“En los libros de texto de secundaria y bachillerato se ha pasado de la demonización de los rojos a una falsa equidistancia que afecta a muchos aspectos de la Historia española y, de manera especial, al tratamiento que se da a la represión”

OPINIÓN. Tribuna Abierta. Por Antonio Somoza Barcenilla
Periodista


17/11/20. Opinión. El periodista Antonio Somoza escribe en esta Tribuna Abierta para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre la polémica por el apoyo de Bildu a los Presupuestos Generales del Estado: “Es increíble como arraigan las ideas que se difunden desde VOX, el PP e incluso desde algunos líderes del PSOE, para descalificar cualquier apoyo de Bildu y la naturalidad con la que se asume el apoyo de VOX...

...a los presupuestos y los propios gobiernos de Andalucía, Murcia o Madrid. Es bueno recordar que VOX, en la defensa de su moción de censura, no tuvo problema en reivindicar los gobiernos de los últimos 80 años (incluidos todos los que ejecutaron la política del terror diseñada por Emilio Mola)”.

Mancillar la memoria y la historia de un pueblo

El pasado 6 de noviembre, Alfonso Vázquez relataba en la sección Crónicas de la Ciudad del diario La Opinión dos actuaciones vandálicas que se habían producido meses antes sobre dos carteles informativos en el municipio de Málaga. El artículo, titulado “La intransigencia aplicada a dos carteles” (1), denunciaba las pintadas que se habían producido sobre los textos de dos paneles situados en la entrada de la antigua prisión provincial de Cruz de Humilladero y en la Laguna de la Barrera.

El primero trataba de señalar un lugar de Memoria, de honrar a las decenas de miles de malagueños que pasaron por sus celdas durante la Guerra Civil y el franquismo y a los miles que salieron de sus muros para morir fusilados en las tapias del Cementerio de San Rafael tras la entrada en la ciudad de las tropas franquistas y del ejercito fascista italiano a partir de febrero de 1937. Y también para recordar a los cientos que murieron en las sacas que se produjeron en la cárcel en el periodo republicano, entre julio de 1936 y principios de febrero de 1937.

Estado de la placa antes de la pintada


El segundo cartel atacado, simplemente recordaba a los trabajadores de los tejares que habían excavado los terrenos del barrio de Teatinos para sacar la arcilla con la que se nutrían las industrias cerámicas de la Colonia de Santa Inés. Su trabajo fue esencial para que se formara la laguna de la Barrera, para que años después nidificaran en sus orillas numerosas especies de aves acuáticas y para que los ciudadanos de hoy en día disfrutemos de un espacio natural único en el núcleo urbano.

Como ocurre con los manifestantes que hace unos días enarbolaban la bandera de la libertad para exigir sus privilegios (ver mi anterior columna en El Observador ¡¡¡Libertad!!!) es difícil señalar a los responsables concretos que se esconden tras la pintura negra y la A, rodeada de un circulo en blanco del cartel de la cárcel o tras las firmas Kaos y Pirata del cartel de la laguna de la Barrera. Pero no es tan difícil deducir las fuentes en las que han bebido sus autores para realizar semejante “hazaña”.

Han pasado muchos, demasiados años, desde que el general Emilio Mola dictara resoluciones sobre la manera en la que debería de actuar la parte del Ejército que se levantó contra la República. “Hay que sembrar el terror, hay que dejar una sensación de dominación eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros”, afirmó el director del golpe militar el día 19 de julio de 1936. Y dispusieron de muchos, demasiados años, para ejecutar ese plan a conciencia y para escribir la historia a su gusto.

Yo fui uno de los millones de españoles que estudiamos la historia según los gustos imperiales de aquellos militares y que nos criamos en el seno de familias aterrorizadas por haber sufrido en sus carnes las instrucciones de aquel general carnicero sin escrúpulos ni vacilación. Cuarenta años, son muchos años para que una dictadura como la franquista no impusiera, por las buenas o por las malas, su discurso histórico y sus valores amorales. Pero tras aquellos cuarenta años de manipulación y represión, llegó la Constitución del 78 con su pacto de silencio, con su ley de amnistía para todos (incluidos los represores) y sin ningún tipo de renovación en las estructuras en las que se había sustentado la dictadura franquista: ni la Judicatura, ni la Policía, ni el Ejército, ni la Iglesia, ni la Administración, ni los poderes económicos fueron depurados y los pilares de la dictadura se convirtieron, de la noche a la mañana, en prohombres de la democracia.

Imagen publicada en La Opinión de Málaga con el actual estado del panel situado ante la antigua prisión provincial

La llegada de la democracia tampoco supuso una revisión a fondo del relato histórico que se había forjado durante la dictadura. La revisión histórica que se ha realizado en los más de cuarenta años de democracia se ha quedado en textos eruditos, pero no ha alcanzado a la historia que se explica en los niveles educativos no universitarios. En los libros de texto de secundaria y bachillerato se ha pasado de la demonización de los rojos a una falsa equidistancia que afecta a muchos aspectos de la Historia española y, de manera especial, al tratamiento que se da a la represión. En los últimos años, especialmente desde el surgimiento de VOX, lo poco que se había avanzado en el conocimiento imparcial de nuestra historia ha sufrido un retroceso importante para volver a los paradigmas de la dictadura.

Y buena parte de la población, incluidas capas que sufrieron directamente la política de terror y de manipulación histórica, aceptan las mentiras de la ultraderecha. Al fin y al cabo son los conceptos con los que se educaron, les son familiares y, además, les hace partícipes de los destinos de un Imperio que nunca existió, al menos, tal y como se lo cuentan. Se niegan a aceptar que esa ensoñación imperial se asienta sobre decenas de miles de compatriotas asesinados y sobre millones de españoles aterrorizados meticulosamente por la fuerza de las armas.

Es increíble como arraigan las ideas que se difunden desde VOX, el PP e incluso desde algunos líderes del PSOE, para descalificar cualquier apoyo de Bildu y la naturalidad con la que se asume el apoyo de VOX a los presupuestos y los propios gobiernos de Andalucía, Murcia o Madrid. Es bueno recordar que VOX, en la defensa de su moción de censura, no tuvo problema en reivindicar los gobiernos de los últimos 80 años (incluidos todos los que ejecutaron la política del terror diseñada por Emilio Mola). A propósito de esta doble vara de medir, Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla, escribió el pasado 13 noviembre un artículo en eldiario.es, titulado “¡Ya está bien!” (2) en el que explica con bastante claridad dónde está el verdadero peligro para la democracia en nuestro país.

Bildu, a día de hoy, es un partido político legal que, en su momento, tuvo un papel importante para que ETA dejara de matar y para que las reivindicaciones independentistas de parte de la sociedad vasca se encauzaran por métodos políticos y no criminales. Es cierto que nunca han condenado de manera expresa la actividad terrorista de ETA, pero no es menos cierto que no reivindican los años de plomo y que su apuesta por la vía política es nítida. ETA, en sus 43 años de historia criminal, asesinó a 829 personas y, a día de hoy, buena parte de sus integrantes continúan en la cárcel afrontando largas penas por sus crímenes. Ninguno de los asesinos franquistas pasó, ha pasado o pasará un solo día en la cárcel por sus crímenes.

Vox, como Bildu con ETA, no ha pedido perdón por los crímenes cometidos por el franquismo y, no sólo eso, sino que tampoco tiene problemas para reivindicar la actuación criminal de los gobiernos que ejecutaron la mayor matanza de compatriotas de la Historia Contemporánea de nuestro país.

La represión en Málaga

A modo de ejemplo, sólo en la fosa de San Rafael de nuestra ciudad se han recuperado los restos de más de 2000 asesinados, menos de la mitad de los más de 4000 malagueños que, según la documentación, fueron masacrados sin juicio o con juicios ilegítimos en los primeros años de la dictadura franquista en Málaga capital. La mayoría de esos asesinados fueron tiroteados en las tapias del cementerio donde fueron trasladados desde las celdas de la prisión provincial.


En realidad, es muy difícil saber el número de malagueños asesinados por los franquistas en aplicación de la política de sembrar el terror, entre otros motivos por sucesos como los acaecidos en la carretera de Almería, conocidos como “la desbandá”, un crimen que nunca se intentó cuantificar por los gobiernos de la dictadura que pusieron todo su empeño y todos los recursos del estado para cuantificar y honrar a las víctimas del llamado “terror rojo”.

Pero “la desbandá” no es el único crimen que no ha podido ser cuantificado ni siquiera de manera aproximada. El historiador Antony Beevor, en su obra “La Guerra Civil español”, asegura, utilizando datos de Antonio Nadal, que en el conjunto de la provincia “se han contabilizado unas 7.000 victimas pero, posiblemente, el número real se acerque al triple”. El autor británico y otros historiadores como el alemán Harmut Heine, en su obra “La oposición al franquismo en Andalucía Oriental”, han publicado en los últimos años un informe del cónsul británico en Málaga, tras su desclasificación por parte del Foreign Office que hiela la sangre.

Según ese informe, basado en estadísticas franquistas, “mientras los “rojos” controlaron Málaga, entre el 18 de julio de 1936 y el 7 de febrero de 1937…ejecutaron o asesinaron a 1.005 personas”. Pero que “durante la primera semana de la “liberación”, es decir, del 8 al 14 de febrero de 1937, los nacionales ejecutaron a 3.500 personas” y que desde el 15 de febrero de 1937 hasta el 25 de agosto de 1944, otras 16.952 personas fueron condenadas a muerte y fusiladas en Málaga”. Según los datos de este informe, que coinciden totalmente con los de la causa general en cuanto al número de víctimas en la etapa republicana, en siete años y medio, los franquistas asesinaron a más de 20.000 malagueños y eso sin contar los que fueron masacrados en la Carretera de Almería o en fosas como la de Órgiva en la que fueron sepultados muchos de los que huyeron de la ciudad ante el terror sembrado por el general Queipo de Llano en sus alocuciones desde Radio Sevilla.

La falsa equidistancia

La única equidistancia que cabe en los sucesos de represión es la del dolor de las familias al tener conocimiento del asesinato de un ser querido. Todo lo demás, no es equidistante, ni simétrico, ni nada parecido. La represión franquista responde a un plan perfectamente elaborado y difundido por el director del golpe, Emilo Mola, y por otros destacados generales como Queipo de Llano, Franco o Yagüe, por citar sólo a unos cuantos; mientras que la represión en el lado republicano, como la ocurrida con las sacas de Málaga o Madrid, responde a movimientos espontáneos de la población -en ocasiones, como en el caso de Málaga, generada tras bombardeos de objetivos civiles por parte de la aviación franquista o alemana- y que trataron de ser detenidos por el Gobierno de la República con actuaciones como la del anarquista Melchor Rodríguez, delegado de prisiones en Madrid, que detuvo las sacas hacia Paracuellos a principios de diciembre de 1936.

Tampoco es equivalente el trato que recibieron las familias de los fusilados por unos y otros. Los familiares de los asesinados en la etapa republicana recibieron todo el reconocimiento de las nuevas autoridades y compensaciones económicas y laborales, mientras que las familias de los asesinados por los vencedores de la guerra perdían sus empleos y eran condenadas al hambre y a un hostigamiento constante. Los caídos por Dios y por España recibieron homenajes y sus nombres quedaron inscritos en lugares de honor durante más de medio siglo, mientras que los asesinados por los franquistas seguían olvidados en fosas comunes sin señalizar en los cementerios o en cunetas o campos de todo el Estado.

Y hoy en día, la cosa sigue más o menos igual. Unos ignorados en sepulturas olvidadas y otros registrados en lápidas en iglesias o catedrales o nombrados como santos mártires por la Iglesia o, como en el caso de Queipo de Llano, enterrado con todos los honores en la capilla de la Virgen Macarena en Sevilla. El estado fascista reconoció y honró, con todos los medios posibles, a sus víctimas; mientras que la democracia, después de más de 40 años no ha sido capaz de honrar de la misma manera a todos los españoles que dieron su vida en defensa de la democracia, del Gobierno legítimo de la República.

Sólo con el conocimiento de lo que sucedió y con el reconocimiento de todas las víctimas; especialmente de aquellas que siguen olvidadas, se podrán cerrar las heridas que se generaron con una guerra en la que el Ejército español, con el apoyo de los regímenes de la Alemania nazi y la Italia fascista, venció y masacró a su propio pueblo.

Los paneles informativos atacados en La Laguna y, sobre todo en la cárcel provincial, son síntomas de hasta que punto es peligroso para la convivencia el discurso de odio y la manipulación histórica emprendida por VOX y seguida, de manera irresponsable por el PP. El panel de la cárcel fue borrado con pintura negra hace años y, meses después alguien con pocos conocimientos de historia y menos luces, pintó, blanco sobre negro, la A anarquista. De momento, la Junta de Andalucía no ha hecho nada para restituir el panel informativo. Un panel que, aunque con información escasa, es imprescindible para aproximarnos a lo que pasó en Málaga y en el resto de España en los años 30 del pasado siglo. Unos hechos que, debido a las políticas de esos gobiernos que tanto admira VOX, sembraron el terror y el odio entre la población mucho después de que finalizara la Guerra Civil.

Es difícil, casi ingenuo, esperar que la Junta vaya a hacer nada para ampliar la investigación de aquellos hechos y ni siquiera para reponer los paneles que reconocen la cárcel provincial como lugar de memoria. De hecho, el Gobierno de PP y Ciudadanos en la Junta de Andalucía, se ha vuelto a plegar a las exigencias de VOX y ha vuelto a reducir los presupuestos dedicados a la Memoria Democrática; unos presupuestos exiguos que, para colmo de males, siempre se quedan a medio ejecutar (3).

PS: Capítulo aparte merece la historia de las dos cárceles de Málaga, la de Cruz de Humilladero, construida en época de la República por decisión de la malagueña Victoria Kent; y la de la avenida de La Rosaleda que, tras ser clausurada, volvió a abrirse como cárcel de mujeres durante el Franquismo…, y de las investigaciones que desarrolló en ésta el doctor Antonio Vallejo Nágera en búsqueda del “gen rojo” en presas malagueñas. El devenir de estas dos prisiones y de quienes penaron en ellas merecen, por si solas, un estudio monográfico en esta tarea de conocer nuestro pasado antes de caer en la trampa de la equidistancia.

1- https://www.laopiniondemalaga.es/malaga/2020/11/06/intransigencia-aplicada-carteles/1202762.html
2- https://www.eldiario.es/contracorriente/ya-esta-bien_132_6428554.html
3- https://www.eldiario.es/andalucia/presupuesto-pp-cs-andalucia-mete-bocado-memoria-historica_1_6387127.html

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