La malagueña librería Proteo y Prometeo cumple 50 años. Su fundador, el activista social Paco Puche y su gerente, Jesús Otaola, cuentan la peculiar historia de este negocio que seguirá siendo un referente cultural por décadas

“Fuimos pioneros en no usar mostradores. La gente nos robaba libros pero podíamos hacer frente a esas pérdidas. Un día se coló en la librería una persona con una caja de libros que dejó junto a una nota y dinero. ‘Esto es todo lo que he robado’, decía”, relata Puche

“La cuenta de clientes es un invento que continúa a día de hoy. Tenemos 1.000 personas que pagan una cantidad fija al mes, de 10, 20, 50 o 100 euros y vienen a la librería y se llevan los libros que quieren”: Puche

Otaola: “No es lo mismo vender libros en los 70 que en 2019, las dificultades son distintas. En los 70 había una ventaja, el ansia de leer, de descubrir libros prohibidos. Ahora se venden menos libros pero tenemos más clientela. La librería comenzó en un local en una tercera planta y ahora estamos abiertos al mundo con Internet”

Medio siglo da para mucho. Las librerías Proteo y Prometeo se han convertido en un referente cultural de la ciudad. Su sede está situada en un edificio del centro histórico de Málaga, en la calle Puerta Buenaventura, 3. Una historia llena de anécdotas pero también de dificultades que su fundador y ahora su equipo humano han sabido sortear

28/03/19. Opinión. Cuando el mundo toma forma de librería se llama Proteo y Prometeo. La librería Proteo y Prometeo cumple 50 años. Su primer medio siglo de vida. Su fundador, el activista social Paco Puche (1940) y su gerente, Jesús Otaola, cuentan a EL OBSERVADOR  la peculiar historia de este negocio malagueño que seguirá siendo un referente cultural por décadas. Su sede está situada...

...en un edificio del centro histórico de Málaga, en la calle Puerta Buenaventura, número 3. Una historia llena de anécdotas pero también de dificultades que su fundador y ahora su equipo humano han sabido sortear. La aventura comienza en 1969. “En noviembre tendrán lugar los actos por el 50 aniversarios de la librería”, indica su orgulloso creador, Paco Puche. Proteo y Prometeo comenzó como una librería antifranquista. “El mayo francés acabada de estar en boga. Los ánimos de los universitarios estaban como empiezan a estar ahora. En Málaga comenzaba la universidad en calle Córdoba. Los partidos de izquierda pensaron que una librería era una buena idea para conseguir dinero, craso error (risas). El origen de este proyecto parte de cuatro afiliados a un partido a la izquierda del PCE. La primera sede estuvo en un edificio en la calle Juan de Padilla, en una tercera planta con ascensor. A los dos años, en 1971, nos trasladamos a un local en una planta baja, en la plaza del Teatro, número 2, donde está el ficus. Convertimos una taberna en una librería. Allí estuvimos hasta 1976, que fue cuando llegamos a este edificio. El negocio iba bien”, relata Puche. Es una información de EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com.

EL fundador de la librería Proteo y Prometeo era profesor de instituto en aquellos años. El resto de socios eran más jóvenes, estaban estudiando. “Mi exmujer, Reme Cabezas se salió de casa y era la que estaba al frente de la librería, yo era el gerente. El partido que fundó el negocio desapareció al poco tiempo y compré la parte de los demás. Entonces llegó Carlos Sanjuán, que todavía no era del PSOE. Busqué más socios. Y nos mudamos a este edificio, situado en la calle Puerta Buenaventura, 3. Su bajo también era una taberna y lo reconvertimos en una librería. Esta casa es del siglo XIX, la reformamos, descubrimos la muralla del siglo XIII y la integramos. El Ayuntamiento de Málaga nos ayudó en la reforma”.

Paco Puche y Jesús Otaola.

LA crisis económica también afectó a este negocio. “Ahora hay 15 personas trabajando, llegó a haber más de 20. En los últimos diez años han cerrado muchas librerías. Las multinacionales, Amazon, Google, se van comiendo todo. Nosotros aguantamos. Es difícil llegar a los 100 años, pero seguiremos varias décadas más”, indica Puche. Que asegura, al contrario de lo que se puede pensar, que “las cosas son más difíciles ahora que hace 50 años”.

JESÚS Otaola, gerente de la librería desde hace una década, señala que “no es lo mismo vender libros en los 70 que en 2019, las dificultades son distintas. En los 70 había una ventaja, mucha ansia por leer, por descubrir libros prohibidos. Ahora se venden menos libros pero tenemos más clientela. La librería comenzó en un local en una tercera planta y ahora estamos abiertos al mundo con nuestra página web y las redes sociales. Las nuevas tecnologías nos han ayudado mucho. Tenemos una editorial, hacemos libros bajo demanda. Hemos invertido en la página web porque nos da la posibilidad de llegar a cualquier rincón”.


PUCHE hace un recorrido por las diferentes etapas del negocio. “Hemos pasado de una librería que fue antifranquista, para luego convertirse en mercantil, porque se vendían muchos libros de texto. Ahora estamos en una dimensión más cultural. Hemos abierto un hueco a los autores que quedaron deshilvanados al dejar de publicar libros las administraciones públicas, también a causa de la crisis”.

UNA de las características de esta librería es lo que denominan ‘cuenta de clientes’. “Es un invento que hicimos y que nos ha ido muy bien. En la actualidad tenemos 1.000 clientes. Estas personas pagan una cantidad fija al mes, de 10, 20, 50 o 100 euros y vienen a la librería y se llevan los libros que quieran. Nos pueden deber dinero, ya lo irán pagando con su cuota. Cuando vendíamos libros de texto los clientes que tenían su cuenta sacaban todos los libros en octubre y los iban pagando durante ocho o nueve meses. Esa conexión, aunque ya no haya libros de texto, sigue ahí. Hay gente que lleva 30 y 40 años pagando una cuota”, explica el fundador de Proteo y Prometeo.

“CUANDO fuimos a diseñar los carnés, la persona encargada pensaba que la fecha de alta del cliente estaba equivocada. ‘¿Qué negocio tiene gente que lleva 40 años pagando una cuota?’, nos indicaba la diseñadora”, explica Otaola. A lo que Puche añade que “es un sistema que sigue funcionando. Llegamos a tener 3.000 clientes y ahora tenemos 1.000. Es uno de los sistemas novedosos que introdujimos hace muchos años. Llevábamos los listados a mano, hasta 1999, que nos informatizamos”.


OTRA de las “vanguardias” como dice Puche, entre risas, fue el no usar mostradores en la librería. “La gente nos robaba libros pero podíamos hacer frente a esas pérdidas. Jamás le pusimos protectores a los libros”. “Como anécdota, en encuentros le he preguntado a otros libreros cuánto le había costado poner alarmas a los ejemplares. Me decían que unos 3.000 euros. Nosotros hemos perdido ese dinero en libros pero no hemos trabajado nada en poner alarmas”, señala Otaola.

ESTOS robos dejaron una curiosa historia: “Un día una persona se coló en la librería con una caja de libros que dejó junto a una nota y dinero. ‘Esto es todo lo que he robado’, decía”, cuenta Puche. Que indica que en otras ocasiones sí que se dirigían a personas que les robaban libros, para que no se corriera la voz de que todo valía.

“TODO esto forma parte de la historia de un establecimiento muy particular que vivió el franquismo. En el año 76 intentaron quemarlo, echaron gasolina. Afortunadamente uno de los trabajadores consiguió apagarlo con un extintor. También hemos sufrido asaltos. Ha pasado de todo. Cincuenta años dan para mucho”, explica Puche.


INTERRUMPE la entrevista una de las trabajadoras entrando en el despacho situado en la tercera planta, no son buenas noticias: “¡qué pena! Cierra el café Doña Mariquita, después de 77 años instalado en la plaza de Uncibay”.  Tras comentar el cierre de este emblemático negocio, Puche y Otaola continúan con la historia de Proteo y Prometeo, haciendo alusión precisamente al por qué de sus dos nombres. “La lucha contra el franquismo nos obligó a crear Proteo ligada a otro de los socios, lo que nos permitió burlar la censura de aquella época. Y ya se quedó como Proteo y Prometeo. Es una historia de lucha”.

UNA de las cualidades que también tiene esta librería es la participación de los trabajadores en la empresa. “Hemos intentado siempre que los empleados fuesen también propietarios. Ahora mismo seremos cerca de 30 socios. Hemos tenido una política laboral y societaria muy vanguardista, de esas que nadie quiere, pero también ha funcionado”, señala Puche.

Jesús Otaola y Beatriz Méndez, editora.

NO solo Proteo y Prometeo está de aniversario, Ediciones del Genal cumple 25 años. “Es una de las vías que hemos encontrado para que la librería tradicional tenga un apoyo más. A diferencia de otras librerías nosotros hemos previsto el futuro. Hemos ahorrado y la librería tiene patrimonio. Está pagando la casa, en pleno centro histórico de Málaga, dentro de unos años será su patrimonio. Tenemos recursos para seguir varias décadas más”, asegura su fundador.  A lo que Otaola añade: “eso dice Paco todos los años, desde el año 2010 viene diciendo eso”. (Risas).

EL futuro no asusta a este negocio a pesar de sus 50 años. “Hemos pensado en una sucesión y creado unos sistemas por medio de los cuales la transición ya está hecha. Hemos depositado la confianza en la gente que lleva mucho tiempo trabajando aquí para que sigan. Jesús es el gerente, es el que realmente ha apostado por la editorial. Las ideas, la dinámica de cada día, es obra de Jesús, que ya lleva 10 años de gerente. Tenemos un equipo muy potente detrás. Si no puede pasar como en el caso de Doña Mariquita”.


POR ahora, queda celebrar este cumpleaños por el que ya han recibido algún que otro homenaje. Es el caso del escaparate creado por el dibujante Ángel Idígoras en el marco del ‘Málaga de Festival’ (MAF). “Ha sido una sorpresa magnífica. Ofrecimos nuestro escaparate para que hicieran una intervención artística y nos llevamos una gran sorpresa cuando vimos que estaba dedicado al aniversario de la librería. Es un regalo magnífico que nos ha hecho Idígoras de la mano del MAF”, indica Otaola. (Ver noticia: El dibujante Ángel Idígoras mezcla el cine y la literatura en un original escaparate con motivo del 50 aniversario de la librería Proteo y Prometeo. Una intervención artística en el marco del ‘Málaga de Festival’ (MAF)).

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