“Nadie discute el derecho a criticar al Gobierno, poder hacerlo es de las principales fortalezas de la democracia; por lo mismo que es su derecho, uno dispone de ejercerlo o no, según las circunstancias; en situaciones de extraordinario peligro, como las que vivimos, el ejercicio del derecho puede ser irresponsable e irrespetuoso, no con el Gobierno, sino con los ciudadanos”

OPINIÓN. Charlas con nadie

Por Manuel Camas Jimena. Abogado


13/04/20. Opinión. El prestigioso abogado Manuel Camas Jimena publica en su colaboración de hoy para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com una reflexión sobre las críticas a los liderazgos. “Necesitamos serenidad, convicción en que se trabaja y que, con ayuda de nuestros dirigentes, de todos los signos, se está avanzando, con sacrificios, pero adecuadamente...

...es importante ver unidos a nuestros líderes, que hablen, consensuen, acuerden, avancemos en una dirección común.

Apropiadas historias inventadas

En el barco, un mercante bien acondicionado para la navegación, con algunos problemas, pero ninguno grave, coincidían dos personas con las mismas aspiraciones, la única diferencia entre ellas es que uno ya había llegado a ser Capitán y el otro era el Primer Oficial, con toda probabilidad sería Capitán en el futuro.

El primer oficial tenía sus propias ideas, algunas de ellas válidas y acertadas, otras discutibles, las expresaba normalmente en privado al Capitán y, cuando este negaba cualquier posibilidad de comunicación entre ellos, lo hacía en público; muchos lo valoraban, en definitiva, era su derecho, incluso su obligación, nadie lo mal interpretaba y el Capitán lo aceptaba, si no le gustaba que lo hiciese debía haber consensuado con su Primer Oficial o al menos haberle pedido opinión.


La travesía estaba siendo normal, con sus cosas, pero nada excepcional. Sin embargo, de manera del todo imprevista se desató un temporal enorme, como nunca nadie en aquel barco había visto ni vivido.

La situación se fue volviendo apurada, pero aun así, ni el Capitán consultaba con el Primer Oficial excusándose en que no había tiempo, ni éste se recataba en sus críticas ante la marinería, discutía las decisiones y planteaba alternativas a las instrucciones de navegación y manejo del buque, tanto era así que cundió una enorme inseguridad en la tripulación, las interpretaciones diferentes de los mandos la llenó de miedo, unos abandonaron sus obligaciones, otros las realizaron malamente, sin convicción, se cometían cada vez más errores.

Un marinero con enorme experiencia, consciente de la situación, acudió a hablar con el Primer Oficial para comentarle cómo estaba la tripulación, le expresó que compartía algunas de sus opiniones respecto de las decisiones del Capitán, aunque otras le parecían acertadas, pero le dijo que no era el momento de manifestarlas en público,  puesto que lo único que conseguía era generar inseguridad y, por parte de muchos marineros cada vez más incumplimientos de sus obligaciones, y en todos malestar.

El Primer Oficial le dijo que tenía todo el derecho a manifestar sus opiniones, el marinero le dijo que claro que sí, pero que no se trataba de su derecho, indiscutible, sino de su responsabilidad hacia la tripulación, la necesidad de la marinería de tener seguridad respecto del mando y facilitarle de esa manera la moral suficiente para sacrificarse y salir adelante.

Finalmente, entre órdenes, críticas, invitaciones a desobedecer de muchos marineros asustados que veían en las opiniones del Primer Oficial su excusa, la desconfianza, el miedo y la desesperación, nadie fue capaz de gobernar el barco y acabó naufragando.

Versión alternativa:

El Primer Oficial hizo caso al marinero, conocido por el sobrenombre de sensato, ayudó de esa manera a la tripulación, le dio seguridad, moral, despejó sus temores y el barco, pese a que las órdenes eran discutibles, había alternativas y se acertaba unas veces y otras no, sin embargo, sirvieron para que el barco capease el temporal y sobreviviesen.


Superada la situación de peligro, hizo saber sus opiniones y sus soluciones alternativas, pero sobre todo, por su conducta de responsabilidad ante la situación se ganó el favor de la tripulación y llegó a ser Capitán.

Moraleja

Nadie discute el derecho a criticar al Gobierno, poder hacerlo es de las principales fortalezas de la democracia; por lo mismo que es su derecho, uno dispone de ejercerlo o no, según las circunstancias; en situaciones de extraordinario peligro, como las que vivimos, el ejercicio del derecho puede ser irresponsable e irrespetuoso, no con el Gobierno, sino con los ciudadanos. Los españoles estamos encerrados, preocupados por el presente de enfermedad, por nosotros, nuestros mayores, nuestros hijos, haciendo enormes sacrificios y con la pesadumbre de un futuro incierto, de posibles dificultades y más sacrificios. Necesitamos serenidad, convicción en que se trabaja y que, con ayuda de nuestros dirigentes, de todos los signos, se está avanzando, con sacrificios, pero adecuadamente, es importante ver unidos a nuestros líderes, que hablen, consensuen, acuerden, avancemos en una dirección común.

Cuando esto acabe se verá si hubo errores, si fueron evitables, graves o leves, se verán las alternativas sugeridas, mejores o irrisorias, y cada cual sacará sus conclusiones.

Todos nuestros dirigentes serán culpables del sufrimiento que generan con sus discusiones en estas circunstancias. ¿Tan difícil es entenderlo?

No es utópico, es lo que se está haciendo en todos y cada uno de los países de nuestro entorno.

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