Francisco Crespillo, un vecino: “Este desastre ecológico-urbanístico ya no tiene arreglo, pues la única solución pasaría por volver a plantar parte de los 100 árboles talados, lo que no es factible porque toda la superficie de la parcela está ocupada por los 550 metros construidos en ella, pese a que el Ayuntamiento en su licencia sólo autoriza 200”

17/11/21. 
Opinión. Vecinos de la urbanización Pinares de San Antón se han unido ante la ilegalidad que consideran que se está cometiendo en la construcción, por parte de la promotora Pinares 54 S.L. y del Ayuntamiento de Málaga que les ha concedido la licencia, de seis viviendas en una parcela de la calle Bouganvilleas, entre lo que denuncian figura que han arrasado 100 árboles que había en ella...

...Para fundamentar su protesta uno de los vecinos, Francisco Crespillo, ha elaborado un informe en el que detalla cómo las viviendas que se pretenden construir superan la edificabilidad máxima permitida para cada parcela según los estatutos de la urbanización, pensados para proteger la masa forestal del entorno. Informa EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com.


Tal y como explica Crespillo los estatutos de la urbanización establecen que la parcela mínima para la construcción de una vivienda son 800 metros cuadrados, pudiendo construirse sólo 160 metros en planta baja (el 20% de la parcela) más 80 metros en segunda planta (el 10%). Esto es así para proteger la masa forestal del entorno, ya que “al dejar libre el 80% de cada parcela, se talaban el mínimo indispensable de árboles para llevar a cabo la construcción prevista”. Crespillo recuerda que Pinares de San Antón, que ocupa una superficie aproximada de 400.000 metros cuadrados, “ha merecido durante muchos años la denominación popular de ‘Pulmón de Málaga’, debido, además de su extensión, a la presencia en la misma de miles de árboles, mayoritariamente pinos, acompañados de olivos, naranjos, algarrobos, eucaliptos…”.


La parcela ha sido objeto de varios proyectos, aunque ninguno ha llegado a materializarse. El penúltimo intento lo llevó a cabo la promotora Evemarina en el año 2004, que consiguió la licencia, según Crespillo, porque “el Ayuntamiento, teniendo en cuenta la sentencia del Tribunal Supremo 414/1999 concedió a la firma Evemarina la licencia número 339 para la construcción en una parcela de aproximadamente 4.000 metros situada entre Avda. San Antón y la C/ Bouganvilleas, de 5 viviendas, es decir, repito, cumpliendo los Estatutos de la urbanización y la citada sentencia del Tribunal Supremo”. Crespillo asegura que dicha sentencia ratifica los Estatutos e invalida “cualquier otra calificación urbanística que hubiera podido tener con anterioridad, o posterioridad, la citada parcela y que hubiera podido justificar la construcción de un número mayor de viviendas”.

Estado de la parcela en 2005

La promoción de Evemarina finalmente no se llevó a cabo, pero si se iniciaron las obras durante las cuales “se talaron los árboles que fue necesario para ello y que, siendo bastantes, permitió que aún quedaran en el conjunto de los 4000 metros, unos 120 árboles”, con lo que para Crespillo “con esta construcción se hubiera continuado, más o menos, con la dinámica de respeto al medio ambiente”.

Crespìllo cree que el Ayuntamiento ha estado muchos años concediendo licencias “con un aprovechamiento del terreno muy por encima de los 240 metros construidos por parcela, siendo normal que, con argucias técnicas o interpretativas torticeras y abusivas de las normas, se llegue a construir hasta 400 metros por parcela”, lo que conlleva que “la tala de árboles, para poder llegar a esos volúmenes, se acentúa”, algo que “ha degradado la urbanización”.


La culminación de “esta política del Ayuntamiento de beneficio a determinados promotores y perjuicio para todos los demás”, explica Crespillo, ha llegado “a su máxima expresión como consecuencia de la concesión de la licencia número 130 de fecha 15.07.20 en parte de la parcela antes descrita, para construir 6 viviendas de 550 metros de superficie en parcelas de 469 metros de media, en contra de lo dicho por el Tribunal Supremo”. La promoción, que según Crespillo se encuentra al 40% de su ejecución, ha arrasado con “aproximadamente 100 árboles, prácticamente todos”.

Por esto, Crespillo entiende que las decisiones que ha tomado el Ayuntamiento, en lo que se refiere a las licencias de obra, han “vulnerado la legalidad, como la documentación aportada indica” y “vienen perjudicando a la urbanización y con ello al conjunto de la ciudad, tanto en su aspecto de presentación de la imagen de la misma, como en el perjuicio para el medio ambiente en general con la autorización de la tala masiva de árboles”. Crespillo señala que “este desastre ecológico-urbanístico ya no tiene arreglo posible, pues la única solución pasaría por volver a plantar parte de los 100 árboles talados, lo que no es factible porque toda la superficie de las parcelas (a excepción de un estrecho pasillo de tres metros de ancho en forma de U en cada una de las 6 viviendas) está ocupada por los 550 metros construidos en la mismas, pese a que el Ayuntamiento, en su licencia, sólo autoriza 200”.


Otra de las vecinas explica que son “vecinos que queremos conservar la naturaleza”, por lo que pretenden “frenarlo antes de que arrasen el resto de los pinos, porque están haciendo barbaridades”. Además asegura que están pensando meterse “en juicio contra la promotora y el Ayuntamiento”, ya que “un abogado experto en urbanismo asegura que incumplen la ley”.

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