Según explica José, uno de esos empleados, el trabajo lo consiguió mediante una oferta del Instituto Municipal para la Formación y el Empleo (IMFE), “una oferta pública de aquí de Málaga, del Ayuntamiento, y ellos ya te pasan a una empresa aparte”

“Prometen un horario, prometen descansos, y luego no lo cumplen, y pagan el mínimo, aunque sean seis días, eso es inhumano para los que vayan a estar ahí”, asegura José


24/11/22. 
Redacción. EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com. La Copa Davis que empezó el pasado martes en Málaga no ha podido hacerlo con peor pié. A la ausencia de la mayoría de figuras del tenis mundial (solo participan dos top 10), se ha unido una asistencia por debajo de lo esperado en su primera jornada y, sobre todo, la denuncia de las malas...

...condiciones de trabajo que han tenido que soportar los trabajadores temporales contratados.

Según explica José, uno de esos trabajadores, el empleo lo consiguió mediante una oferta del Instituto Municipal para la Formación y el Empleo (IMFE), “una oferta pública de aquí de Málaga, del Ayuntamiento, y ellos ya te pasaban a una empresa aparte”. Los trabajos que se ofertan “son de acomodadores, vigilantes de seguridad, los que dan la entrada…”.


“Nos dieron el horario”, continúa José, “que en teoría yo tenía el primer día 7 horas y acabé haciendo casi 13. Además nos prometieron un descanso, y no nos lo dieron hasta el final, cuando casi acababa el partido de tenis”. Durante su turno José estuvo “controlando entradas en la puerta, validando los tickets”.

Tal y como asegura, aguantó “trece horas de turno, sin comer, sin un descanso, todo el rato de pie en el mismo sitio, ni una silla… Lo único que nos dieron fue agua, que había un dispensador, que rellenabas tu vaso”. José también lamenta que “no nos dieron nada de comer, lo que hubieses comido tú antes de entrar a las 13:00 h.”.

“Yo vi el primer día y renuncié, se lo dije a mi jefa que no iba a seguir”, afirma, “y compañeros míos más de lo mismo, porque viendo el percal como fue el ayer (por el martes), que no nos dieron ni un descanso de 5 minutos a las seis horas de trabajo, una pequeña merienda y poder sentarte, nada”.


José entiende que “el tenis se puede alargar y tal”, pero la organización fue “un caos, porque desde el principio estaba todo improvisado, porque no sabían por donde venían las cosas. Probaron el primer día con nosotros a fuego, y es lo que nos comimos”.


Según tiene entendido “habían contratado a 180 personas, pero acabaron renunciando o se fueron del puesto bastantes de ellas, según lo que vi”. Una de las compañeras de José tenía que trabajar ayer “quince horas, desde las 8:30 de la mañana a 12 de la noche, sin parar”.

“Prometen un horario, prometen descansos, y luego no lo cumplen, y pagando el mínimo, aunque sean seis días, eso es inhumano para los que vayan a estar ahí”, sentencia José, “porque estás un día entero trabajando y al día siguiente con las horas de descanso no da, así que yo me negué”.