OPINIÓN. Una Tribuna abierta del periodista Curro Troya

09/11/20. Opinión. El periodista Curro Troya reflexiona sobre el alumbrado navideño: “Tampoco tiene mucho sentido que se promueva una 'atracción' que ha provocado en años anteriores tremendas aglomeraciones humanas cuando, al mismo tiempo, las autoridades públicas están exigiendo una mínima distancia social como forma de prevención ante los contagios víricos”. Troya pronunció lo aquí escrito en su sección...

...‘Arde Troya’ que emite la cadena de televisión 7TV los jueves a las 21:00 h. Una reflexión que también reproduce Andalucía Información. EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com lo comparte por su interés.


https://youtu.be/OkZp8uHZRGQ

Mucha iluminación y muy pocas luces

Desde hace semanas la ciudad de Málaga tiene puesto el alumbrado navideño. En realidad hace meses que los operarios de la famosa y repetida contrata municipal comenzaron el despliegue de los cientos de miles de bombillas con los que Paco de la Torre y Teresa Porras nos 'regalan' cada año la temporada de compras de otoño-invierno en calle Larios (el resto de la instalación es irrisoria en comparación con las ojivas de la atracción lumínica central).

El debate ha surgido este año por contraste con lo realizado por otros regidores municipales, como las alcaldesas de Fuengirola y Marbella, que son del mismo partido que nuestro 'padre celestial', y que, sin embargo, han decidido dedicar el dinero a paliar los efectos económicos que está provocando la pandemia o, directamente, en forma de apoyo al tejido comercial.

No deja de ser paradójico que ya tengamos restricciones de horarios en el sector de restauración y ocio nocturno y, aún así, en 'La Casona del Parque' hayan apostado por una iluminación que cuesta muchos cientos de miles de euros para promocionar el comercio, cuando llevamos meses de absoluta incertidumbre sobre horarios o semanas disponibles ante posibles confinamientos por la llamada 'segunda ola'.

Tampoco tiene mucho sentido que se promueva una 'atracción' que ha provocado en años anteriores tremendas aglomeraciones humanas cuando, al mismo tiempo, las autoridades públicas están exigiendo una mínima distancia social como forma de prevención ante los contagios víricos.

Dejando de lado que el alcalde y su concejala puedan tener algún motivo o compromiso concreto por el que se vean obligados a beneficiar a la contrata, sólo recordando la sátira del poeta romano Juvenal —pan y circo— puede entenderse que nuestros 'iluminados' munícipes piensen que el alumbrado es el entretenimiento circense que haga de pantalla y oculte los problemas reales de los malagueños y malagueñas. Pero, ¿dónde está el pan?

Al final, nos dejan claro que tenemos una carísima y faraónica iluminación que pone de relieve las pocas luces que tienen en nuestro Ayuntamiento.

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