La pésima organización de andar por casa y la falta de una comunicación seria y única, hace que espectadores interesados no pudieran asistir al esperado performance de Cristina Savage. Se anunció en el patio del Ateneo a una hora y se realizó a otra

En La Casa Amarilla se exponen obras de artistas que los organizadores han cubierto con telas negras que hay que destapar, solo para llamar la atención del público y sin haberlo pedido los autores, aunque no tienen nada que ver con lo expuesto y logran un falso ‘todo es lo mismo’, algo no pretendido

OPINIÓN. Reseña. Por RC
Observador accidental

11/07/22.
 Opinión. EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com. Un amigo mío dice que en Málaga a cualquier ocurrencia o chalaura le llaman arte, y tiene razón. Este observador accidental, que no es un experto aunque mira mucho, va a reseñar a partir de ahora las muestras, intervenciones, exposiciones o cualquier otra acción artística a las que acuda, desde el punto de vista de un espectador normal y corriente que...

...pasa por allí y le echa un ojo a lo que hay. El viernes pasado tocó el turno a lo que se expone en el Ateneo de Málaga y en la galería La Casa Amarilla, dentro de un festival de arte llamado Estival y que se autosubtitula Díscolo, y que paga la cerveza San Miguel.


Que San Miguel pone el dinero, es seguro, porque parece que ha pintado todas las obras que participan en las muestras, de las veces que sale su firma en todas partes. Y a lo mejor contribuye con algo el Ayuntamiento de Málaga, aunque es raro. El resto de nombres que figuran en el cartel, un montón, no creo que aporten nada más que eso, su nombre y favores. La inmensa mayoría son los museos municipales. Es decir, que casi todos son la misma cosa institucional. Pero existe la creencia que llenar los carteles con los logos de empresas, entes y administraciones que supuestamente participan en las acciones artísticas, sirve para dar a entender que aquello es muy importante e interesa a todo el mundo. Pues no.


La verdad es que va muy poca gente a estas cosas. Pero parece que da igual. Lo importante es que los organizadores estén contentos con ellos mismos y ya está. Lo importante es creer que hay que ponerle a lo que se organiza un nombre que sea de maldito o de malo, de malote, porque los artistas deben serlo, digo yo, dicen ellos. Y aquí han encontrado el calificativo de Díscolo (uno solo, con lo que no se sabe si solo se refieren al del cartel, del que se ha corrido el rumor que los ojos son del ínclito millonario con arte venido a menos Fernando Francés), como si eso hoy en día significara algo más que no querer bajar la basura por la noche cuando lo manda la pareja. Pero ellos se creen que si se escribe un largo texto justificando el título es suficiente. Y eso hacen siempre. Pues también que no.


Incompetentes conscientes

De lo visto, lo único que me llamó la atención muy por encima de lo demás, que es bastante conocido y nada díscolo, sino normalito, es una de las muestras que se exponen en el Ateneo de Málaga. Del artista vasco Sali Salinas, firma Bolidismo AQUÍ, y es “una muestra en la que se recogen cinco expresiones / frases espontáneas de cinco mujeres, y se plasman en cinco esculturas, que tratan de mostrar de manera ‘física’ esas frases enunciadas en ese ‘Momento’ de indignación, impotencia e incoherencia”. Momento de indignación producido por las “noticias relacionadas con la violencia hacia las mujeres, noticias que informaban de: violencia física, violencia psíquica, violencia sexual, violencia oral, violencia colectiva, violencia mortal...”, escribe el propio Salinas.



https://youtu.be/z_S5Dn37-Hw

El texto completo con el que el artista de Durango, Vizcaya, introduce su muestra Incompetentes conscientes dice así:


“A lo largo del año 2019 pude sentir un incremento de las noticias relacionadas con la violencia hacia las mujeres, noticias que informaban de: violencia física, violencia psíquica, violencia sexual, violencia oral, violencia colectiva, violencia mortal...”.


“Casi todas las noticias hablaban de incrementos en los porcentajes de los diferentes ámbitos en los que se intenta medir los "tipos" de violencia. El año terminó con el increíble dato de al menos 55 mujeres asesinadas”.


“En paralelo me di cuenta, de que cada vez que salía una noticia al respecto y había un grupo de personas escuchándola, de manera espontánea, indignados y con rabia; las personas allí presentes pronunciaban frases que trataban de "condenar" tan despreciables actos”.


“Con este contexto, nace "Incompetentes Conscientes", una muestra en la que se recogen cinco expresiones / frases espontáneas de cinco mujeres, y se plasman en cinco esculturas, que tratan de mostrar de manera "física" esas frases enunciadas en ese "Momento" de indignación, impotencia e incoherencia”.


Y esto hay que ir a verlo. No es cuestión de explicarlo aquí malamente. Se va y se ve bien y despacito. Según Salinas: “Normalmente creo un tipo de arte que muestra incongruencias sociales. Arte como herramienta de cambio social, Para mí el Arte es generar emociones, porque de emociones entiende todo el mundo”. Y tiene toda la razón. Eso hace y lo demuestra.


En la difusa Casa Amarilla

En La Casa Amarilla se inauguró otra muestra llamada Artistas díscolos. La verdad es que no me interesa nada. Y es que no adquiere más importancia una obra si se muestra al público del revés, envuelta en calcetines usados o detrás de una tela negra que hay que apartar para verla, como es el caso de lo expuesto allí. En realidad, lo que se consigue es desvirtuar la obra si esto no va incluido ya en la propia expresión del autor. Si no es una decisión suya que forma parte del proceso de creación. En este caso, no es así. Se tapan las obras con telas negras solo para llamar la atención del público. Es una genialidad de los organizadores. Y lo que se consigue es que todas aquellas unidades artísticas colgadas en las tres paredes de La Casa Amarilla (cuartito amarillo más bien) adquieran un formato común. Como que todo forma parte de un todo. Cuando no es así y cada una es de su padre y de su madre. No sé qué habrán dicho los autores, pero yo me cabrearía si fuera uno de ellos. Es tan antiguo lo de querer ser moderno que ya aburre. Y lo de querer ser transgresor o díscolo de verdad, en estos tiempos que corren, es tan difícil, costoso y lleva aparejada una dosis de renuncia de la realidad tan grande, que no se aprecia en ninguna de estas ofertas. Sobre todo por parte de los promotores, aunque sea lo que más les gustaría.


En el viejo Ateneo

En la entrada del Ateneo, la institución subvencionada tiene instalado un limosnero con un cartel que dice:
“Ateneo. ¿Te gusta lo que ves? Si estás disfrutando de tu visita puedes dejarnos tu donación en esta urna y colaborar con nuestro proyecto cultural. Visita nuestra web y descubre todas las actividades y exposiciones que organizamos. www.ateneodemalaga,org. Conviértete en mecenas de la cultura”. Creo que el tipo de monedas que hay en la urna no debe ser la medida del valor que se le da a lo que se ve, sino a la inteligencia del que ha puesto aquello allí

La inauguración de la exposición en la Amarilla era a las 20:00 horas, y más tarde a las 21:00 tendría lugar una performance de la excelente Cristina Savage en el patio del Ateneo, así que allí me encaminé. Vi primero la muestra que hay a la entrada, que me pareció que ya la había visto muchas veces aunque era la primera y después subí las escaleras y vi las otras dos. La única que me impresionó y me sirvió de algo, fue la de Salinas/Bolidismo. Toda una patada en los lobanillos y que se describe en otra parte de esta reseña.



Dieron las 20:50 horas y no veía que hubiese por allí movimiento que pudiera dar lugar a una performance, y bajé a preguntar a esa garita de guardia que tiene la magna institución a mitad de la escalera. Un señor muy amable, me explicó que habían cambiado la hora de la intervención de Savage y que era a las 22:00h y que ya lo habían puesto en su web. Ya saben, esa superconocida y supervisitada web del Ateneo que hay que consultar cada media hora para conocer la realidad cultural de Málaga. Así que si yo no lo sabía que me fueran dando bien y pronto (esto es la traducción de lo que me dijo aquel amable señor). Como tenía otras cosas que hacer me jodí y no puede quedarme. Me hubiese gustado mucho.

Pero es que la seriedad y la comunicación en este festival Estival, como en casi todas las acciones o actos culturales que se hacen en Málaga que no son comerciales y quieren rentabilizarlos de verdad, vamos, que quieren que vaya mientras más gente mejor, no es lo fuerte. Desde el Ayuntamiento, desde el Ateneo y desde La Casa Amarilla (solo falta la pagana San Miguel, que seguro que lo haría con más seriedad y más cerveza) recibes comunicados distintos con fotos glosando cada uno a su estrella. Ya sea el Consistorio a la concejala de Cultura, Losada; el Ateneo a su presidenta, Abon o la Amarilla a su lider, Burbano. Todos los comunicados distintos. Dando importancia a lo mío o lo suyo, según se mire, y en este caso hasta con diferentes horas para lo mismo. Pero es que les da igual la gente que vaya a estas cosas. El patrocinio es el mismo vayan diez o diez mil. Y las cifras suelen moverse por el primer dígito.