Remedios Ramos, concejala de IU: “El alcalde, en vez de preocuparse por producir menos basura y reciclar más, con sus políticas desarrollistas depredadoras del territorio cada vez produce más basura y desgraciadamente recicla menos y, por tanto, tendrá que pagar también más”

El Consistorio de Paco de la Torre “tan solo recicla en torno al 50 por ciento de los residuos provenientes de la recogida selectiva en el Centro Ambiental de Los Ruices. Gran parte de esta recogida se entierra por falta de personal, por lo que existe una gigantesca planta de reciclaje que está como escaparate solo de buenas intenciones”

19/01/23
. Opinión. EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com. A pesar del empecinamiento del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, en vender la ciudad como sostenible, la realidad es que el problema con su basura cada vez es mayor y más insostenible, como demuestra que el vertedero de Los Ruices recibe cada día 730 toneladas de basura...

...que el Ayuntamiento no recicla, lo que además, tras la instauración de un reciente impuesto nacional que grava el depósito de este tipo de desperdicios en los basureros, establecido en la Ley de Residuos, va a suponer unos 8 millones de euros todos los años a las arcas municipales que tendrán que pagar entre todos los malagueños.


Tal y como explica Francisco Jiménez en un artículo para el diario Sur (AQUÍ), a partir del 1 de enero de este año el Ayuntamiento tiene que pagar 30 euros por cada tonelada de basura no reciclada que arroje a los vertederos, lo que representará un coste de unos 8 millones de euros al año para la ciudad, a raíz de la instauración de un nuevo impuesto gestionado por la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT) que tendrá que ser pagado al final de cada trimestre.

El vertedero municipal de Los Ruices recibe 730 toneladas de basura cada día que el Ayuntamiento no recicla, es el tercer basurero que ha tenido Málaga, y a este ritmo llegará al máximo de su capacidad en cinco años. En teoría la implantación del contenedor marrón debería disminuir la cantidad de residuos, pero entre que se está retrasando y que los resultados en las localidades donde se han puesto en marcha no han sido buenos, no se prevé que esta disminución sea especialmente significativa.

Esto viene a poner de manifiesto que el Ayuntamiento malagueño del popular Paco de la Torre, que por un lado promueve la candidatura de la ciudad a la Expo 2027 de la sostenibilidad, por otro lado muestra una total falta de esfuerzo para promover y fomentar el reciclaje, lo que denota su falta de compromiso con el medio ambiente y con los ciudadanos de Málaga.


El Ayuntamiento no se toma en serio el reciclaje

Remedios Ramos, concejala de Izquierda Unida en el Consistorio de Málaga, considera que “el equipo de gobierno del PP y su alcalde deberían de tomarse en serio el reciclaje y la economía circular. Gastan mucho dinero en propaganda, pero a la hora de la verdad De la Torre y Teresa Porras (concejala de Limasam, la empresa responsable de la limpieza en la ciudad) no hacen sus deberes, y en vez de preocuparse por producir menos basura y reciclar más, con sus políticas desarrollistas depredadoras del territorio, cada vez se produce más basura y desgraciadamente se recicla menos y por tanto tendrá que pagar también más”.

Ramos solicita que “no se repercuta a los ciudadanos ese coste en el futuro recibo de la basura, una nueva tasa que en Málaga hasta ahora no se pagaba y De La Torre ha anunciado que recuperará en los tributos municipales después de las elecciones de mayo de 2023”.

La concejala entiende que “hay que promover la separación en origen, sobre todo la orgánica, además de valorizar los residuos que se pueden conseguir y obtener compostaje de calidad e incluso la producción de biogás. El objetivo ideal y final sería eliminar el contenedor gris de restos”.


Para Ramos, aunque “es preocupante la mala gestión de la recogida selectiva de residuos en origen, pero aún es más preocupante la gestión de estos residuos en su destino, ya que según datos de la propia empresa tan solo se recicla en torno al 50 por ciento de los residuos provenientes de la recogida selectiva en el Centro Ambiental de Los Ruices. No se recicla todo lo que recibe y gran parte de esta recogida selectiva se entierra por falta de personal por lo que existe una gigantesca planta de reciclaje que está como escaparate de buenas intenciones”.

Y es que la concejala recuerda que a la planta de clasificación de envases de Los Ruices “se la dotó de un nuevo sistema automatizado de separación de los residuos procedentes del contenedor amarillo (plásticos de varios tipos, latas y bricks) con un robot, equipado con sensores de infrarrojos e imanes, que tuvo un coste de casi dos millones de euros”.

Además, Ramos asegura que “la acumulación de residuos junto a contenedores repletos de recogida selectiva es frecuente. Al margen de los hábitos de los malagueños y malagueñas, la realidad es que en los últimos años también ha menguado la flota de 15 vehículos (conductor y operario) destinados a esta tarea, hasta dejarlos en los ocho actuales que operan de lunes a viernes”. A la concejala le preocupa “esta reducción de la frecuencia asignada a la recogida selectiva de residuos, que además tiene un efecto perverso, ya que aumenta la carga de trabajo del operario que realiza esa tarea al acumularse residuos de varios días en calles que ha de atender en su jornada habitual”.


“No queda ni la menor duda de que la mala calidad y deficiente gestión del servicio de recogida selectiva de basuras y su posterior reciclaje se debe a la enorme infrautilización de los medios humanos y materiales de los que dispone y puede movilizar Limasam”, afirma Ramos, ya que “cada día hay muchos vehículos, maquinaria y materiales destinadas a la prestación del servicio que no se utilizan, pero según denuncian los propios operarios, el principal motivo de la pérdida de calidad es la falta de personal, ya que existe un déficit de operarios tanto en las tareas de recogida selectiva como en las de reciclaje”. Hay que recordar que Limasam tuvo un presupuesto de más de 120 millones de euros el año pasado (AQUÍ).

A esta situación se unen “dos lastres”, según Ramos. “El primero, que el servicio ya no se presta los fines de semana, a pesar de que es cuando las familias suelen depositar más envases y papeles. Así, los sábados solo sale algún camión si hay conductores disponibles, mientras no se recoge ni domingos ni festivos, de ahí que los lunes y martes sea más habitual la estampa de contenedores desbordados hasta que los trabajadores se ponen al día”.

“El segundo”, continúa Ramos, “es que cada vez que se avería un camión de basura orgánica o por algún motivo falla un conductor se suple con los equipos de selectiva para no dejar desabastecido el único servicio que en Limasam es esencial”.

Educar a la población

Por otro lado, el profesor de la UMA y autor de BlogSOStenible, Pepe Galindo, considera que “multar a los ayuntamientos que no hacen bien su trabajo puede ser una buena medida, pero como el dinero no es suyo, tal vez no tenga el efecto que sería deseable. Subir los impuestos a los ciudadanos, tampoco tendrá mucho efecto, porque el ciudadano que reduzca su basura no reducirá sus impuestos. Es decir, los impuestos se van a subir para todos”.


Para Galindo el principal problema es que “la población no sabe o no quiere reciclar adecuadamente. Se aprecia echando un ojo a las papeleras, a los contenedores de basura o mirando simplemente al suelo”, por lo que propone 3 medidas, “todas ellas necesarias”:

Primero, habría que “cobrar la basura por cantidad”, algo que se viene haciendo “en algunas ciudades obligando a que la basura vaya en ciertas bolsas y la tasa se paga al pagar esas bolsas, pero es complicado de gestionar. Y hay que poner multas a quienes no lo hagan bien”.

Segundo, hay que “educar en la reducción de recursos y en utilizar bien el contenedor marrón”. Y es que Galindo entiende que “ese contenedor puede ser muy útil, si se usa bien. En todo caso, lo ideal sería que cada barrio tuviera un lugar de huertos urbanos, con zona de compostaje”.

Y tercero, Galindo cree que “la reciente Ley de Residuos es tan nefasta que no tendrá apenas efectos positivos”, por lo que “para eliminar los envases de usar y tirar es necesario optar por dos medidas: a) que los envases de vidrio sean siempre reutilizables (a través de un sistema SDDR). b) poner una tasa a los envases de usar y tirar que vaya duplicándose año a año, de forma que las industrias tengan un claro aliciente para pasarse a envases reutilizables”.