Mensaje desesperado de la presidenta de la Protectora, Carmen Manzano, que pide ayuda institucional para un problema de toda la sociedad que las asociaciones animalistas resuelven con los políticos mirando para otro lado

"La caza es responsable; los criadores particulares que se ofrecen en mil anuncios son responsables; los que dejan camadas en los zoosanitarios municipales y se van de rositas, son responsables"

"La administración que no actúa de oficio ante el abandono, que es una clase de maltrato, es responsable; los criadores legales que explotan a las hembras, que las revientan pariendo y pariendo, son responsables. Todos son responsables, excepto los que nos quedamos con ellos"


"Ante tanto dolor, las asociaciones animalistas nos dejamos la piel y la vida, sabiendo que somos una gota en el mar del abandono, que mientras por ley no se prohíba vender animales sin esterilizar, ya que los refugios llevamos años dándolos esterilizados, mientras que no sea obligatoria la esterilización igual que lo es el chip y mientras no se controlen las camadas indeseadas en perreras y zulos de cazadores, nada cambiará"

25/01/21. Opinión. La presidenta de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga, Carmen Manzano, lanza un mensaje desesperado donde pide ayuda institucional ante el problema de los animales abandonados. En tan sólo tres días, cuatro camadas de cachorros abandonados han entrado en la Protectora. Un total de 26 cachorros de los que sus dueños se desentienden. Para Manzano, “mientras por ley no...

...se prohíba vender animales sin esterilizar, ya que los refugios llevamos años dándolos esterilizados, mientras que no sea obligatoria la esterilización igual que lo es el chip y mientras no se controlen las camadas indeseadas en perreras y zulos de cazadores, nada cambiará”. Es una información de EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com.

¿Quién tiene la culpa?

En tres días, han entrado cuatro camadas de cachorros abandonados en la Protectora de Animales de Málaga

Se puede juzgar el verdadero carácter de un humano en la forma que trata a sus compañeros animales.
Paul McCartney

La primera camada, de siete cachorros, dejada en una mochila a la puerta de una farmacia, con una carta explicativa, que se adjunta, dando las razones del abandono de los perros, uno de ellos con una dermatitis brutal y casi agonizando, y al que con todo dolor, tuvimos que dejar partir. Otros dos, también con dermatitis, están muy mal, pero esperamos salvarlos. Los repartimos con Perros de Málaga, asociación de voluntarios del zoosanitario.


"Si los veterinarios no nos cobrasen las cantidades desorbitadas que te cobran por la castración de un animal evitaríamos que la protectora de animales se viese colapsada como se ve. De los 6 cachorros que veis dos tienen problemas y la más clara y la más pequeña están más deterioradas que sus hermanos.
¡Ojala podáis conseguir que estas criaturas tengan un futuro mejor del que tiene mi familia! Ayudadlos en todo lo que os sea posible. Ellos no pidieron venir a este injusto mundo. Espero que hagáis lo más humanamente posible por ellos.
¡Un anónimo muy triste por no poder hacer más por ellos!"


Una señora (por decirle algo) que nos viene con una podenca y sus seis cachorros, diciendo que estamos para ayudar y que por tanto nos los deja a todos, que como mucho, y haciendo un favor, se lleva a la madre, siempre que se la esterilicemos. Gratis, claro.



Una voluntaria del refugio, paseando a sus perros, por Teatinos, oye unos llantos y se encuentra a cinco cachorros metidos en un agujero. Los coge y los trae al refugio. Podencos también.


https://youtu.be/T_2cInTOKJY

Y esta mañana de sábado 23, un señor (por decirle algo) aparece con una caja y ocho cachorros. Le decimos que por favor, se los quede un par de días, hasta que les busquemos casa de acogida, que el refugio no es sitio para ellos. Sin dudarlo, coge su coche y sube al zoosanitario municipal donde los deja. Naturalmente, Perros de Málaga se hace cargo de ellos.

¿A quién le echo la culpa?

Y me pregunto, ¿a quién le echo la culpa? Como el anónimo de la carta en cuestión. Y no se trata de echar culpas, se trata de gestionar soluciones; se trata de que no puede depender todo del trabajo y el compromiso de asociaciones y refugios, que se necesita una hoja de ruta directa y sin titubeos, sin condicionantes políticos ni clientelismo de votos.

La caza es responsable; los criadores particulares que se ofrecen en mil anuncios son responsables; los que dejan camadas en los zoosanitarios municipales y se van de rositas, son responsables; la administración que no actúa de oficio ante el abandono, que es una clase de maltrato, es responsable; los criadores legales que explotan a las hembras, que las revientan pariendo y pariendo, son responsables. Todos son responsables, excepto los que nos quedamos con ellos.

Ante tanto dolor, las asociaciones animalistas nos dejamos la piel y la vida, sabiendo que somos una gota en el mar del abandono, que mientras por ley no se prohíba vender animales sin esterilizar, ya que los refugios llevamos años dándolos esterilizados, mientras que no sea obligatoria la esterilización igual que lo es el chip y mientras no se controlen las camadas indeseadas en perreras y zulos de cazadores, nada cambiará.

“Salvar la vida de un animal, no cambiará el mundo, pero sí cambiará su mundo”, es lo único que estamos haciendo, de uno en uno, de camada en camada, cuando lo que hace falta es cambiar el mundo, recordar que somos parte del reino animal, aunque nos hayamos esforzado tanto en borrarlo como queriendo trazar un abismo ontológico entre ellos y nosotros. Esta mirada sesgada y antropocéntrica, es el especismo que busca justificar la excepcionalidad humana y que resulta muy perniciosa tanto para el planeta como para las especies vegetales y animales que lo compartimos. Y si somos tan excepcionales ¿no estamos obligados a tratarlos bien, ya que los hemos domesticado para usarlos? Tengamos en cuenta que la relación del ser humano con los animales, jugó un papel muy determinante incluso en nuestra propia evolución, que nuestra empatía y nuestro lenguaje no serían los mismos sin ellos.

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