“De quién depende que una cosa sea arte o no: ¡Cómo va a ser arte si no lo ha inaugurado el alcalde! Es que no os enteráis...”, ironiza Rogelio López-Cuenca

Ángel Idígoras, que conoce al artista y su obra, entiende que la filosofía del arte callejero es “la rebeldía y la propia iniciativa de intervención en la calle”, por lo que el Ayuntamiento lo que quiere es “apropiarse de un movimiento urbano y libre”

Chema Lumbreras, que fue profesor suyo, asegura que la cuantía de la multa es “desorbitada”, y que la situación “incluso le ha hecho dudar a Juanra si dedicarse al arte o no”


18/01/22. 
Opinión. Informa EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com. Tres artistas malagueños de reconocido prestigio, Rogelio López-Cuenca, Ángel Idígoras (que lo conoce y su actividad artística) y Chema lumbreras (que fue profeso suyo), salen en defensa de Juanra, el joven que pintó algunos elementos del mobiliario urbano (papeleras, un contenedor,...

...algún banco,…) del Rincón y de Málaga de color dorado y fue denunciado por el Ayuntamiento de Málaga y condenado a una multa de 3.000 euros. También defienden su acción, que consideran auténtico arte callejero, espontáneo, libre, y de intervención.

EL OBSERVADOR se ha puesto en contacto con los tres conocidos artista de Málaga para que valoren la situación en la que se encuentra Juanra, denunciado por el ‘cultural’ Ayuntamiento de Málaga hace siete años, Esta revista se alarma y se sorprende de que un Consistorio como el malagueño, que dice estar tan volcado con el arte urbano, se ‘vengue’ de esta forma de la intervención de un joven artista que pintó de ‘oro’ algún contenedor, un banco, unas papeleras… con la intención de descontextualizar estos objetos cotidianos para que la gente volviera a valorarlos.


Rogelio López-Cuenca

Para el internacional artista visual Rogelio López-Cuenca, la actuación del Ayuntamiento le parece algo “patético, lamentable, ridículo. No sé si te aburre más que te enfada, o al revés”, ya que se trata de “exactamente el mismo tipo de intervenciones artísticas que se promueve en los festivales de arte urbano o en eventos como la Noche en Blanco”.

Para López-Cuenca se podría haber tratado de un ejemplo perfecto “de lo que se llama publicidad ‘below the line’, que se enseña en todas las escuelas de marketing”. La única diferencia radica en “la venia de la autoridad competente, ¿no? ¿De eso se trata?, ¿de dejar claro de quién es la calle, de quién es la ciudad?”, se pregunta.

Con este tipo de actuaciones el Ayuntamiento intimida a otros posibles artistas, de manera que dependa de ellos “que una cosa sea arte o no: ¡Cómo va a ser arte si no lo ha inaugurado el alcalde! Es que no os enteráis...”, ironiza López-Cuenca. “Si el ‘gestor cultural’ se beneficia, sí. Si no, es delito. Venga, sigamos así. No se puede ser más cateto: Si lo compras importado, sí, que ‘pone a Málaga en el mapa’. Si se produce aquí, no”, lamenta López-Cuenca.

Por último López-Cuenca recuerda un caso parecido con la multa que le pusieron a Dadi Deucrol, “lo que tenia que haber hecho entonces, y debería hacer ahora el Ayuntamiento, o el Área de Cultura, o el Museo del Patrimonio (del CAC ni hablo), es comprarle al artista la documentación para su archivo… ¡si es que han caído en que hay que tener uno! Si no, ¡luego se compra todo ya en subastas! En fin...”.


Ángel Idígoras

Por su parte a Ángel Idígoras le parece “un atropello por parte del Ayuntamiento de Málaga” aparte de una incoherencia “cuando se está promoviendo el arte callejero, están contratando artistas para que realicen obras en la calle”. Idígoras entiende que la filosofía del arte callejero es “la rebeldía y la propia iniciativa de intervención en la calle”, por lo que el Ayuntamiento lo que quiere es “apropiarse de un movimiento urbano y libre”.

De esta manera, “cuando hay alguien que retoma el origen de este tipo de arte, que como ya he dicho no es institucional sino a propia iniciativa del creador, el Ayuntamiento, que se jacta de impulsarlo, lo que hace es ir en contra del verdadero arte callejero, que es el de Juanra”, manifiesta Idígoras.

Para este artista, el arte callejero no es “el de un pintor al que el Ayuntamiento le cede una pared a cambio de dinero, que no es que esté en contra de eso, pero el arte callejero tiene que ser espontáneo, y libre, y de intervención. El arte callejero no es que te contrate el Ayuntamiento para hacer unas pintadas”, y considera que la idea de Juanra “era muy buena, darle valor a las cosas que nos resultan cotidianas y rutinarias y en las que no reparamos, y a mí me pareció una intervención estupenda, y creo que el Ayuntamiento no se debería meter en eso”.

Sobre Juanra explica que “yo le conozco y se que es un artista, y consecuente con el arte callejero. Conozco otras cosas que ha hecho y es de los verdaderos artistas que hay en Málaga”.

Idígoras encuentra la multa “desorbitada, a mí me parece que el Ayuntamiento debería felicitarle por darle valor a una cosa tan insignificante como una papelera, el Ayuntamiento no se de qué se queja si es una cosa fantástica”. Además entiende que “lo que tendría que haber hecho es aprovecharlo, decir mira en Málaga como somos que somos tan libres que dejamos que un pintor pinte de oro las papeleras, por que nos parece una idea estupenda darle valor al mobiliario urbano. Y en vez de hacer eso lo demandan para que le pongan una multa. A mí me parecería desorbitado hasta 10 euros”.


Chema Lumbreras

Por último, el artista Chema Lumbreras, relata que ha sido profesor de Juanra, por lo que “le voy a apoyar”, y sobre su iniciativa le parece una acción “reivindicativa de la pobreza que se acrecienta cada vez más, más que la pobreza los desniveles, ya que cada vez hay menos ricos pero con más dinero, y más pobres pero con menos dinero, y su propuesta va por ahí”.

Según Lumbreras, Juanra le pidió consejo cuando realizó su intervención. “Él estuvo en mi estudio y me preguntó, yo le dije esto está muy bien, esta acción funciona, pero le advertí que la policía le podía pillar. Hizo algunas propuestas más y lo pillaron. Pero es un chaval joven y tiene que aprender del mundo”.

Preguntado por la diferencia de trato entre los artistas callejeros ‘famosos’ y los artistas como Juanra, Lumbreras entiende que es “la paradoja de ser un artista conocido a ser un don nadie. A mi la intervención en la calle me parece estupenda, tanto las pintadas como las acciones en la propia calle”.

Por último, Lumbreras asegura que la cuantía de la multa es “desorbitada”, y que la situación “incluso le ha hecho dudar a Juanra si dedicarse al arte o no”.


Una historia

El ‘cultural’ Ayuntamiento de Málaga fue el que denunció hace siete años a Juanra, este artista de calle que pintó de dorado algún mobiliario. Sorprende que un Consistorio como el malagueño, que dice estar tan volcado con el arte urbano, se ‘vengue’ de esta forma de la intervención de un joven artista que pintó de ‘oro’ algún contenedor, un banco, unas papeleras… con la intención de descontextualizar estos objetos cotidianos para que la gente volviera a valorarlos.


El artista está organizando una exposición ‘benéfica’ en la que se explicaría su intervención con el mobiliario, para sufragar la multa y poder pasar página, ya que no cuenta con medios. EL OBSERVADOR hace una llamada a la solidaridad ‘artística’.

La idea de pintar el mobiliario urbano de dorado se le ocurrió a Juanra cuando volvió de Madrid. “Estaba estudiando allí, pero me volví a Málaga porque quería cambiar, y se me ocurrió la idea de pintar objetos de color dorado, para darle valor al mobiliario urbano, que son elementos que no se suelen valorar”, explica. De esta manera empezó llevando a cabo algunas intervenciones en el Rincón de la Victoria, luego en la Cala del Moral y finalmente en la misma Málaga.

Durante un tiempo se especuló públicamente con quién podría ser la persona que estaba pintando los objetos de dorado, tanto que incluso el vendedor de los sprays que utilizó Juanra tuvo su momento de gloria (leer Manuel Criado proporcionó el material al artista que pinta de dorado el mobiliario urbano de Málaga. “Es un proyecto sobre la descontextualización de objetos urbanos cotidianos”), al asegurar que el proyecto trataba “de descontextualizar esos elementos”, de manera que “asignándoles el valor del ‘oro’ a estos objetos la gente se vuelve a fijar en ellos y los ve de otra manera”.


Por aquél entonces esta revista se sorprendía de que las administraciones municipales fueran a la caza de este artista, pues desde esas mismas administraciones se fomentaba el Festival MAUS, con intervenciones de artistas de talla mundial en el mundo del grafiti, como Obey o d*Face.

EL OBSERVADOR se extrañaba ya hace siete años  (AQUÍ) de que “cuando precisamente Málaga se ha venido convirtiendo en la meca del arte urbano a base de talonario… (cabe recordar que los orígenes del arte urbano lo convierten en contestatario, irreverente y habitualmente alejado de las administraciones locales). Málaga ha presumido desde hace meses de ser una de las ciudades españolas más potentes en esta rama artística. Así, el Consistorio no dudó en señalar en junio de 2014 como la ciudad se convertía en la primera que Google había añadido a una galería de arte urbano en línea. Son distintas varas de medir, ya que ahora las administraciones municipales van a la caza y captura de un artista urbano local”.

Sin embargo las especulaciones no duraron mucho, pues en abril de ese mismo año la policía anunciaba que había identificado y detenido al autor de las pintadas doradas. “Al final un día me pararon unos secretas por la calle, y yo llevaba en la mochila sprays y mi cámara, entonces miraron las fotos que tenía guardadas de las cosas que había pintado. Y con esas fotos son con las que me acusaron”, recuerda Juanra. Además “vinieron a hacer un registro en mi casa, se llevaron varias cosas, incluido mi ordenador. Ahora estoy intentando recuperarlas y de esto hace ya 7 años”.


En el juicio a Juanra lo acusaron de todas las pintadas que hizo tanto en el Rincón como en Málaga, a pesar de que Francisco Salado, entonces y ahora alcalde del Rincón y de la Diputación de Málaga, había dicho que no se iba a multar al joven artista. “Al principio el alcalde del Rincón de la Victoria dijo que no me iban a multar, pero al final en la denuncia y en el juicio también iban las pintadas del Rincón. No se si ha sido por Emasa, que tienen cosas en el Rincón también”, explica Juanra.

Perdió el juicio y el recurso que presentó después. “Al final esto me ha supuesto una multa de 3.000 euros y, sobretodo, mucho desgaste personal y familiar. Han sido casi siete años, que si tienes que ir a juicio, pagar abogados… ya lo que quiero es pasar página y recuperar mi vida normal”, afirma. Los abogados le dijeron que se podía incluso recurrir al Supremo, “pero ya sería meternos más en faena, pagar más abogados… dijimos que queríamos quedarnos ya tranquilos, pasar página, y hacer algo positivo como una exposición explicando lo que pasó, con el material que tengo”.

De esta manera Juanra quiere organizar una exposición en la que contar su historia, “Quiero intentar plantear hacer una especie de exposición benéfica para intentar recaudar el dinero de la multa, a ver si puedo ofrecer algo que le guste a la gente y que tenga también ese lado reivindicativo, que era la idea que tenía al pintar el mobiliario de dorado”, asegura Juanra, que tiene que “revisar el material que tengo, e ir viendo poco a poco que puedo hacer”.

Por último, Juanra da las gracias por todas las muestras de apoyo que ha recibido. “Hay mucha gente que está dispuesta a echar una mano y la verdad es que se agradece mucho”, finaliza.

EL OBSERVADOR hace una llamada a la solidaridad artística en favor de este joven sin recursos para sufragar la multa que le imponen a instancias de los ayuntamientos de Málaga y Rincón, y así ayudarle a encontrar la forma por la que pueda pagarla. Quien quiera colaborar puede ponerse en contacto mediante el correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..