“Todos los ases vienen marcados por los mismos vicios: facilitar el negocio privado en terrenos públicos; el recurso al cemento y al hormigón como modelo de ciudad y la supeditación del bienestar de los ciudadanos a las exigencias de un modelo económico basado en el turismo de masas”

OPINIÓN. Tribuna Abierta. Por Antonio Somoza Barcenilla
Periodista


20/10/20. Opinión. El periodista Antonio Somoza escribe en esta Tribuna Abierta para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre cuatro polémicos proyectos en la ciudad de Málaga: “Espero realmente que la movilización ciudadana ponga en evidencia las marcas de tahúr del As de corazones del señor alcalde; lo mismo que espero que los ciudadanos o el mar pongan en evidencia la locura de...

...la torre del puerto y que el sentido común y los ciudadanos de pie y los comerciantes de Cruz de Humilladero/Carretera de Cádiz recuperen el proyecto original del bosque urbano, imprescindible para la salud física de los vecinos de una de las zonas más densamente pobladas de Europa y para la salud económica del pequeño comercio de proximidad”.

Los ases marcados de Francisco de la Torre

Yo pensaba, de buena fe, que la pandemia sanitaria y la crisis económica que ha generado iba a servir, al menos, para que los responsables políticos no volvieran a reproducir los errores que nos han llevado a una situación tan crítica. Lo alertaba en los artículos que publiqué en El Observador el pasado mes de mayo bajo el epígrafe “Apuntes para una salida de la crisis” y que acaban de compilarse en un libro que ha editado recientemente el Ateneo Libertario El Acebuche en colaboración con Ediciones del Genal. La realidad me ha hecho ver lo equivocado que estaba; tanto a nivel nacional, como autonómico y local. En esta ocasión me voy a centrar en uno de los proyectos del Ayuntamiento de Málaga, el que tiene previsto para el solar de los antiguos cines Victoria y Astoria, en la plaza de la Merced.

Es uno de los cuatro ases de la baraja urbanística que maneja el equipo de Francisco de la Torre para el futuro inmediato de Málaga. Todos los ases vienen marcados por los mismos vicios: facilitar el negocio privado en terrenos públicos; el recurso al cemento y al hormigón como modelo de ciudad y la supeditación del bienestar de los ciudadanos a las exigencias de un modelo económico basado en el turismo de masas, un turismo que ha desaparecido de nuestras calles y que no sabemos cuanto tiempo tardará en volver a recuperarse al nivel que sueña el alcalde y su equipo.

Estos cuatro ases, comparten la característica de los naipes que utilizan los tahúres en su partida con la ciudadanía, a la que nos reservan el papel de primos a los que es fácil de desplumar. Para ello, cuentan además, con la colaboración de un par de crupieres de la familia: el tándem formado por Juanma Moreno Bonilla y Elias Bendodo al frente de la Junta de Andalucía que legislan sin parar en plena pandemia (Decretazo y la denominada Ley de Impulso para la Sostenibilidad del Territorio de Andalucía) para eliminar trámites y salvaguardas culturales y ecológicas y facilitar el expolio de suelo público y la explotación intensiva del territorio a favor de su amigos y benefactores. Sin importar que este tipo de iniciativas intensifique, aún más, un modelo de ciudad y de desarrollo territorial contrario a la sostenibilidad de la que presume; que ya mostró sus goteras en la crisis del ladrillo y que ha agudizado los efectos de la crisis sanitaria y en la ruina económica en la que ahora estamos.

El As de Trébol, es el proyecto del Bosque Urbano en el que tienen previsto construir tantas torres y tan altas que nos impedirán ver el jardín particular en el que se convertirá el anhelado bosque y que hará atractiva la venta de pisos lujosos y oficinas de alto standing. Además de contar con un mega centro comercial que amenazará la subsistencia del comercio de proximidad de los barrios circundantes.

El de Picas se juega en la zona portuaria más próxima a Muelle Heredia, donde también están previstas oficinas y zonas residenciales para turistas y para ricos.

El de Diamantes es la torre que quieren construir en el muelle de levante, junto a la estación marítima de cruceros, donde se piensa ubicar un hotel de lujo y (¿a ver si lo adivinan?) viviendas del mismo nivel o superior, a pesar de las serias dudas de seguridad que plantea la parcela tanto por la proximidad con el mar como por los problemas de cimentación del muelle sobre el que se asentará, como denunciaba El Observador la pasada semana y ayer mismo en dos informaciones muy oportunas.

Finalmente, el As de Corazones, se lo tienen reservado para la plaza de la Merced, en pleno corazón de la ciudad y, lo que es más importante, en pleno corazón de los malagueños y malagueñas. En esta ocasión, la propuesta municipal, consiste en un edificio para albergar, en el subsuelo, un auditorio, a pesar de que a menos de un kilómetro ya tenemos hasta tres espacios que se utilizan para actuaciones de aforo medio/bajo: el Teatro Cervantes, el Teatro Romano y el Recinto Eduardo Ocón. Para las plantas sobre rasante, el Gobierno Municipal ha desarrollado una idea que tampoco se puede calificar como buena ni como novedosa: la instalación de locales de hostelería y restauración “gourmet”, dirigido, fundamentalmente, al turismo.


Más o menos en la misma línea de la apuesta que ha fracasado en repetidas ocasiones en el Mercado de la Merced, situado justo al otro lado de la plaza. Una experiencia que ha fallado tantas veces como se ha relanzado y que no tenemos ni idea del costo que ha podido suponer para la ciudad. Lo que es seguro es que el experimento ha arruinado a varios profesionales de la hostelería que se creyeron la propaganda municipal y que han tenido que cerrar porque el negocio no daba para pagar el alquiler de los espacios. Y eso a pesar de que la experiencia del Mercado de la Merced se lanzó en un momento en el que el turismo de Málaga se encontraba en la cresta de la ola económica y turística.

Afortunadamente, no está todo perdido en esta partida a pesar de las cartas marcadas de Francisco de la Torre y a pesar de los manejos de los crupieres Moreno-Bendodo, ni en el caso de la Merced ni en el resto de proyectos faraónicos, para enriquecer, aún más, a unos pocos a costa de suelo municipal e inversiones públicas. Hace apenas 10 días un grupo de malagueños lanzó un manifiesto, “Dejen el álbum de familia de Málaga en el solar del Astoria”, que sumó en un solo día más de 800 adhesiones de personas de todas las clases sociales y todas las ideologías. Un manifiesto precioso, redactado desde el corazón de una ciudad que se resiste a perder su identidad y trata de reivindicar sus raíces. Pocos lugares, como ese solar, para comprender la evolución de una ciudad cristiana, musulmana, romana y fenicia formada al abrigo de Gibralfaro en los márgenes del cauce fluvial que discurría desde calle Victoria hacia el mar, en paralelo a los restos del solar del Astoria.

Y no está todo perdido, porque incluso Noelia Losada, concejal de Cultura y Deportes por Ciudadanos se confiesa cautivada por la plaza abierta y parece dispuesta a no seguir las directrices del alcalde, según recoge Sur en su edición del 7 de octubre (1). Esperemos que en las próximas semanas reine en la ciudad la calma chicha y que un terral verde no cambie la dirección de la veleta y no agoste la esperanza de mantener abierto el álbum de familia de la ciudad.

La importancia de los restos arqueológicos, es el último tronco al que se aferra el alcalde, para mantener sus sueños de hormigón armado en la Merced. Parece que los únicos restos dignos de ser mantenidos, en la visión de Francisco de la Torre, son los que documentan el pasado de las clases dirigentes: los templos, los teatros, los palacios, las saunas y otros edificios de alcurnia. El resto, los que recuperan los modos de vida de las clases populares (tiendas, ínsulas, tumbas, pozos, talleres, hornos de pan…) no tienen categoría para tener su espacio en ese álbum de familia de la ciudad y pueden ser arrasados para levantar sobre ellos modelos de negocio dirigidos a ricos y turistas, aunque estén condenados al fracaso y la ruina. Y, ¿quién pagará entonces el destrozo? Pues me temo que, una vez más, el dinero público que se genera con los impuestos de todos y todas, volverá a ser utilizado para sufragar los sueños de grandeza del señor alcalde. Para eso, para el cobro de impuestos, si que tiene en cuenta el alcalde a los vecinos menos favorecidos

Espero realmente que la movilización ciudadana ponga en evidencia las marcas de tahúr del As de corazones del señor alcalde; lo mismo que espero que los ciudadanos o el mar pongan en evidencia la locura de la torre del puerto y que el sentido común y los ciudadanos de pie y los comerciantes de Cruz de Humilladero/Carretera de Cádiz recuperen el proyecto original del bosque urbano, imprescindible para la salud física de los vecinos de una de las zonas más densamente pobladas de Europa y para la salud económica del pequeño comercio de proximidad.

En nuestras manos está… espero que el Mediterráneo, nuestro mar, nos eche una mano para poner en evidencia la locura del edificio del muelle y arrase los diques de levante antes que haya personas trabajando en la cimentación del rascacielos o de que haya abierto sus puertas el hotel de lujo, para evitar pérdida de vidas humanas, tanto de trabajadores pobres como de ricos usuarios de un hotel tan caro como descabellado.

(1) https://www.diariosur.es/malaga-capital/astoria-delatorre-queda-solo-20201006205213-nt_amp.html?__twitter_impression=true

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