política que ha protestado seriamente por esta actuación en el río, subiendo vídeos a las redes que han tenido una gran difusión, asegurando que “el Ayuntamiento de Málaga ha metido las máquinas en el Guadalmedina arrasando toda la vegetación de ribera, flora, fauna, aves, nidos, un hábitat natural creado en años. No es una limpieza ni desbroce para evitar arrastres en avenidas de agua sino un atentado ecológico” (AQUÍ).

El diario Sur le preguntaba/exigía ayer al Consistorio en un vídeo destroyer: "¿Por qué no se ha desbrozado al completo el río Guadalmedina?" (AQUÍ). La respuesta debería ser sencilla: ¡Porque es una salvajada! Sin embargo, conociendo a los gestores municipales, nos tememos que en un par de días habrán arrasado con todo lo que sea de color verde dentro del cauce del río.

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