“Que se cuelguen y llenen de banderas con crespones los balcones cuando aún son muchos los que están enfermos, es como anunciarles que se van a morir, lo peligrosa que es su situación, quitarle esperanza, desanimarlos

OPINIÓN. Charlas con nadie

Por Manuel Camas Jimena
. Abogado

04/05/20.
Opinión. El reconocido abogado Manuel Camas Jimena escribe en su colaboración de hoy para EL OBSERVADOR / www.revistaelobservador.com sobre el luto y las banderas con crespones negros: “Los pésames, los lutos, deben ser todavía personales, privados, íntimos, las muestras públicas de pesar y respeto a tantos miles de personas que se han ido, a las que aún...

...se irán o nos iremos, a sus familiares, debe esperar, esperar a que salgamos, respiremos, enfrentemos las dificultades que nos quedan por delante, podamos unirnos en un sollozo o darnos al menos la mano, apretando con sentimiento”.

Enfermos y crespones (Historias inventadas)

Hace uno días un vecino fue evacuado por una ambulancia, la alarma resultó considerable, el vecindario salió a los balcones, a las ventanas, querían saber qué estaba ocurriendo.


También yo salí al balcón, lo hice justo en el momento que sacaban al enfermo, lo vi tumbado en la camilla, ya en la calle; no sé si lo imaginé, pero claramente sentí su miedo, creo que lo vi reflejado en su cara, asustado por su estado, por lo que pudiera ocurrirle a partir de ese momento, oía cómo el personal sanitario de la ambulancia comentaba amabilísimamente a sus familiares que lo sentían mucho, pero que no podían acompañarlo, escucharlo acentuó los temores de mi pobre vecino.

Tampoco sé si vi o imaginé que tumbado en la camilla mi pobre vecino enfermo clavaba la mirada en una bandera española colgada en un balcón, con un crespón, y no sé si vi o imaginé que su cara expresaba pavor al observarla, no pude dejar de imaginar el miedo que le ocasionó verla, como si hubiese visto al diablo, un anuncio de lo que le esperaba.

Entiendo las emociones y la necesidad de desahogo de cada uno de nosotros, por supuesto yo también las tengo, pero no comprendo cómo alguien propone, aunque con escaso éxito, que se cuelguen y llenen de banderas con crespones los balcones cuando aún son muchos los que están enfermos, es como anunciarles que se van a morir, lo peligrosa que es su situación, quitarle esperanza, desanimarlos.

A ninguna familia se le ocurre poner una corona en la habitación del enfermo, sin embargo, a una pequeña parte de la sociedad española que se comporta así, se le ha olvidado que aún estamos enfermos.

Los pésames, los lutos, deben ser todavía personales, privados, íntimos, las muestras públicas de pesar y respeto a tantos miles de personas que se han ido, a las que aún se irán o nos iremos, a sus familiares, debe esperar, esperar a que salgamos, respiremos, enfrentemos las dificultades que nos quedan por delante, podamos unirnos en un sollozo o darnos al menos la mano, apretando con sentimiento.

Los que se han ido, los que se vayan o nos vayamos, sus familias, merecerán el homenaje de la sociedad española, de sus instituciones, de sus líderes, de todos, pero esperemos a que la epidemia haya concluido, no hagamos luto aún, respetemos a los que están enfermos, curémoslos primero, protejamos a los sanos, luego, cuando haya pasado, realicemos entre todos ese homenaje.

Imagino que la mayoría de los que han colgado la bandera con crespón intentan expresar su respeto y sentir por las víctimas del dichoso covid-19, para ellos simplemente esta reflexión sobre si debemos esperar a que cese de haber fallecimientos para realizar ese homenaje.

Como me temo que los autores de la idea no buscan solamente el homenaje a las víctimas, sino convertirlo en una protesta, en una imagen visible de descontento en las calles, decirles que me parece muy legítimo, pero en ese caso debían dejar la bandera en paz, sustitúyanla, no la usen para la protesta de unos españoles contra otros, es la bandera de y para todos, no nos dividan frente al símbolo de la nación.

Por si alguien llegó leyendo hasta aquí y está preocupado por mi vecino imaginario, se puso bien, eran anginas y miedo lo que le diagnosticaron, al preguntarle cómo estaba me dijo que bien, pero que cuando encontrándose tan mal vio los crespones en los balcones sintió que estaba en su propio funeral.

Ánimo a todos, de todos los signos, de todas las ideologías, juntos saldremos antes de esto.

Puede ver aquí anteriores artículos de Manuel Camas Jimena:
-16/04/20 El aislamiento de los enfermos infectocontagiosos
-13/04/20 Apropiadas historias inventadas
-22/01/20 Divertimento. Zapatos
-16/01/20 Homenaje a Pilar de Haro

-18/12/18 La transición: 40 años
-29/10/18 Angustia
-22/03/18 Mi ciudad
-01/02/18 La reforma de la Constitución
-20/10/17 Charlas con nadie, en octubre de 2017