Son un ‘negocio’ de la organización privada ADEAC, que mueve 300.000 euros al año y cobra unos 450 por candidatura. El año pasado la Junta pagó 37.000 por las banderas azules que figuraban en las playas de Málaga y Andalucía. Solo reflejan los servicios turísticos (chiringuitos, duchas,...) de las playas, no sirven para saber su estado de salud ambiental o el estado de sus aguas

Ecologistas en Acción opina que “las banderas azules son poco fiables”. “En Málaga capital las dan a playas artificiales y con construcciones (chiringuitos) sobre la misma playa de hormigón y con sótano”, también a playas “como la Misericordia, con vertidos de pluviales y sobre todo fecales en la misma playa”, y también a la playa de Arraijanal, “una playa natural invadida por chiringuitos”

Pilar Marcos, portavoz de Greenpeace: “Muchas personas, al llamarse bandera azul, piensan que es garantía de conservación medioambiental. Y no voy a decir todo lo contrario, pero por que veas una bandera azul no pienses que esta todo conservado y que es una playa de calidad ambiental”

23/05/22. 
Redacción. EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com. Cada verano aparece la noticia informando acerca de la cantidad de banderas azules que recibe la provincia de Málaga. Casi cada verano EL OBSERVADOR recuerda a sus lectores que las banderas azules son un ‘negocio’ de la organización privada ADEAC, que mueve unos 300.000 euros al año. El año pasado la Junta de Andalucía pagó...

...unos 37.000 euros por las banderas azules que figuraban en las playas de Málaga y Andalucía (AQUÍ).

Las banderas azules las otorga ADEAC, sucursal de la asociación internacional EFF, que cobra como mínimo unos 450 euros por candidatura (este año ha habido 800), y que son pagados mediante “contratos, subvenciones y convenios”, según la propia organización. La Junta paga el 13% del presupuesto total de las Banderas Azules. O sea, compra sus propios ‘galardones’.


Además, ADEAC no lleva a cabo ni los análisis de esas aguas que certifica que son puras y cristalinas, también es la Junta la que los realiza. Tampoco organiza o participa de las actividades medioambientales que exige para conceder los ‘premios’, con que el Ayuntamiento ponga un cartel es suficiente.

En la web de AEDAC se podía leer AQUÍ hasta el año pasado que “El programa Bandera Azul recibe una subvención de la Secretaría de Estado de Turismo que representa el 12% de su presupuesto total anual, que son 290.000 euros. La Comunidad Valenciana aporta el 17%, Catalunya el 14%, Andalucía y Galicia el 13% respectivamente, Canarias aporta el 5% y Murcia y Extremadura el 3% respectivamente. Además, Bandera Azul recibe aportaciones menores de la Diputación de Álava, las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, de los municipios de Cantabria e Illes Balears que participan en Bandera Azul y de los puertos deportivos de Baleares y de Melilla”. Es decir, la Junta de Andalucía paga unos 37.700 euros por sus banderas azules. Y entre todos los nombrados, abonan unos 300.000 euros para repartir unas 800 banderas azules a unas playas que con ellas se supone que son más visitadas. Hoy ya han quitado esa información y solo dicen que la “Secretaría de Estado de Turismo colabora estrechamente con Bandera Azul, celebrándose la rueda de prensa anual en la que se presentan los resultados de playas, puertos y embarcaciones con Bandera Azul en su sede en Madrid”, además de poner los logos de las comunidades autónomas que aportan dinero.


¿Qué piensan los ecologistas?

Pilar Marcos, portavoz de Greenpeace, explica que a ellos “como organización ambientalista y conservacionista lo que realmente nos gustaría es que las banderas azules de verdad reflejaran el estado de conservación de las playas, de sus recursos naturales, de la calidad de las aguas”, ya que las banderas azules no son ahora mismo “un distintivo para auditar el estado de salud ambiental de las playas”.

Y es que, para empezar, las playas que suelen recibir las banderas azules “se tratan casi de parques periurbanos, es un distintivo que da valor a la cantidad de servicios que tiene, de socorrismo, de acceso a personas con movilidad reducida, de restauración”, pero para Marcos “esto es lo menos azul, una playa azul debería ser la que ha respetado las leyes medioambientales, la directiva europea de depuración de aguas, esa debería ser una bandera azul”.

Respecto a AEDAC, Marcos recuerda que “es una entidad privada, es un negocio, y es un atractivo para esas playas urbanas que son casi parques urbanos, como de columpios, pero poco más que aportar”. Marcos entiende que el ser un negocio es el motivo “por el que se han multiplicado otros galardones como Q de calidad o el propio Aenor. Es un negocio que al final, el que tiene más recursos en los municipios, pues más puede aportar para solicitarla”.


Para la portavoz de Greenpeace el tema de las banderas azules “es una pena, porque en la mente de muchas personas, al llamarse bandera azul, piensan que es garantía de conservación medioambiental. Y no voy a decir todo lo contrario, pero por que veas una bandera azul no que pienses que esta todo conservado y que es una playa de calidad ambiental”.

Aún así, Marcos celebra que “afortunadamente las playas menos urbanizadas en nuestro país no tienen estos distintivos, por eso que hablamos, por que es una entidad privada, porque están reguladas no en los marcos urbanísticos de los municipios, sino por la normativa medioambiental de parajes protegidos”, de manera que son menos conocidas y la gente no las degrada tanto.


Por su parte, desde Ecologistas en Acción opinan que “las banderas azules son poco fiables”, ya que “por ejemplo en Málaga capital dan banderas azules a playas artificiales y con construcciones (chiringuitos) sobre la misma playa de hormigón y con sótano”, también a playas “como la Misericordia, con vertidos de pluviales y sobre todo fecales en la misma playa”, y también a la playa de Arraijanal, “una playa natural invadida también por chiringuitos”.

Por esto, para Ecologistas en Acción las banderas azules “se hacen con fines turísticos, sin valorar lo que tiene que ver con el respeto ni la conservación de playas naturales”.

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