“Con la apertura de comercios, bares y restaurantes, Angelita ha conseguido su objetivo: tener contentos a todos, sin soltar un céntimo en ayudas y obviando, por supuesto, todo dato sanitario negativo”

OPINIÓN. Bajo las alcantarillas
Por Manuel Fernández Valdivia. Empresario de San Pedro Alcántara

15/02/21. Opinión. El empresario Manuel Fernández Valdivia, en su habitual colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com, escribe sobre la actual situación de Marbella: “Esta ciudad, sumida en el descontrol urbanístico, la corrupción, el narcotráfico, las desapariciones, los ajustes de cuentas y la indolencia política a tantos y tan graves problemas, podemos enmarcarla en el gran grupo, por desgracia,...

...de urbes fallidas, en la que su alcaldesa flaco favor hace permaneciendo en el puesto, junto a sus 26 políticos inútiles, incluidos los de la oposición que, más parecen subalternos que gente realmente crítica con sus políticas”.

De médico a matasanos en una pandemia de nada

Que cualquier hijo de vecino pueda relativizar la crisis sanitaria que vivimos, aunque sea una barbaridad, es comprensible. La falta de cultura, el simple hecho de no haber sido afectado por el SARS-CoV-2 o, simplemente, un enorme grado de egoísmo, pueden ser algunos de los motivos que están tras esos individuos a los que todo esto del COVID-19 le suena a camelo, conspiración judeo-masónico-comunista-internacional o, en su delirio, los actos terroristas de un conglomerado de empresas que desean imponer un nuevo orden mundial. La pirámide, el ojo que todo lo ve, los microchips, cualquier excusa es buena para poner en cuestión la cruda realidad.

Lo realmente llamativo es que gente, en teoría, preparada, culta y, como antes se decía, “con mundo”, reste importancia a la pandemia más importante de los últimos 100 años. Es entonces cuando te preguntas cuál puede ser el motivo que mueve a alguien así para que 3 millones de contagiados y 64.747 fallecidos no pesen en absoluto a la hora de decidir y actuar contra el virus, la ignorancia y el egoísmo del que hemos hecho gala en España desde que nos dejaron sueltos de manos por las calles, verano y navidades incluidas.


Para simplificar, tomaremos como referencia a la alcaldesa de Marbella, Doña Ángeles Muñoz, a la que, entre pitos y flautas, se le ha complicado un poco la semana. Pero qué pensaban, los ricos también tienen sus propios problemas. No obstante, y estando el asunto al que nos referimos, bajo secreto de sumario… sí hombre, lo de su marido, hijastro y el Policía Local… lo dejaremos para otro momento y nos centraremos en la supuesta “gestión” de la pandemia realizada a nivel local.

Aun así, no vamos a reincidir en el abandono que la Molt Honorable Senyora alcaldesa de Marbella ha dedicado a los autónomos, comerciantes y ciudadanos en general durante toda esta crisis (AQUÍ), ni que, hasta la fecha, no haya tenido la decencia de responder a las demandas que desde colectivos empresariales le hicieron en mayo del año pasado (AQUÍ), para suavizar la crisis económica sufrida. La pobre no ha tenido tiempo en ocho meses. Sí que hablaremos de los motivos que pueden mover a una persona legalmente autorizada a ejercer la medicina, para obviar los crudos datos que sufre la localidad y solicitar “la reapertura de la actividad no esencial en cuanto la tasa de incidencia de COVID-19 baje de los mil casos, para permitir a los comercios y la hostelería, entre otros negocios, puedan abrir de nuevo sus puertas.” ¿De verdad Ángeles? ¿En serio te valen 999 infectados por cada 100.000 habitantes, 1247 contagiados en los últimos 14 días, 452 positivos en la última semana, 9.106 confirmados y 137 fallecidos? Sin contar que Andalucía ha pasado 4 jornadas acumulando más de 100 decesos diarios y que todos los epidemiólogos, dirigentes europeos e, incluso, “la OMS está en contra de relajar las medidas con la actual tasa de contagios de España”.

Sabiendo todo esto, estando en carnavales y acercándose la campaña de Semana Santa, Ángeles Muñoz no deja pasar la oportunidad de ofrecer un “guiño” a los comerciantes y, sobre todo, a los hosteleros. De esta forma, hace ver que está con ellos y sus demandas, pero sin soltar un céntimo más allá de perdonar, en parte, la tasa de ocupación de terrazas. Faltaría más que el Ayuntamiento quisiera incurrir en un delito de enriquecimiento injusto. Algo que no duda hacer con otros impuestos y tasas, como el IBI, la Basura o el mínimo irrenunciable del recibo del agua que, aun cerrado, tendrás que pagar.


¿Cómo se las ha apañado para que su amigo Juanma Moreno, siga modificando, como una tal Ayuso en Madrid, todas y cada una de las recomendaciones planteadas por los expertos en la lucha efectiva contra el SARS-CoV-2? Para cerrar municipios, pasamos de los 250 casos por cada 100.000 habitantes, a 500 y, no contentos con ello, subimos a 1.000. Con 176, Alemania amplía sus restricciones un mes más. En cuanto bajan un poquito, milagrosamente antes de grandes festividades, abrimos el redil y, al poco tiempo se debe cerrar, porque los muertos y los ingresos en UCI son difíciles de maquillar. E, igualmente, son datos a tener en cuenta para moderar las medidas sanitarias, cosa que en Andalucía y otras comunidades, parecen no haber entendido aún. Y, por eso, señoras y señores, no terminamos con el virus y su crisis económica.

Dicen los economistas que quien antes salga de la crisis sanitaria, antes empezará a crecer económicamente. El ejemplo lo tenemos en China. De seguir así, por muchas previsiones favorables que al oído nos regalen desde la Comisión europea, quizás para que el descalabro sea más suave, España no va a ser la economía que más avance en la UE con un 5,6% en 2021 y, por ende, Marbella seguirá con los carteles de “se alquila” en Puerto Banús.

Esta ciudad, sumida en el descontrol urbanístico, la corrupción, el narcotráfico, las desapariciones, los ajustes de cuentas y la indolencia política a tantos y tan graves problemas, podemos enmarcarla en el gran grupo, por desgracia, de urbes fallidas, en la que su alcaldesa flaco favor hace permaneciendo en el puesto, junto a sus 26 políticos inútiles, incluidos los de la oposición que, más parecen subalternos que gente realmente crítica con sus políticas. Algunos dicen que los abultados sueldos que cobran, pueden tener algo que ver. Creo que esa circunstancia, solo ha hecho que se acomoden mucho más de lo que ya estaban las señoras y señores del Partido Socialista, Opción Sampedreña y Ciudadanos. Ni hablar de los desaparecidos Izquierda Unida y Podemos.

Con la apertura de comercios, bares y restaurantes, Angelita ha conseguido su objetivo: tener contentos a todos, sin soltar un céntimo en ayudas y obviando, por supuesto, todo dato sanitario negativo, incluido el que avisa mundialmente sobre la virulencia de las diferentes cepas que se conocen hasta el momento. Pero ¿habrá conseguido poner un tapón a la pérdida de votos que, a razón de 400 anuales, padece su partido desde 2007? Con esta oposición y la amalgama de candidatos que florecen cada cuatro años está tranquila. ¿Qué ocurrirá si por fin llega la alternativa a Marbella? ¿De verdad el Partido Popular está dispuesto a seguir eternamente en plan sostenella y no enmendalla?


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