“Limpia Málaga: por una Merced abierta”, artículo del columnista Gonzalo León que publicó ‘La Opinión’ en noviembre de 2018 en el que ya apostaba por que este enclave del centro histórico quede libre de edificaciones

“Nuestra apuesta es que sea un lugar diáfano. Se ganaría una perspectiva interesante entre la Plaza de la Merced, Gibralfaro y la Alcazaba. La plaza se cerraría con una arboleda y podrían dejarse visibles los restos arqueológicos”, proponía el concejal de IU Eduardo Zorrilla ya en septiembre del mismo año

Zorrilla asegura que IU lleva desde el año 2007 pidiendo la demolición del edificio. Y pide que el Ayuntamiento de Málaga elabore un Plan Especial de la Merced-Astoria-Alcazabilla para dar coherencia y armonía a esta zona, el corazón  del Centro Histórico

08/10/20. Opinión. Tras la salida del manifiesto “La Merced Abierta” (AQUÍ), que aboga porque no se construya ningún edificio en el espacio que ocupaba el Cine Astoria, EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com recopila algunas propuestas en este sentido que se han producido en los dos últimos años. En noviembre de 2018 el columnista Gonzalo León ya se manifestaba a favor de una Merced...

...abierta en un artículo publicado en La Opinión que reproducimos íntegro por su interés al final de esta información y porque es la opción mejor para esta revista.

“Nuestra apuesta es que se derribe el edificio para que se convierta en un lugar diáfano. Se ganaría una perspectiva muy interesante entre la Plaza de la Merced, Gibralfaro y la Alcazaba. La plaza se cerraría con una arboleda y podrían dejarse visibles los restos arqueológicos”, señalaba Eduardo Zorrilla, concejal de IU en el Ayuntamiento de la capital en septiembre de 2018. “Es una propuesta que lleva haciendo IU desde el año 2007. Queremos que se haga ya el derribo y se realice un proyecto de ampliación de la plaza dando cumplimiento así a una decena de mociones aprobadas en los últimos ocho años en ese sentido”. Finalmente el edificio se derribó, aunque aún no sabemos el destino final que se le dará a la parcela.

Por su parte el geógrafo Antón Ozomek, que gestiona el perfil de Twitter ‘Edifeicios Málaga’ (@edifeicios) señalaba en noviembre de 2018 que “existe una oportunidad de oro para decidir qué se quiere hacer en ese espacio. Debería de abrirse un debate no solo sobre qué tipo de edifico debe levantarse. A lo mejor interesa que no haya un edificio. Es necesario que se tenga en cuenta la opinión de los expertos y de los ciudadanos y no solo la decisión que toman los políticos en los despachos. Algunos dicen que la plaza de la Merced es un espacio decimonónico cerrado por los cuatro lados. En el siglo XIX ese espacio estaba ocupado por el Hospital Santa Ana, demolido en las últimas décadas del siglo XIX. En su lugar se hizo un edificio de planta baja. ¿Por qué no crear un muro vegetal que cierre la plaza de unos tres o cuatro metros de altura? No tiene que ser una edificación. Se podrían dejar los restos arqueológicos al aire, protegidos de alguna manera, para que todos los disfruten. Otra posibilidad que cabe es reconstruir el Hospital de Santa Ana. Se trataría de recuperar el patrimonio demolido. Hay voces que dicen lo mismo para La Coracha. Lo esencial es crear un debate y no cerrarse a que ahí tiene que haber un edificio de cuatro plantas”.


El arquitecto Fernando Ramos comenta sobre la publicación del manifiesto: “No es la primera vez que se pide que se quede la plaza libre. Es una de las opciones que están ahí, y tiene apoyos. Para mí, no construir en ese hueco no es una buena opción, porque esa plaza necesita unas proporciones y una delimitación del entorno, y ese lado este necesita configurarse. De todas maneras todas estas decisiones habría que tomarlas dentro de un proceso participativo”.

“Limpia Málaga: por una Merced abierta”, es un artículo del periodista Gonzalo León que publicó La Opinión en noviembre de 2018 en el que se apuesta por que este enclave del centro histórico quede libre de edificaciones, que EL OBSERVADOR comparte por su interés y por considerar la opción más adecuada. “Nos topamos con la hermosa oportunidad de darnos de bruces con una estampa hermosa, limpia y fresca al atravesar el túnel de la Alcazaba y encontrarnos con una plaza en plenitud, sin contaminación que nos devuelva a todos a un espacio que nunca pudimos ver ni vivir y mucho menos apreciar”, indica León.

Puede leer el artículo de Gonzalo León en su fuente original AQUÍ.

Limpia Málaga: por una Merced abierta

Por in nos encontramos con una buena noticia en la ciudad y es que la Junta de Andalucía ha aprobado ya el proyecto de demolición de la manzana de la Plaza de la Merced. Un hito que se supone marcará el inicio de algo futuro, incierto y sin definir pero que, sin duda, nos va a traer cosas buenas a la ciudad.


Esta alegría aparente por el asunto encaja a la perfección con los deseos reales de muchos ciudadanos de que la de la Merced sea una plaza abierta y desintoxicada de elementos agresivos visuales.

Málaga tiene un desgraciado catálogo de construcciones que han taponado elementos claves de nuestra almendra para convertir estampas hermosas en postales más propias del Torremolinos de los ochenta.

El Málaga Palacio y el edificio de telefónica como pantalla horrible de nuestra Catedral, los torreones en Campos Elíseos o algún pirulí en la plaza de la Victoria y el Compás son algunos de los ejemplos de las locuras y barbaries acometidas en nuestra Málaga años ha.

Ahora, nos topamos con la hermosa oportunidad de darnos de bruces con una estampa hermosa, limpia y fresca al atravesar el túnel de la Alcazaba y encontrarnos con una plaza en plenitud, sin contaminación que nos devuelva a todos a un espacio que nunca pudimos ver ni vivir y mucho menos apreciar.

Pero hay problemas. Porque se supone que el inicio de esta historia para por construir algo en el espacio que van a derribar. Bajar para volver a subir. Qué tontería. Pero parece ser que, los que mandan, consideran necesario que se levante un algo en ese solar de tal manera que la ciudad enriquezca con espacios culturales, sociales, etc., etc., que todos sabemos que acabarán siendo bares.

A este hecho hay que sumarle que, en la trayectoria de este desvelo, tenemos que añadir el tropiezo del bueno de Antonio Banderas con el asunto. Ahí iba situado su gran proyecto al que muchos pusimos pegas por no llegar a comprender y del que supo salir a tiempo, airoso y demostrando una vez más que es uno de los mejores exponentes que tiene nuestra tierra.

Dicho esto, tras muchos concursos, planes, programas y cosas variadas de esas que no sirven para mucho, salvo para el que imprime lonas y cartones pluma se forre con estas cosas, ha resultado que existe un proyecto que ha gustado al munícipe: Un conglomerado de cosas ambiguas que trae un grupo de empresarios de Córdoba y que aúna cultura, entretenimiento, hostelería y cosas variadas. O lo que es lo mismo, un gran salón de usos múltiples que puede servir para conferencias, teatros y cosas variadas con sus buenos bares.

No parece mala cosa. No sería lo peor que se realizara en Málaga ni mucho menos. Pero todo apunta, por los plazos y la indefinición que suele suceder en la ciudad, que podemos tener suerte y encontrarnos con que ese proyecto se dilate en el tiempo. Cosa que no va a suceder con la demolición que ya tiene su fecha puesta en la primavera del venidero diecinueve.

Esto quiere decir que, si Málaga sigue siendo Málaga y todo sigue funcionando de aquella manera, nos podemos encontrar con una plaza limpia de blocacos durante un largo espacio de tiempo y eso hará, sin duda alguna, que la gran mayoría -que ya existe-, defienda con total seguridad que se deje ese espacio abierto y luzca aún más la gran Plaza de La Merced.

Y es que resulta necesario limpiar la ciudad de este tipo de construcciones que tanto daño nos han hecho. Y que los esfuerzos se centren en proteger aquello que no hay que derribar –La Mundial– y se pongan las piquetas en las barrabasadas que padecemos todos.

Málaga es la ciudad en la que se construyó sobre un teatro romano -realmente sobre algunas piedras-. Es el lugar donde se mantiene cerrado un espacio arqueológico único, montado y con el plan museístico hecho pero que no tiene la luz verde por las peleas absurdas de unos y otros por intereses políticos y que aguarda su apertura en Calle Agua. No tiene sentido alguno que, una vez extirpado el tumor de ladrillo que oprime a la Merced se pretenda levantar otra historia que no aporta mucho a la ciudad salvo dos monólogos que se celebren y tres bares que vayan cerrando y abriendo constantemente como ya sucede con el Mercado de la Merced.

Abramos la ciudad y no levantemos errores del pasado con fachadas del presente pues el error seguirá siendo el mismo. La ciudad pide a gritos espacio. Oxígeno y color verde. Que la Alcazabilla tenga su continuación abierta y aséptica hasta la Casa Natal de Picasso sin toparse con vistísimos edificios de cristales para pretender proyectar una modernidad o frescura que aportan realmente proyectos antagónicos.

Hay que proteger la ciudad. Y fomentar esa limpieza no es cosa de Limasa sino de Urbanismo. Y que cuaje el emblema de limpiar el centro. Y que éste nos abra los ojos a lo que realmente esconde. Que es bien bonito. Y está enterrado en basura.

Viva Málaga.

Puede ver aquí anteriores artículos relacionados con esta información:
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