“Un plan que pretendía descompensar el crecimiento del casco urbano de Vélez con la creación de más de 7.000 viviendas para unas 25.000 personas (como el casco urbano de Vélez)”

Playa Fenicia era, lo decían los padres del proyecto, un plan para recalificar una amplia franja litoral milagrosamente desprovista de hormigón, donde la actividad de más de 500 agricultores mantienen y viven de una parte del paisaje de la Axarquía


OPINIÓN. El buen ciudadano. Por Rafael Yus Ramos

Coordinador del Gabinete de Estudios de la Naturaleza de la Axarquía

10/03/21. Opinión. El coordinador del Gabinete de Estudios de la Naturaleza de la Axarquía (GENA), Rafael Yus, continúa en esta segunda parte con las consecuencias de un proyecto urbanístico que se inicia en el delta del río Vélez, con el protagonista de siempre: el todopoderoso Grupo Larios, dueño y señor de la zona: “Un plan que pretendía descompensar el crecimiento del casco urbano de Vélez con la creación de más de 7.000 viviendas para unas 25.000...

...personas (como el casco urbano de Vélez} al módico precio de 941 pts/m2 para los actuales propietarios del Bajo Vélez, algo que, tras la recalificación, les permitiría obtener beneficios del 200% sin tener que mover un sólo ladrillo”. Informa  EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com.

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Jarros de agua fría y paños calientes para el proyecto urbanístico del delta del río Vélez (2)

En un artículo anterior (AQUÍ) desarrollamos la historia del Delta del Río Vélez, desde su protección como paisaje agrario singular por el Plan Especial de Protección del Medio Físico de Málaga, hasta su calificación como Area de Oportunidad Turística por el Plan de Ordenación del Territorio (POT) de la Axarquía, situación en la que, después de varios jarros de agua fría y paños calientes, los promotores están empezando a ver que el viejo proyecto urbanístico del Delta del río Vélez se podría llevar a cabo. Pero es conveniente llenar ese hueco histórico que hay desde aquella declaración del POT y el momento actual, con algunos elementos que hemos dejado para esta segunda parte.

1.-Proyecto de Parque Natural y Arqueológico del Bajo Vélez

El PGOU de Vélez-Málaga de 1996, elaborado por Salvador Moreno Peralta, consideró que el Delta del río Vélez necesitaba una ordenación específica, y por ello estableció un apartado llamado Plan Especial Delta del Río vélez. En el año 1997, estando de alcalde Antonio Souvirón, GENA, consciente de los valores ambientales y patrimoniales de la zona del Bajo Vélez (que comprendía el Delta, márgenes fluviales, el Peñón de Almayate y los Yacimientos Fenicios: Fig.1) instó al Ayuntamiento de Vélez a que se redactara el Plan Especial para esta zona, previsto en el PGOU. Como no logramos ninguna disposición a esta tarea, elaboramos, de forma gratuita, un Plan Especial que denominamos Proyecto de Parque Natural y Arqueológicos del Bajo Vélez. Para ello, reunimos una serie de expertos en cada temática y elaboramos un libro de 657 páginas, en el que, tras una detallada descripción de los valores naturales (geológicos y biológicos), agrícolas y arqueológicos de la zona, hicimos una propuesta de ordenación de la zona, que constaba de cinco operaciones diferenciadas: el Peñón de Almayate, la Desembocadura o Delta del río Vélez, los Márgenes del río Vélez, la realenga del Camino Viejo de Málaga y la del Parque Arqueológico de Toscanos-Cerro del Mar, totalizando aproximadamente 2,24 millones de metros cuadrados de suelo público o de protección especial, por lo que carecía de valor urbanístico y por tanto la adquisición de los suelos no debía revestir un problema insalvable.

El proyecto causó sensación en los gobernantes y, cómo no, en los sectores ecologistas y conservacionistas, así como del propio sector arqueológico.

La operación Delta constaba de un plan de forestación de toda la zona, no sólo los márgenes, sino también nos 200 m de llanura deltaica a ambos lados de la desembocadura. De esta manera se creaba un parque natural forestado que amortiguara la actividad humana de Torre del Mar, a la vez que un hábitat para aves y otros animales. Como humedal, se requería un aporte continuado de agua que podría provenir de los remanentes de riego de la vega y con el fin de lograr la meza fluvio-marina propio del lugar, proponíamos dragar la desembocadura y crear, mediante socavamiento una laguna artificial a cada lado, debidamente forestada con especies palustres, al estilo de las creadas en el Guadalhorce.

La operación Márgenes pretendía asegurar la restauración de las primitivas alamedas de álamo blanco que formaban los sotos del río Vélez, antes de ser talados para aprovechamientos de la tierra, asegurando, al mismo tiempo, la creación de senderos en los dos márgenes fluviales, no sólo para asegurar el cumplimiento de la normativa de la Ley de Aguas sobre las servidumbres de paso, sino para crear lugares de esparcimiento para la población y pasillo ecológico para el tránsito de animales río arriba. La zona también tendría que tener su cauce fluvial mínimo exigido por la Directiva Marco (caudal ecológico).

La operación Peñón consistía en la adecuación de este hito paisajístico para su función como balconada paisajística, al ser uno de los puntos de mayor profundidad y amplitud escénica, al situarse justo en la parte terminal del valle del río Vélez. La balconada estaría equipada con bancos, miradores, telescopios, y un sendero único habilitado para su acceso porque el resto de la superficie se protegía del pisoteo para que se desarrolle un matorral (tipo tomillar) hábitat de insectos polinizadores y especies raras, además de asegurar el sustento de la colonia de cernícalos que anidaba todos los años en sus canteras orientales y en otros puntos del Peñon.

La operación Yacimientos pretendía poner en marcha un proyecto ansiado por los amantes de la arqueología: la exhumación de los restos de los yacimientos fenicios, púnicos y romanos de la zona, con su debida protección, así como la creación de un centro de interpretación para orientar al visitante sobre las características de la cultura fenicia. Básicamente se seguiría un modelo parecido al que ya funciona en otros lugares de España, como el de Baelio-Claudia en Cádiz. Es la operación más complicada porque interesa a suelos privados que, aunque tienen protección arqueológica, se necesita la disponibilidad de esos suelos in situ.

Por el norte de todo este conjunto había una operación Camino Viejo que era una vía pecuaria que se proponía forestar para uso y disfrute de la población.

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