El patético consejero de Turismo de la Junta, Juan Marín, participó en la entrega de los supuestos galardones, cuando su consejería es una de las que pagan para que concedan estas banderas. Se premiaron a sí mismos. La organización privada ADEAC ‘mueve’ con las Banderas Azules unos 300.000 euros al año

Organizaciones ecologistas denuncian que las Banderas Azules solo reflejan los servicios turísticos (chiringuitos, duchas,...) de las playas, no sirven para saber su estado de salud ambiental o el estado de sus aguas, por mucho que pretenda engañar el Ayuntamiento con su ‘imaginativa’ nota de prensa

01/06/22. 
Redacción. EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com. El Ayuntamiento de Málaga envió el pasado lunes una ‘fantasiosa’ nota de prensa, alejada de la realidad de las playas, en la que alardeaba de las 7 Banderas Azules, amén de una mención especial de 'Playas inclusivas para todas las personas', que han recibido playas de la ciudad de manos de la organización privada Asociación de Educación...

...Ambiental y del Consumidor (ADEAC). La concejala Teresa Porras fue la encargada de recoger las distinciones en un acto celebrado en Chipiona que contó con la animación del patético consejero de Turismo de la Junta de Andalucía, Juan Marín, consejería que financia dichas Banderas Azules. En realidad se dieron premios a sí mismos.


Las Banderas Azules son un ‘negocio’ de la organización privada ADEAC, sucursal de la asociación internacional EFF, que cobra como mínimo unos 450 euros por candidatura de playa, suponiendo un negocio de unos 300.000 euros al año. El año pasado la Junta de Andalucía pagó un 13% del presupuesto total de las Banderas Azules, unos 37.000 euros por los supuestos galardones que figuraban en las playas de Málaga y Andalucía (AQUÍ).

En la web de AEDAC se podía leer AQUÍ hasta el año pasado que “El programa Bandera Azul recibe una subvención de la Secretaría de Estado de Turismo que representa el 12% de su presupuesto total anual, que son 290.000 euros. La Comunidad Valenciana aporta el 17%, Catalunya el 14%, Andalucía y Galicia el 13% respectivamente, Canarias aporta el 5% y Murcia y Extremadura el 3% respectivamente. Además, Bandera Azul recibe aportaciones menores de la Diputación de Álava, las Ciudades Autónomas de Ceuta y Melilla, de los municipios de Cantabria e Illes Balears que participan en Bandera Azul y de los puertos deportivos de Baleares y de Melilla”. Lo que es un negocio.


Es decir, la Junta de Andalucía pagó unos 37.000 euros por sus banderas azules. Y entre todos los nombrados, abonaron unos 300.000 euros para repartir unas 800 banderas azules a unas playas que con ellas se supone que son más visitadas. Hoy ya han quitado esa información y solo dicen que la “Secretaría de Estado de Turismo colabora estrechamente con Bandera Azul, celebrándose la rueda de prensa anual en la que se presentan los resultados de playas, puertos y embarcaciones con Bandera Azul en su sede en Madrid”, y ponen los logos de las comunidades autónomas que aportan dinero.

Este año, las playas malagueñas galardonadas con la Bandera Azul han sido Caleta, El Dedo, El Palo, Malagueta, Misericordia, Pedregalejo y San Andrés, y además la ciudad ha recibido la mención especial ‘Playas inclusivas para todas las personas'. Esta mención “conlleva un diploma de reconocimiento ADEAC, una actividad formativa para guardavidas y técnicos municipales a cargo de la Fundación ONCE y un juego de banderas de ColorADD (Portugal)”, explican en la nota de prensa difundida por el Ayuntamiento.


Mucha imaginación municipal

Según el Consistorio en su escrito informativo, los criterios que una playa con Bandera Azul debe cumplir se dividen en cuatro áreas: Calidad del agua; Gestión ambiental; Información y educación ambiental; y Seguridad y servicios.

Así, en la nota de prensa se asegura que “la calidad de aguas de baño en la playa, durante la temporada de baños anterior, debe ser excelente, en todos sus puntos de muestreo, conforme a la Directiva de Calidad de Aguas de Baño”. Para ello “se deben tomar oficialmente un número de muestras periódicas de agua para determinar esta calidad. Adicionalmente, debe cumplir la Directiva de Tratamiento de Aguas Residuales Urbana”.

La propia ADEAC reconoció a EL OBSERVADOR que no lleva a cabo los análisis de esas aguas que certifica que son puras y cristalinas, sino que “los análisis de calidad de aguas de baño son competencia de las Consejerías de Sanidad de las Comunidades…”, por lo que es la Junta la que debe realizarlos. Tampoco organiza o participa de las actividades medioambientales que exige para conceder los ‘premios’, con que el Ayuntamiento ponga un cartel es suficiente.


Y en cuanto a cumplir con la Directiva de Tratamiento de Aguas Residuales Urbana,  (AQUÍ), Ecologistas en Acción ya denunciaba la incoherencia de dar una Bandera Azul a playas “como la Misericordia, con vertidos de pluviales y sobre todo fecales en la misma playa”.

En cuanto a la Gestión ambiental, en la imaginativa nota del Ayuntamiento indican que “la playa debe cumplir con la legislación ambiental, en especial la Ley de Costas y debe estar limpia y disponer de una adecuada gestión de residuos, incluyendo la recogida selectiva de envases, papel, vidrio, etc. La playa debe contar con baños públicos, al menos uno adaptado para personas con discapacidad”. Esto solo quiere decir que la playa tiene que tener papeleras para cada tipo de residuos y baños públicos, ya está, eso sí, dicho con mucha imaginación.


Para Greenpeace, “como organización ambientalista y conservacionista lo que realmente nos gustaría es que las banderas azules de verdad reflejaran el estado de conservación de las playas, de sus recursos naturales, de la calidad de las aguas”, ya que las banderas azules no son ahora mismo “un distintivo para auditar el estado de salud ambiental de las playas”.

En cuanto a lo que en la nota del ‘fantasioso’ gabinete de prensa municipal de Jesús Espino llaman ‘Información y educación ambiental’, se dice que “deben existir paneles en las playas con Bandera Azul con información sobre la playa, los ecosistemas litorales y, en su caso, sobre espacios naturales protegidos próximos, junto con un código de conducta para estos espacios”. De nuevo algo que suena muy bonito pero que en realidad solo implica poner un cartel en la playa con algo de información, en ningún caso supone una garantía de de conservación medioambiental.


En Greenpeace entienden que el tipo de playas que suelen recibir las banderas azules “se tratan casi de parques periurbanos, es un distintivo que da valor a la cantidad de servicios que tiene, de socorrismo, de acceso a personas con movilidad reducida, de restauración”, pero “esto es lo menos azul, una playa azul debería ser la que ha respetado las leyes medioambientales, la directiva europea de depuración de aguas, esa debería ser una bandera azul”.

Por último, respecto a la Seguridad y servicios, desde el Ayuntamiento exponen que “las playas deben tener accesos fáciles y seguros. Además, las playas urbanas deben ser accesibles para personas con discapacidad. Debe existir un equipo de primeros auxilios, así como un adecuado equipo humano y material de socorrismo”.

Desde Greenpeace sostienen que ADEAC “es una entidad privada, es un negocio, y es un atractivo para esas playas urbanas que son casi parques urbanos, como de columpios, pero poco más que aportar”. Por su parte, para Ecologistas en Acción las banderas azules “se hacen con fines turísticos, sin valorar lo que tiene que ver con el respeto ni la conservación de playas naturales”.

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