“Cada año se matan 20 millones de animales salvajes, cazados en trampas, y 40 millones de animales criados en granjas, para la industria peletera, que usa entre 50 a 100 millones de animales en experimentación”

“No hablamos del número incalculable de animales maltratados en circos, zoos o delfinarios, de perros y gatos abandonados y maltratados, de especies cinegéticas acribilladas, de toros torturados…”


OPINIÓN. Tribuna abierta. Por Carmen Manzano
Presidenta de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga


25/03/21. 
Opinión. Sociedad. ‘Perros de paja’. La presidenta de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Málaga, Carmen Manzano, describe para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com el uso cruel que las personas dan a los animales: “Cada segundo se mata a 3.000 animales para consumo humano”. Además, “Cada año se matan 20 millones de animales salvajes, cazados en trampas, y 40...

...millones de animales criados en granjas, para la industria peletera, que usa entre 50 a 100 millones de animales en experimentación”.

Manzano puntualiza: “No hablamos del número incalculable de animales maltratados en circos, zoos o delfinarios, de perros y gatos abandonados y maltratados, de especies cinegéticas acribilladas, de toros torturados…”.

“Hay que reconocer que el ser humano no es el principio y fin del universo mundo, sino un engranaje más, otra especie más de las que pueblan y habitan la Tierra”. “El ‘especismo’ [la creencia según la cual el ser humano es superior al resto de los animales, y por ello puede utilizarlos en beneficio propio] está llamado a desaparecer. No existe consenso sobre la característica que otorga consideración moral a un individuo: se entiende que es la capacidad de sentir dolor y eso lo sentimos todas las especies”, denuncia.


Perros de paja

“El mundo no es una obra mal hecha ni los animales son un producto de fábrica para nuestro uso. A los animales no les debemos compasión, sino justicia”.
Arthur Schopenhaue

Perros de paja, además de ser una película de culto de los setenta, en la que Sam Peckinpah estudia la violencia del ser humano, puede tomarse como una expresión de los que aparentan poder y fuerza y no son más que personajes huecos los perros de paja forman parte de la tradición china.

El Cielo y la Tierra no tienen benevolencia, para ellos los seres son perros de paja.

En la China antigua los perros de paja eran muñecos imitando perros, rellenos de paja, y que se utilizaban en ceremonias rituales. Eran una ofrenda a los dioses y eran tratados, durante el ritual, con el mayor de los respetos, para ser pisoteados y abandonados una vez acabada la ceremonia, cuando ya no servían.


Me vino a la cabeza la caza y la tauromaquia, salvando las distancias, claro, por mucho que taurinos y cazadores hablen de lo que respetan y aman a sus perros o toros; esa visión antropocéntrica que sitúa al ser humano como medida y centro de todas las cosas y que defiende que sus intereses son los que deben recibir atención moral por encima de cualquier otra cosa. Esa concepción, es la que permite que se usen los seres vivos mientras sirven, independientemente de cómo se traten, para convertirlos en perros de paja, despojo usado y triste, cuando no sirven ya.

El reconocimiento de que el ser humano no es el principio y fin del universo mundo, sino un engranaje más, otra especie más de las que pueblan y habitan la Tierra, plantea una cuestión ética y moral que no podemos soslayar porque situando al ser humano en el centro del universo, se manipula al resto de las especies y al medio ambiente hasta el punto de que el deterioro que se está causando desembocará en un daño a la propia especie humana, estando ya en el camino del no retorno. No hay Tierra B, no hay posibilidad de plan B.


El ‘especismo’ [la creencia según la cual el ser humano es superior al resto de los animales, y por ello puede utilizarlos en beneficio propio] está llamado a desaparecer. No existe consenso sobre la característica que otorga consideración moral a un individuo: se entiende que es la capacidad de sentir dolor y eso lo sentimos todas las especies.

Es el animalismo el compromiso que equipara los derechos de los animales no humanos con los de los humanos; y el respeto al medio ambiente lo que nos puede permitir parar esa masacre, que cada segundo mata a 3.000 animales para consumo humano, que cada año mata 20 millones de animales salvajes, cazados en trampas, y 40 millones de animales criados en granjas, para la industria peletera, que usa entre 50 a 100 millones de animales en experimentación, por no hablar del número incalculable de animales maltratados en circos, zoos o delfinarios, de perros y gatos abandonados y maltratados, de especies cinegéticas acribilladas, de toros torturados… Estas tremendas cifras son las que nos hacen ser la voz de los sin voz. El animalismo ha llegado para quedarse y nos quedaremos.


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