“En Villanueva del Rosario, los promotores Aifos y el Grupo Mirador pretendieron construir un complejo llamado Valle Rosario Golf, que constaba de un campo de golf, que iba “acompañado” de una promoción de hasta 900 chalés y un hotel de 5 estrellas y un centro comercial”

“En un terreno que “casualmente” era propiedad del arquitecto José Seguí [autor del proyecto del rascacielos del Puerto], que consiguió que le aprobaran allí un Plan Parcial”

“Se ocultó que por razones climatológicas (las heladas eran frecuentes) y materiales (no había recursos hídricos) no era posible mantener allí un campo de golf. Incluso consiguieron el aval de un juez para levantar la paralización que ordenó el alcalde de Los Verdes”

“La polémica se extendió varios años hasta que en 2011, la Cuenca Mediterránea Andaluza declarara inviable el proyecto por falta de recursos hídricos, aquello que se había ocultado”


OPINIÓN. El buen ciudadano. Por Rafael Yus Ramos
Coordinador del Gabinete de Estudios de la Naturaleza de la Axarquía

22/12/20. Opinión. El coordinador del Gabinete de Estudios de la Naturaleza de la Axarquía (GENA), Rafael Yus, escribe este artículo para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre los campos de golf como excusa para promociones urbanísticas: “Fuera de la Axarquía, en 2007, en Villanueva del Rosario, los promotores Aifos y el Grupo Mirador pretendieron construir un complejo llamado Valle Rosario Golf,...

...que constaba de un campo de golf, que iba “acompañado” de una promoción de hasta 900 chalés y un hotel de 5 estrellas, un centro comercial, en un terreno que “casualmente” era propiedad del arquitecto José Seguí, que consiguió que le aprobaran allí un Plan Parcial”.

Mitificación de los campos de golf y banalización exotificada del paisaje litoral

El golf ha sido deliberadamente mitificado para que se admita como “normal” una infraestructura de gran superficie que en realidad es un mero señuelo para promocionar resorts y nuevas ciudades residenciales. Esto es muy evidente en la Costa del Sol, por lo que también se le ha llamado “Costa del Golf”. Sin embargo, no hay municipio costero que no aspire a tener uno o más campos de golf que avalen su valor como municipio turístico, aplicándose el principio de que “un municipio costero sin campo de golf es como un jardín sin flores”. Y esto se va trasladando al interior, como en la Alta Axarquía. Por ejemplo, el municipio de La Viñuela tenía previsto en su PGOU un campo de golf en el entorno del Embalse de la Viñuela. Era la época en que este municipio construyó a una velocidad solo superada por su vecino Alcaucín, ambos en una carrera que no paró hasta que la justicia se puso seria. Y en Periana se ha tenido noticia de un intento en la zona de El Cañuelo (Fig.1) donde el propietario de una gran finca empezó, en el verano del 2020, a hacer enormes desbroces y desmontes, y tenía toda la pinta de ser un posible campo de golf, aunque de modestas dimensiones (y según decían pretendía ser un campo de golf “sin césped”), delimitado con aberrantes palmeras de gran altura. Al final las autoridades han paralizado estas obras por falta de los pertinentes permisos. Pero el sueño del golf está ahí permanentemente. Fuera de la Axarquía, en 2007, en Villanueva del Rosario, los promotores Aifos y el Grupo Mirador pretendieron construir un complejo llamado Valle Rosario Golf, que constaba de un campo de golf, que iba “acompañado” de una promoción de hasta 900 chalés y un hotel de 5 estrellas, un centro comercial, en un terreno que “casualmente” era propiedad del arquitecto José Seguí, que consiguió que le aprobaran allí un Plan Parcial. Se ocultó que por razones climatológicas (las heladas eran frecuentes) y materiales (no había recursos hídricos) no era posible mantener allí un campo de golf. Incluso consiguieron el aval de un juez para levantar la paralización que ordenó el alcalde de Los Verdes. La polémica se extendió varios años hasta que en 2011, la Cuenca Mediterránea Andaluza declarara inviable el proyecto por falta de recursos hídricos, aquello que se había ocultado.

Las verdaderas razones del golf

¿Por qué esta afición por los campos de golf? Esta pregunta es clave, porque el golf no es un deporte que tenga mucha demanda en España, se contempla como algo exótico, fuera de nuestras costumbres deportivas tradicionales. Es importante en Escocia, donde se inventó y de allí se exportó a los países de la Commonwealth. Alguien, dotado con gran intuición para los negocios, y no sería de extrañar que también alentado por algún empresario inglés, se planteó en algún momento de los años 1980 hacer un campo de golf en la Costa del Sol, y de esa manera, hacer disfrutar a los turistas ingleses (con cierto nivel adquisitivo) de su deporte de élite, en un marco incomparable, y muy anhelado climáticamente como es el tórrido sur de Andalucía. Pero se equivoca aquél que piense que el negocio consiste únicamente en construir un campo de golf,  para el fomento del deporte de los turistas. El negocio consiste en ofrecer este campo de golf como entorno (área verde) de un proyecto urbanístico de cientos de viviendas destinadas a convertirse en segundas residencias para turistas extranjeros y españoles (Fig.2). Al final, como ha ocurrido en otros campos de golf como Baviera Golf o Añoreta Golf, una minúscula proporción de estos residentes usan esta enorme infraestructura, que se sostiene gracias a las cuotas de socios de éstos y otros clientes de fuera que quieran hacerse socios. La inmensa mayoría de estos residentes se limitan a residir y disfrutar de sus vacaciones en la playa y otras andanzas. De esta manera se entiende que campos de golf que se han construido con este esquema de negocio en lugares como Atarfe (Granada) (Fig.3) o Pulpí (Almería) (Fig.4), cuyos inversores estaban más interesados en el negocio inmobiliario que en el campo de golf, actualmente éstos hayan terminado siendo unos páramos de matojos y suciedad, con unas urbanizaciones a su alrededor, quedando el golf como una lejana anécdota de promoción inmobiliaria de años atrás.

Es más, el campo de golf ha sido la coartada para que los gobernantes (locales y autonómicos) aprobaran proyectos urbanísticos en el extrarradio de las ciudades (rompiendo con ello el criterio de la ciudad compacta) bajo la excusa de que es un “bien de interés turístico”, que fomenta el empleo, y toda la retahíla de supuestos privilegios, que en la práctica se resume en crear una ciudad satélite de segundas residencias, que se convierte frecuentemente en una ciudad muerta los diez meses restantes del año. Puede parecernos una “mejora” del paisaje anterior, especialmente si éste estuviera previamente degradado, pero es un paisaje exótico, importado, que no forma parte de nuestra cultura y por tanto lo vemos como un artificio, un “pegote” que diríamos en lenguaje coloquial. Luego el golf no es más que una artimaña promocional para rebajar las exigencias administrativas para operaciones inmobiliarias que de otro modo tendrían serios reparos.

Pero no olvidemos sus impactos, de los que los más destacables son su gran consumo de suelo y de agua. Excepto el ya desaparecido campo de Nerja Golf, que tenía 9 hoyos, todos los demás son de 18 hoyos y, aunque las cifras pueden variar insignificantemente, un campo de golf de 18 hoyos debe tener un recorrido variable entre 4.500 a 6.500 m y la superficie varía entre las 57 y 73 hectáreas, lo que podemos promediar en 6.000 m de recorrido y 60 ha de superficie, es decir este deporte necesita una superficie de 60 campos de fútbol y su mantenimiento supone un gasto de 18.000 millones de litros, con un caudal medio de 24-35 l/s, un consumo equivalente al de una ciudad del tamaño de Pamplona o Salamanca.

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