“Marbella, otrora ciudad internacional del turismo, ha pasado a ser capital del narcotráfico, el ajuste de cuentas y la corrupción generalizada”

OPINIÓN. Bajo las alcantarillas
Por Manuel Fernández Valdivia. Empresario de San Pedro Alcántara

12/04/21. Opinión. El empresario Manuel Fernández Valdivia, en su habitual colaboración para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com, escribe sobre la oportunidad perdida de Marbella: “Marbella está en el “top 10” de las ciudades con más de 50.000 habitantes con más desigualdad social de España (AQUÍ), a pesar de ser, junto a Barcelona, el lugar del país donde más bienes de lujo se venden. No en vano, el paro ha...

...sido castigo casi perpetuo en la zona y ahora con la crisis económico-sanitaria, nos estamos acercando al 20%”.

El municipio de las oportunidades perdidas

Marbella, otrora ciudad internacional del turismo, ha pasado a ser capital del narcotráfico, el ajuste de cuentas y la corrupción generalizada. En los años 50 y, sobre todo 60, como la periodista Mercedes Formica decía en su artículo de la revista Blanco y Negro "La Costa del Sol, Puerta Meridional de España", pasando de Marbella hacia el Oeste “...el ambiente cambia por completo. Desaparecen los bohemios y el turismo barato para dar paso a un conjunto elegante, donde se mezclan los nombres de los príncipes de la sangre y los de la sociedad internacional”. Se refería, nada más y nada menos que a San Pedro Alcántara, lugar donde, según Juan del Río Mapelli, farmacéutico aquí desde 1958, “el auge [del turismo en la Costa del Sol] empezó en San Pedro Alcántara, Marbella arrancó después” (AQUÍ).


Y no le falta razón. En ese mismo artículo, publicado un año antes de la llegada de Don Juan y su esposa Remedios Nieto, se decía: “Junto a las fincas de vieja solera, como El Ángel, de la señora viuda del Moral; Guadalmina, de los señores Goizueta, o la dehesa del Alcuzcuz, propiedad de los señores de Parladé Sanjuamena, que representa el último bastión del enorme latifundio del multimillonario malagueño del Siglo XVIII Don Manuel Agustín Heredia, encontramos las residencias nuevas de los príncipes de Hohenlohe y Fustemberg, marqueses de Ivanrey, Torres de las Presas, Prat de Nantouillet, Sawosz; señores Parladé, Ozores, Fernández Cuesta, Barroso y magnates del petróleo como el Vicepresidente de la Shell, señor Guépin, que ha levantado en menos de dos años un pequeño paraíso llamado Holanducía. En esta parte de la costa se hace la vida de tipo internacional de cualquier lugar elegante del mundo. Los snobs, que existen en todas partes, se sienten en Marbella bastante inseguros. Como dice José Luis Barrionuevo: En Marbella no te saludan en el primer instante. Piensan: "Este es elegante en Torremolinos. Pero ¿Lo será también en Marbella?" Sólo cuando Pepín Ibarru te da un abrazo el snob de turno estira una sonrisa y te estrecha contra su corazón."


Aquí tenemos una de las pruebas del reconocido prestigio que San Pedro Alcántara y las incipientes urbanizaciones que a su alrededor se iban formando, tuvieron desde los 50 hasta prácticamente llegar a los 80. Entre otros, fácil era ver por nuestras calles a personajes como el mismo Edward Albert Christian George Andrew Patrick David, Duque de Windsor; Alejandra Helen Isabel Olga Christabel, Princesa Alexandra de Kent; Greta Lovisa Gustafsson, más conocida como Greta Garbo; Ángel Antonio “Mingote” Barrachina, Marqués de Daroca y su esposa, María Isabel Vigiola Blanco; María Gracia Morales Carvajal, Gracita Morales; Thomas “Sean Connery”… apuesto lo que sea a que vivían o pasaban largas temporadas libremente y sin obligación alguna. Algo tuvieron que ver en nuestra gente, costumbres, tierra y mar que le atrajo frente a cualquier otra localización mundial de las que, claramente, eran conocedores. Nos eligieron frente a paraísos tropicales, lugares recónditos o urbes futuristas.

Y digo nos eligieron [pasado], porque llegados los 90, de todos esos ilustres visitantes no quedó prácticamente nada. Se marcharon sin dejar rastro o herencia de los parabienes que encontraron y de los que seguro hablaron a amigos y conocidos, dejando únicamente un reguero de frikis, vividores y buenos para nada. Llegó Jesús Gil con el apoyo mayoritario de la plebe, descargó sus excavadoras y hormigoneras para arrasar con todo lo que nos hubiese venido bien aprovechar, para ser la insignia mundial del turismo. Aquello que tantos amaban y por lo que hacían millas y millas de vuelo, alguno incluso cruzando el charco. Otra oportunidad perdida.

Pero la vida sigue y, muy mal se nos tiene que dar para no poder renacer de nuestras cenizas. Pero para eso hace falta un cambio generalizado de mentalidad. Tenemos que dejar de ver el mañana y plantear los cimientos de pasado mañana, como hacen las grandes mentes y las grandes ciudades. Por ahora, Marbella y, mucho menos, San Pedro alcántara, cumplen los requisitos mínimos para salir airosos de esta crisis económica y de valores humanos.

Al municipio se le nombra en los mejores rankings. Por ejemplo, el que realiza la Federación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) y elaborada por Miriam Hortas-Rico (Universidad Autónoma de Madrid) y Jorge Onrubia (Universidad Complutense de Madrid y Fedea). Marbella está en el “top 10” de las ciudades con más de 50.000 habitantes con más desigualdad social de España (AQUÍ), a pesar de ser, junto a Barcelona, el lugar del país donde más bienes de lujo se venden. No en vano, el paro ha sido castigo casi perpetuo en la zona y ahora con la crisis económico-sanitaria, nos estamos acercando al 20%. Dos parados menos si contamos a los que Ángeles Muñoz, alcaldesa de Marbella, piensa enchufar como nuevos directores generales de obras y sanidad. Hay gente con “suerte”.

Como ven, a pesar de estar rodeados de riqueza, incluida la del Ayuntamiento, con un presupuesto anual de 313 millones de euros, el dinero solo llega a un puñado de elegidos: ciertos empresarios y miembros del partido. Cuando no, se evapora a cuentas de Andorra, Luxemburgo, Suiza, Panamá, Islas Caimán, República Dominicana o, más cerca, Gibraltar.

Así las cosas, solo nos queda un cartucho por gastar “legalmente”. Y es por medio del urbanismo. Pero ojo, no del que hasta ahora nos han impuesto desde GIL y PP, sino del que beneficie a todos por igual. ¿Cómo? Salvaguardando, protegiendo y mimando el último reducto libre que existe entre Cabopino y Guadalmina, el denominado “Plan Guadaiza”. Casi 2 millones de metros cuadrados si unimos los terrenos de ambas riveras de éste río aun sin construir.

Pero como decía, para eso tendríamos que cambiar nuestra mentalidad cortoplacista y pensar en un futuro, al menos, a 30 años y, en vez de prolongar el sufrimiento con más pisos, aunque nos enseñen los caramelitos de la universidad, que seguro será privada; el hospital, que igualmente no será público; o “La Cañada II”, que destruirá el comercio local; desarrollemos una ciudad de las artes, las ciencias, la tecnología y la vida sana, para crear empleo de calidad en todos los sectores, no solo en la hostelería. Demos a la Costa del Sol un motivo por el que seguir creciendo, más allá de la que ha demostrado ser, con todos los respetos, una “industria” más que agotada: la del ladrillo y el servicio de copas.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), España es el país con más bares y restaurantes por persona de todo el mundo: uno por cada 175 habitantes, sumando en total 277.539 establecimientos. Esta pandemia por SARS-CoV-2, nos ha mostrado la debilidad que ello supone y que existe un techo que nunca vamos a sobrepasar siguiendo así. Por ello, pensemos por una vez en nuestros descendientes y creemos un futuro de éxito y riqueza para ellos. Estamos a tiempo y para eso tenemos la herramienta más importante, el nuevo Plan General de Ordenación Urbana de Marbella. Por favor, no lo dejemos solo en manos de los políticos.

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