Adriana, trabajadora social de la clínica, asegura que aunque los religiosos están más tranquilos que antes de la pandemia, “es verdad que a las pacientes les afecta, muchas vienen con problemas de trasfondo, no es simplemente una elección”. El acoso se lleva a cabo con la ‘complicidad’ de las autoridades, que lo permiten

30/11/21. 
Sociedad. Las pacientes que acuden a la clínica de planificación familiar Ginecenter, en la céntrica calle Alemania, tienen que soportar el acoso de un grupo de ultras católicos que las asalta y las intenta convencer de que no entren. Según asegura Adriana, trabajadora social de la clínica, los religiosos habían estado casi un año sin molestar, “por el tema del Covid, pero...

...ahora están otra vez insistentes”, por lo que espera que se apruebe pronto la ley que convierte en delito el acoso a mujeres frente a las clínicas donde se llevan a cabo interrupciones voluntarias del embarazo (AQUÍ). Es una información de EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com.


Adriana explica que los ultras católicos tienen su horario, “vienen siempre los jueves por la tarde en grupo”, y cada cierto tiempo hacen un ‘teatrillo’, “hace poco pusieron un altar fuera”, aunque admite que tras la pandemia la cosa se ha tranquilizado un poco, “ya no abren la puerta y nos gritan asesinas como en 2014”, también asegura que a las pacientes les afecta, ya que “les dicen te ayudamos, te pagamos, no te están contando que estás matando a tu hijo, y cosas así, y muchas vienen con problemas de trasfondo, no es simplemente una elección”.

“Tenemos una nueva manifestante, por así decirlo, que se pone en la puerta de la clínica, se arrodilla, tira panfletos, abraza, reza por tu alma, un poco intensa”, cuenta Adriana. Esta nueva ‘incorporación’, que “lleva aquí cuatro o cinco meses, es muy nerviosa, siempre anda de un lado a otro”, acude a la clínica los jueves y los viernes por la mañana, según Adriana, Esta nueva ‘ultra’ es la que les está dando más guerra últimamente. “A una pareja los paró, los besó, eran de fuera y les dijo que les pagaba el billete de vuelta… tuvimos que salir para decirles si querían pasar”, asegura.


A las pacientes les informan en la clínica que si se han sentido incomodadas o acosadas pueden denunciar, asegura Adriana, “pero claro, como sigue siendo un tema tabú, ahí esta el problema, la gente no quiere que se sepa que ha estado aquí”. También espera que “con la nueva medida, si la aprueban, ya terminará todo esto. Pero claro mientras la aprueban o no…”.

Llevan acosando desde 2014

En septiembre del año 2014 el director médico de Ginecenter ya explicaba a EL OBSERVADOR (AQUÍ) el acoso que llevaban sufriendo las pacientes de su centro médico por parte de grupos fundamentalistas cristianos, que se manifestaban a las puertas del establecimiento con consignas antiabortistas, comparando las clínicas con crematorios nazis.


En su momento presentó dos denuncias ante los juzgados de guardia, hizo varias llamadas a la policía nacional, y dirigió escritos al equipo de Gobierno y de la oposición del Ayuntamiento de Málaga, denunciando que las manifestaciones eran cada vez más violentas. “Antes eran concentraciones irregulares, una vez por semana, a diez metros de la puerta”, pero desde hace unos dos meses estas protestas son “diarias, en la misma puerta, ocasionando que a veces impidan la entrada física a pacientes e incluso a nosotros mismos”, denunciaba entonces.

Tres años más tarde, en 2017, la cosa seguía igual  (AQUÍ), y el grupo ultracatólico autodenominado Corazón de María continuaba hostigando a la clínica y faltando el respeto y acosando a las mujeres que acuden a ella. Este grupo repartía entre los transeúntes y las personas que iban al centro, octavillas con imágenes de fetos muertos y supuestas explicaciones científicas que relacionan ciertas enfermedades con la interrupción del embarazo. Según ellos, intentaban “rescatar” a las personas que acudían al centro médico. En ocasiones anteriores incluso habían llegado a comparar estas clínicas con crematorios nazis.


Pasan los años, 2014, 2017… 2021… y estos ‘ultracatólicos’ siguen acosando y maltratando sicológicamente a mujeres libres que han tomado una difícil decisión. Y lo hacen ante la pasividad de las autoridades locales, autonómicas y estatales. El terrorismo social que llevan a cabo los ultras de cualquier religión, parece quedar siempre impune.

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