Argumentan que es más barato y lógico hacerla junto a otra estación depuradora que se encuentra en la desembocadura del Guadalhorce, ya que el agua tendrá que pasar por las dos estaciones irremediablemente. Su lema es “Depuradora sí, pero no aquí. Salvemos la Vega del Guadalhorce”

“Esta infraestructura supone que se tiene que elevar nueve metros toda la zona, para evitar que se inunde, y esa elevación protegería río abajo una zona de mucho interés especulativo y urbanístico, que es la futura ciudad aeroportuaria”, según Juan Manuel Mancebo, exconcejal de Equo en Alhaurín de la Torre

“Esa es un poco la trampa de por qué el Ayuntamiento, el alcalde, acepta esta ubicación. A cambio de que al final les va a facilitar un proyecto que hoy por hoy esta paralizado porque es inundable”. Con dinero público se facilita la especulación y un negocio privado


12/01/21. 
Opinión. Comienza la lucha contra una especulación urbanística. Los vecinos de Alhaurín de la Torre se han organizado para tratar impedir la construcción de una estación de depuración de aguas residuales (EDAR) en la zona de Mestanza, zona agrícola dedicada sobre todo a cítricos, para la que habría que elevar todo el terreno hasta nueve metros, debido a que la zona...

...es inundable. Argumentan que es más lógico y barato construirla junta a la EDAR que ya existe en la desembocadura del Guadalhorce, ya que al ser una estación de pretratamiento, al final el agua tiene que pasar irremediablemente por las dos estaciones. Además no sería necesario expropiar terrenos a privados. Es una información de EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com.

Según nos explica Juan Manuel Mancebo, exconcejal de Equo en Alhaurín de la Torre, “La Unión Europea lleva varios años sancionando a la provincia de Málaga, a Andalucía entera, y en particular a Málaga porque hay muchos municipios que no tienen tratamiento de aguas residuales”. Para solucionar esto “desde hace muchos años se viene cobrando un canon de vertido para estas infraestructuras, y al final una de las cosas necesarias es una estación de depuración de aguas residuales (EDAR) que apoye a la que hay en la desembocadura del Guadalhorce, en la Azucarera”. Esta estación tenía unos terrenos reservados al lado que son públicos pero están dados en concesión, “En principio se iba a ampliar la estación ya existente, en los terrenos colindantes. Esto tendría las ventajas de que no está cerca de viviendas, no destruye zona verde, zona agrícola y no hay que expropiar terrenos”. La depuradora que se pretende construir no es independiente, lo que va a hacer es un pretratamiento de las aguas residuales que luego tendrían que pasar por la depuradora del Guadalhorce, “con lo cual tiene más lógica que estén una al lado de la otra. De otra manera habría que bombear el agua varios kilómetros con unas infraestructuras importantes y costosas”.


Tal y como cuenta Mancebo, “Hace unos años se reunieron los alcaldes de Málaga, Cártama, Pizarra, Alhaurín de la Torre y Alhaurín el Grande, y ninguno quería hacerla en su municipio. Acaban decidiendo colocarla en un terreno de Málaga pero pegado a Alhaurín, en los terrenos de la huerta de Mestanza. Es una zona agrícola, de cítricos principalmente, todos privados que hay que expropiar para poder construirla”. El cambio de opinión de Joaquín Villanova, alcalde de Alhaurín de la Torre, puede estar motivado porque esta infraestructura supone que se tiene que elevar 9 metros toda la zona, “para evitar que se inunde, y esa elevación protegería río abajo una zona de mucho interés especulativo y urbanístico, que es la futura ciudad aeroportuaria”. Para Mancebo “Al final, con dinero público, con esa depuradora que se financia con dinero de todos, se eleva el terreno y se protege una futura inversión privada como es la ciudad aeroportuaria. Esa es un poco la trampa de por qué el Ayuntamiento, el alcalde, acepta esta ubicación. A cambio de que al final les va a facilitar un proyecto que hoy por hoy esta paralizado porque es inundable, y si se hace la depuradora pues ya lo tiene protegido y le va a facilitar mucho que le autoricen la ciudad aeroportuaria”. Para más inri la depuradora no va a depurar el agua de Alhaurín ni de Málaga, sino de los municipios que hay más arriba.

Por último, destaca que los vecinos de la zona se han organizado para defender sus intereses, que pasan por “demostrar los fallos que tiene el anteproyecto, que se ha analizado gracias a la Asociación de Vecinos de Mestanza con abogados, ingenieros agrónomos, ingenieros agrícolas, y se pueda paralizar el tema. La estrategia, aparte de la vía legal, es dar a conocer la situación, justificar que hay otra alternativa mucho más lógica que es ponerla al lado de la depuradora que ya existe en el Guadalhorce, que además es más económica, y no hay que expropiar ni destruir zona verde”.


En un escrito, Juan Manuel Mancebo describe la lucha de los vecinos de Mestanza contra la EDAR que quieren construir en su barrio.

Resistencia Mestanza. La épica historia para salvar la última vega fértil del Guadalhorce

"Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste, todavía y como siempre, al invasor".


Así comienzan los cómics de Asterix de los geniales Goscinny y Uderzo.

Y así contaran las crónicas la épica resistencia de otros aldeanos, los Mestanza, y la historia de su defensa de la última vega fértil de Málaga, en el tramo final del río Guadalhorce, frente a la ocupación de una equivocada decisión, más política que técnica. Porque lo que amenaza a este enclave de cientos de hectáreas de huerta y cítricos huele a mala praxis política de otros tiempos, o tal vez a la de siempre.

Y esta historia se contará así;

...En pleno S XXI, muchas zonas de Andalucía y en particular la cuenca del Guadalhorce carecían de las imprescindibles infraestructuras de depuración y saneamiento de las aguas residuales y muchos de sus municipios vertían al río sin control sus aguas fecales. Esto que ya venían denunciando los ecologistas desde hacía décadas llegó a la Unión Europea que sancionó a la región con cuantiosas multas económicas,  lo que puso la necesidad de estas infraestructuras en la agenda política de la administración, que en los últimos años vinieron anunciando la construcción de una nueva estación de tratamiento EDAR, que solucionase el problema y evitase las sanciones.


Empezaron a barajarse distintas localizaciones para su construcción, convocando a los alcaldes de los municipios afectados para consensuarla, y lógicamente, como no es una instalación de las que gusta inaugurar con pompa y circunstancia, todos intentaron alejar el olor de su municipio, pero llegado el momento acuerdan una ubicación, en terrenos de la capital, junto al río, pero a escasas decenas de metros de las viviendas de Mestanza, una pedanía de Alhaurín de la Torre en la que viven unos cientos de vecinos, en su mayoría descendientes de los colonos fundadores del cortijo que da nombre a la barriada.

Y contra toda lógica, proponen que la nueva EDAR se construya en plena zona agrícola e inundable, a varios kilómetros de la desembocadura, donde ya hay otra EDAR que se podría ampliar sobre terrenos públicos con un coste e impacto infinitamente menor, condenando a la desaparición a decenas de miles de árboles frutales y a la forma de vida de las familias agricultoras y su entorno. Y con prisas y torpeza, se publica en el BOJA el proyecto, en plenas vacaciones de verano y con la administración bajo mínimos por las consecuencias de la pandemia, sin respetar los procedimientos de participación preceptivos, dando mínimas opciones de alegar a los afectados que se enfrentan a  la expropiación forzosa de sus tierras.

Ni los documentos técnicos, ni la lógica constructiva, ni la justificación económica explicaron en forma alguna el porqué de la ubicación elegida, que además del impacto social y económico conlleva un irreparable impacto ambiental, ya que implica la elevación del terreno con millones de metros cúbicos de tierra para evitar la inundación de la depuradora, y el desvío de las crecidas del Guadalhorce. Coste e impacto ambiental que sería minimizado de elegir otra de las posibles ubicaciones en especial la ampliación de la actual depuradora río abajo, sin afectar a zonas agrícolas, ni terrenos privados ni viviendas.

Tal vez solo lo explique, el hecho de que el principal escollo para la recalificación de más de un millón de metros cuadrados de terreno en Alhaurín de la Torre para construir el próximo pelotazo urbanístico de Málaga, la Ciudad Aeroportuaria, es precisamente la inundabilidad de sus terrenos, y que, casualmente, la construcción de la nueva depuradora, financiaría con dinero público la modificación del cauce del río, modificando los niveles de inundabilidad de los terrenos que se quieren construir.


Pero, la historia también contará que el imperio del ladrillo, la especulación y la mala política que les sirve, se encontró de frente con los valientes agricultores de Mestanza, que además de haber puesto al frente sus ahorros y esfuerzos para reunir euro a euro los honorarios necesarios para contratar a los mejores abogados y técnicos que desmonten en los tribunales el despropósito y la chapuza del procedimiento, cuentan con un plan y una poción secreta.

El plan no es cortar carreteras ni reventar plenos, sino hacer lo que mejor saben: Cultivar. Cultivar amigos, apoyos y simpatizantes, y ya es una realidad que personajes públicos, políticos, periodistas y famosos están siendo invitados a conocer la zona, y son atendidos por los vecinos que les reciben en sus balcones y terrazas para enseñarles la rica vega y explicarles la amenaza y las alternativas, para que tras conocerlas, actúen como altavoz de esta justa causa.

La poción mágica, el secreto de su resistencia, no es una pócima de hierbas recolectadas por los druidas como en la aldea de Asterix, sino el amor a la tierra que heredaron de sus padres y abuelos, que les ha visto crecer y que trabajan con sus manos para generar vida y comida que todos necesitamos.

Así, que, aviso a navegantes. El final de esta batalla no está aun escrito. No están solos y tienen la razón. Depuradora si, pero no aquí. Salvemos la Vega del Guadalhorce.